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La sombra generosa y protectora

2020-10-26 08:10:29 | Carlos Gallegos

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En 1941 la producción de algodón en Delicias se encontraba en auge, en pleno apogeo, surtiendo al mercado nacional, que a la vez no se daba abasto para satisfacer los grandes pedidos de Estados Unidos, que requerían de la alba fibra para elaborar los millones de uniformes de su ejército.


    

Presentían que no tardaban en participar en la Segunda Guerra Mundial, que ya ensangrentaba los campos de batalla de Europa ante la insaciable sed expancionista de Hitler y su aliado Musolini, el dictador italiano que llevaba por nombre de pila el del Benemérito de las Américas, falso blasón recientemente presumido por ya sabe usted quién.

En tanto el viejo mundo sufría, aquí en Delicias había fiesta.

El cielo rociaba la tierra, los arroyos bajaban bramando,  los ríos salían crecidos, las presas se llenaban, los mantos acuíferos se enriquecían, los productos agrícolas se cotizaban a buen precio, el dinero rolaba.

El oro blanco competía en calidad con el de Egipto y el Valle de Juárez, calificados como los dos mejores a nivel mundial.

En ese bonancible escenario, nació la Feria Regional del Algodón, con Socorro I como su primera reina, coronada por don Alfredo Chávez Amparán, el hábil poltíco de Matamoros, quien en jornadas cívicas memorables obtuvo la gubernatura del Estado venciendo al PRI a través de un nono  partido, el Liberal Chihuahuense.

Años de ensueño para la vieja Delicias, donde el trabajo duro, la inventiva y el deseo indeclinable de progreso eran las divisas que regían la vida comunitaria.

Muy lejos del paraíso , ciertamente, pues ayer como hoy existen las desigualdades, la pobreza y el desengaño, pero también la grandeza del Dios que a nadie deja sin su sombra generosa y protectora.

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