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El ridículo del Presidente y su Estado fallido

2019-10-18 07:49:50 | El Pionero

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Es una derrota del País. Es una derrota de la administración de Andrés Manuel López Obrador. Es una derrota de la muy dudosa estrategia de pacificación que defiende en el discurso.


    

Más aún, la figura presidencial es sometida, por la inconsistencia de la estrategia oficial, al ridículo.

Los hechos de ayer en Culiacán pintan un cuadro dramático del Estado mexicano doblegado ante los criminales. El gobierno de la República libera al hijo del Chapo Guzmán “para proteger vidas” de los ciudadanos, según declaró a Reuters el secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo.

La guerra de Culiacán –eso fue lo de ayer– vino a coronar la semana negra del gobierno mexicano en su política de seguridad: Aguililla, Iguala, Acámbaro, Nuevo Laredo. Una semana en que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, en un arrojo de sinceridad declaró que estas masacres sucedían frecuentemente. Qué decirle: tiene razón.

Y ante cada episodio, no varió el discurso fácil de una presunta apuesta por el enfoque no violento, que se sacude la responsabilidad del Estado de brindar seguridad a sus ciudadanos a través del uso legítimo de la fuerza. Los aparatos de seguridad simplemente se rinden ante el poder de un cártel del narcotráfico.

Después de que el primer mandatario se declaró conmovido por la sentencia a cadena perpetua contra el Chapo Guzmán en Estados Unidos, de que se solidarizó con la madre y las hermanas del capo y les ofreció ayuda para que fueran a visitarlo, el grupo criminal al que representa Guzmán Loera responde con fuego en las calles de Culiacán a la detención de uno de sus hijos, Ovidio.

Una detención, además, que no pareció planeada por las autoridades. Fue más como un encuentro fortuito.

El Estado aparece débil, sin brújula y errático frente al crimen organizado que despliega sin pudor su poder de fuego a cualquier hora y en cualquier lugar, desafiante e impune.

Es el fracaso del “abrazos, no balazos”, del “fuchi, guácala” y de la retórica presidencial de apelar a las mamás de los criminales para que se porten bien.

La posición del gobierno es delicada y la situación del País es grave. Es hora de rectificar. Les quedan cinco años.

Porque ayer la imagen que presentamos al mundo fue, más que nunca, la de un Estado fallido.

SACIAMORBOS

Si lo que dijo el secretario Durazo es real, resulta impensable que una decisión de este nivel no la hubiera tomado el Presidente. De él es, pues, la responsabilidad.

@CarlosLoret

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¿Qué pasa con las deudas de un fallecido?

2019-11-13 11:03:57 | El Pionero

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Los familiares de una persona fallecida pocas veces se preguntan que pasará con las deudas que dejó, por eso, aquí te decimos qué hacer con las cuentas a pagar.


    

Cuando una persona fallece, pocas veces los familiares se preocupan por lo que sucederá con las deudas del finado, como préstamos o tarjetas de crédito, y aunque normalmente no están obligados a pagarlas, en ocasiones sí deberán hacerlo, por lo que es mejor estar preparado.

En la mayoría de los casos, los familiares no están obligados a pagar las deudas de la persona fallecida, ya que algunos servicios como créditos hipotecarios y tarjetas de crédito cuentan con un seguro que salda la cuenta en caso de que el titular muera.

Sin embargo, de acuerdo con el portal Coru.com, en el caso de las tarjetas de crédito, el seguro no se hace válido si se tiene más de tres meses de atraso en el pago de la deuda o si haces uso de ella días posteriores al fallecimiento.

Casos en los que hay que pagar Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), estos son los casos en los que sí eres responsable de pagar la deuda:

Co-firmaste la obligación. Eres la albacea. Eres obligado solidario; es decir, aval o fiador. Eres responsable legalmente de liquidar la herencia del finado y no cumpliste con ciertas leyes aplicables.

¿Y los créditos mancomunados? Cuando el crédito es otorgado, las dos personas están cubiertas por el seguro de vida ligado a la hipoteca. Si alguno de los dos fallece, el seguro liquida la deuda, siempre y cuando en la póliza se figure el esquema de cobertura mancomunada conyugal y no haya atrasos en pagos.

Sin embargo, el adeudo aparecerá en el buró de crédito de todos los que son codueños y corresponsables del pago. En dado caso de que el titular fuera un mal pagador, el historial negativo se verá reflejado en todas las demás personas vinculadas al crédito. 

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