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Con el video que midas, serás medido

2020-08-23 16:09:59 | El Pionero

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La filtración de videos y conversaciones telefónicas comprometedoras se han convertido en las armas más usadas por los políticos de nuestros tiempos, porque más vale video en mano que enemigos volando. Si bien no han servido para mantener a nadie en la cárcel, porque al ser obtenidos ilegalmente no sirven como prueba, sí tienen un efecto demoledor para quien sale salpicado.


    

Si alguien sabe de esto es el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien vivió en carne propia una campaña en su contra tras descubrirse a sus colaboradores René Bejarano recibiendo dinero o a Gustavo Ponce, entonces su secretario de Finanzas, apostando fuertes cantidades —que su sueldo no le permitía— en Las Vegas.

Por eso se entiende que haya sido tan persistente en que se diera a conocer el video que Emilio Lozoya dijo tener como prueba de la entrega de recursos. Finalmente, alguien le dio gusto, porque siempre hay alguien que tira el video y esconde la mano, y esta situación fue aprovechada por el mandatario que le dio amplia difusión en la conferencia mañanera. Incluso se quejó amargamente porque no había tenido la resonancia internacional que esperaba. A su juicio, el escarnio es la mejor manera de purificar la vida pública.

Lo que salió de todo cálculo es que el que a videos mata, a videos muere y que el que siembra videos recoge tempestades. El jueves aparecieron videos del hermano del Ejecutivo, Pío López Obrador, recibiendo dinero de David León Romero, quien estaba a punto de encargarse de la distribuidora de medicamentos del Estado. Ya lo dijo el viejo y conocido refrán: cría cuervos y te sacarán videos.

Evidentemente, fue una estrategia de contraataque de los adversarios del tabasqueño que saben que ojo por ojo, video por video y que un video saca otro video. Aunque el Presidente quiso ponerle al mal video buena cara, tratando de minimizar el hecho señalando que no era lo mismo recibir 2 millones que mil millones y que era por una buena causa: la suya, lo cierto es que quedó demostrado que quien esté libre de aportaciones que tire el primer video.

En la política mexicana se sabe que el que a videos se lleva a videos se aguanta, porque tras estas historias de filtraciones hay una duda mayor, ¿cuánto más material de este tipo hay de un lado y del otro? porque si bien un video no hace verano, siempre será mejor el video que no se ve, votantes que no se pierden.

Ya no se puede ver el video en el partido ajeno y no ver la videoteca en el tuyo, porque, tarde o temprano, a todo marrano le llega su buen video y eso pasa porque el video malo nunca muere.

Cuando se descubre un video que implica un posible acto de corrupción, la defensa no puede ser que los obligaron a recibir; deslindarte de tus funcionarios menores, que sirven como carne de cañón; señalar que recibir dinero en efectivo está permitido porque eres revolucionario, independentista o transformador, que robar poquito no es lo mismo que muchito o que la diferencia está en si se usaron maletas, portafolios o bolsas de papel estraza para transportar el dinero. No, la única forma de acabar con la corrupción es aplicar (en serio) la ley de forma pareja, sin contemplaciones. Esto implica anteponer la justicia al escándalo y la decisión de acabar con la impunidad sin buscar primero el espectáculo mediático.

Si estos escándalos están sucediendo en el 2020, habría que abrocharse el cinturón para lo que le espera al país en el 2021 porque, por lo visto, a cada santo le llega su video y candidato que se duerme le llega su video.

Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

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