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Se nos peló Baltazar...

2021-01-25 07:41:00 | Carlos Gallegos

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Dispénsenme la originalidad de la frase: cómo han pasado los años.


    

El 13 de junio de 1957 fue inaugurada la empresa comercial Mercados Ultra Modernos, de Ignacio Arrieta, ubicada en calle 2a Norte número 26, enfrente del cine Alcázar, entonces en todo su esplendor como la única sala cinematográfica de Delicias, que además de exhibir las películas de estreno casi al mismo tiempo que en las grandes ciudades del país, servía para celebrar  quinceañeras, graduaciones, coronaciones de reinas, concursos de canto, funciones de teatro y  presentaciones de los más afamados artistas. 

La familia Conn Arrieta, descendiente de don Ignacio, ha atesorado una rica colección fotográfica que capturó el instante en que fueron abiertas las puertas del  negocio en cuestión, que rápidamente se convirtió en referente regional en cuanto a la venta de la más variada mercadería, tanto a granel como envasada, embolsada y embotellada, surtiendo las alacenas familiares de quienes podían comprar al cash y al fianchis.

En la primera toma vemos la estantería donde eran ofertadas algunas etiquetas vinícolas delicienses, entre ellas el histórico Brandy Dorado, que pegaba fuerte,  y cuyos efectos provocaban tanto euforia como  nostalgia al son de las rokolas y los mariachis que pululaban de cantina en cantina emitiendo sus sones de alegrías y  tristezas.

La súper tienda fue inaugurada por la cantante vernácula Flor Silvestre,  esposa del comediante y actor Paco Malgesto.

En la otra, hace como que atiende al primer cliente.

 A su divorcio, contrajo nupcias con su colega de la cantada, Antonio Aguilar, el Charro de México , procreando a Pepe y Toño, igual de entonados que ellos, uno todavía de moda en los gustos musicales, el otro de efímera fama.

El Charro de México era una fiera para el bisne, ya a las derechas, ya a las no tanto.

 De alguna manera conoció a don Manuel Chávez López, el ranchero de Valle de Olivos avecindado en el pueblo, que  una navidad de aquellas se había sacado el gordo, premiado con la fabulosa cantidad de cinco millones de pesos.

Lo hizo su compadre y para halagarlo le puso su nombre al personaje que interpretó en el churro Los Cuatro Juanes.

Creyendo cerrado el pial para transárcelo, según un plan cuidadosamente diseñado, le pidió fiadas 50 vaquillas finas  de su fierro criollo y se peló Baltazar.

Pero no contaba con lo feroz que era su querido compadre en asuntos de dinero:  a vevo terminó no solo pagándole la deuda, sino que por la misma vía le adicionó  onerosos  intereses y otros agregadijos para que escarmentara.

 Desde entonces no le volvieron  a salir bien los falsetes.

Historias y anécdotas del viejo Delicias.

*Carlos Gallegos Pérez es historiador, periodista, escritor y excroonista municipal

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