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La Universidad de la Vida y su cultura

2020-11-30 07:22:36 | Carlos Gallegos

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Dos supers delicienses de aquellos lejanos años. Son los establecimientos comerciales de Salvador Aragón y la Casa Yáñez, el primero ubicado en calle 3a Norte, la otra en avenidas 6a y Río Chuvíscar Norte.


    

Tiempos tan diferentes a los actuales: para entrar, no cubre boca, no tapete sanitizante, no gel antibacterial, no medición de temperatura, no pago con plástico, puro cash o al fiado, no caja registradora, no escrutinio a contra luz de los billetes.

En cambio, como vemos en el señor con el sombrero en la mano, prevalecía la delicada costumbre de no entrar a lugares cerrados con la guaripa puesta, algo que hace tiempo se perdió ante la moda bárbara de meterse con todo y casquete, con los políticos, cuándo no, poniendo el mal ejemplo: presiden actos, se sientan a la mesa ensombrerados, se paran al micrófono igual, saludan y no se descubren la cabeza, bailan picándole los ojos a la pareja con las alas del gorro.

Tal vez peco de tradicionalista, pero dígame usted si alguna vez vio a su abuelo violar esa cultura de respeto y comedimiento. ¿Verdad que no?

Después del regaño, volvamos a la historia de los antecedentes de las tiendas departamentales de Delicias.

Vendían de todo, desde ropa, comestibles, zapatos, tanto de vestir como matavíboras, sodas en cajas de madera o al menudeo en botellas de vidrio.

En lugar de bolsas de plástico contaminante, la clientela, como vemos en la foto, llevaba su canasta de mimbre.

Viejos días, retratos de un pasado borrado por el polvo de los años, conservado virtualmente merced a la magia de la cámara fotográfica.

 

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