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Rubí denunció que su pareja la iba a matar, la ignoraron y la asesinó

2020-09-29 15:17:04 | El Pionero

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Cientos de personas exigen la renuncia de las autoridades por omisión.


    

 Cientos de habitantes de San Quintín, Baja California, se han congregado afuera de las imediaciones del Ministerio Público exigiendo que renunciara el personal responsable por no garantizar la seguridad de Lucero Rubí, mujer que fue asesinada el jueves por su expareja, Pedro Martínez Castro. Rubí ya había denunciado que Martínez la había golpeado, intentó abusar de ella y privarla de su libertad. 

Karen Ojeda Huerta, hermana de Lucero, relata que hace dos semanas Pedro se la llevó a la fuerza. La mantuvo en una playa contra su voluntad y metió una pistola en su boca.

Pedro le advirtió que la asesinaría y después cometería suicidio, y así lo hizo. 

Recuerda que Lucero le contó con detalle cómo sostuvo la pistola mientras le decía que después de matarla, el se iba a disparar también, que no se preocupara por el hijo (tenían un hijo de 7 años), porque sus padres se encargarían de él, que ya estaba todo arreglado y no debía tener ningún pendiente. 

Lucero logró escapar de esa situación, y denunció ante el Ministerio público por segunda ocasión, años atrás levantó otra denuncia contra Pedro por violencia doméstica. 

Siete jóvenes fueron detenidos durante el fin de semana pasado por hacer grafiti a unos negocios; por esto duraron más de 24 horas encerrados. Estos siete jóvenes pasaron más tiempo presos que Pedro, quien fue acusado por secuestro y amenaza de muerte. 

Las autoridades debieron haber intervenido. Ella iba golpeada, abusó de ella, todo eso estaba en el reporte. ¿Y ellos qué hicieron? Fue la familia de él y pagaron la fianza, no duró [detenido] ni horas”, lamentó Karen.

Lucero Rubí era enfermera en la Jurisdicción de Servicios de Salud en Vicente Guerrero. El 24 de septiembre, Pedro entró al centro médico pretendiendo trabajar ahí portando un uniforme de enfermero durante un cambio de turno, relatan testigos. 

Una vez dentro de las instalaciones, encontró a Lucero y le disparó; tras esto se dirigió al baño donde se encerró y se suicidó. 

Un día antes, Lucero estuvo en las oficinas del Ministerio Público para conocer el avance de la investigación de su caso, pero no la atendieron por la contingencia del Covid-19.

Después de cinco días desde que la asesinaron, familiares, amigos, vecinos y habitantes de San Quintín han marchado para exigir que se elimine la violencia de género y las investigaciones sean efectivas. 

Exigieron también la renuncia del personal que no atendió el caso, pues pudo haber evitado el feminicidio y optó por no actuar. 

¡Justicia para ti, es justicia para mí!, ¡Ni una más, ni una más, ni una asesinada más!”, fueron parte de las consignas que gritaron mujeres y colectivos feministas frente a la oficina de la fiscalía en San Quintín, durante la marcha realizada el lunes.

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