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Regiomontana apuesta todo a la medicina alternativa para vencer al coronavirus arma marchas y produce la polémica cura

2020-11-30 12:37:31 | El Pionero

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La principal promotora de la ingesta de dióxido de cloro para combatir el SARS-CoV-2 es invulnerable a las críticas de los expertos, asegura que el compuesto químico es eficaz e inocuo


    

El día que Argelia Montes de González, la principal promotora del dióxido de cloro en el norte del país, encaró al secretario de Salud en Nuevo León, Manuel de la O, para preguntarle por qué que el Gobierno no autorizaba el uso de esta medicina alternativa contra el COVID-19, el funcionario le contestó:

“Qué bonito sombrero rojo trae, ¿dónde lo compró?”.

Esto sucedió durante una manifestación realizada en el Palacio de Gobierno de Monterrey por Tribuna Ciudadana de Vigilancia, la asociación civil que desde hace cuatro años preside Argelia.

“Me le pongo así enfrente y le digo: ‘a ver doctor, vengo aquí para que usted me diga, con sustento, lo que tanto difama; el dióxido de cloro’, le dije ‘porque no se cansa de decir que el dióxido es mortal y que daña órganos vitales, mire aquí yo me lo tomo…’”.

Argelia sacó una botella transparente que contenía un líquido ligeramente amarillo, la destapó y dio varios tragos.

La gente que venía acompañándola en la manifestación hizo lo mismo.

“¡Salud!, todos tomando su dióxido de cloro, para que vean que es mentira lo que les están diciendo, gente, esto es una maravilla y lo estamos compartiendo”, se oye decir a Argelia por un altavoz en uno de sus videos.

“Me peló unos ojotes… (el Secretario de Salud)”, cuenta Argelia.     

Argelia se había puesto un sombrero rojo de tela trabada para la ocasión y una camiseta blanca con una leyenda que decía: “Yo tomo dióxido de cloro”.

Desde aquel incidente el secretario De la O no la volvió a recibir.

Nueve meses atrás, luego de la llegada del coronavirus a México, Montes de González comenzó a encabezar un movimiento social en favor de esta fórmula cuyos defensores, entre ellos Argelia; aseguran que sirve para curar el SARS-CoV-2 y otras muchas enfermedades que van desde la malaria, pasando por el ébola, hasta el sida.

Argelia dice que tiene sus razones para creer en esto.

Y afirma que en lo que va de la pandemia, los más de 200 casos de personas con COVID-19 que ha tratado en Monterrey se han salvado de morir. 

“Se han aliviado todos, todos, señor”, repite.

UN MOVIMIENTO QUE CRECE

Tras el primer caso del virus registrado en la Sultana del Norte, Montes lanzó un llamado vía redes sociales para que más gente que sabía y había probado los beneficios terapéuticos del dióxido de cloro, (CDS), se sumara a la causa en pro de su promoción y defensa.

Adeptos de esta sustancia en el país respondieron a la convocatoria.

Hoy Argelia Montes de González es la puntera de un grupo de 12 líderes defensores del CDS en las ciudades de México, Guadalajara, Tampico, Colima, Mexicali, Cancún Puebla, Durango, Torreón, Morelos, Culiacán y Monterrey.   

“Y todos ellos han sacado a un chorro de personas adelante, van a sus casas y ahí están con los pacientes, ‘tómeselo, otra vez, otra vez’, hasta que medio los estabilizan y se van”, comentó.

EL PRIMER CONTACTO

Hacía ocho años que Argelia Montes se había enterado de las propiedades de una sustancia que, según decían, tenía la cualidad de sanar diversos males del organismo.

Por entonces Argelia había padecido las dolencias que le ocasionaba un hígado graso en fase uno.

Sus familiares la llevaron donde un doctor de Monterrey que le recetó varios fármacos.

Pero los fármacos no surtieron efecto alguno y Argelia siguió con sus malestares.

Hasta que buscando en internet, descubrió unos videos del científico alemán Andreas Ludwig Kalcker, sobre una fórmula llamada dióxido de cloro que prometía ser la cura para enfermedades causadas por bacterias, virus y hongos.  

“Entonces era el MMS, las gotitas, unas que tenías que diluir, una gota de clorito de sodio y una de ácido cítrico, hacía la reacción, se ponía color ámbar, esperabas un segundito, le echabas agua y te lo tomabas”.

¿Cómo haría para conseguir esa fórmula?, ¿habría alguien que la preparara y vendiera en Monterrey?

Después de buscar y buscar Argelia dio con una persona que manejaba la misma fórmula que Kalcker.

Convencida de lo que había visto y oído en los videos de Andreas Kalcker, Argelia se tomó aquel concentrado tal y como como se lo había indicado la vendedora.

“Nunca me sentí mal, a mí nunca me dolió, como dicen que a veces duele la cabeza, que te sientes mareada, lo tomé y lo tomé y lo tomé y lo tome”. 

Fuente: Vanguardia 

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