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La joven nueva normalidad

2020-06-17 18:30:26 | El Pionero

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Un día la humanidad despertó sin darse cuenta que sería el último, realizaron sus actividades, obligaciones, algunos gozaron de algo que no sabrían que llegaría a su fin y muchos vieron a su familia sin darse cuenta que sería la última vez que los verían en un tiempo indefinido.


    

[% orquidea_tag %]Al día siguiente, la sociedad amaneció con una restricción, dejaron de ser personas libres para pasar a ser presos en sus propios hogares, condenados a pasar un tiempo indeterminado en una habitación lejos de realizar sus actividades cotidianas, de salir a disfrutar y convivir con sus seres queridos. Comenzaron a vivir con miedo, con desesperación, en tinieblas por los pensamientos que pasaban por su cabeza y las un y mil dudas que cuestionan a gritos ¿Qué pasó? ¿Cómo pasó? ¿Qué pasará con la vida? Lo peor que le puede pasar a un ser humano es vivir aislado del mundo de los seres queridos y peor aún vivir con sus propios pensamientos sin compartirlos.

El Covid-19 cambió la vida en el mundo, desde los  más pequeños hasta los mayores. Sin embargo, la generación más afectada han sido los jóvenes ante esta pandemia. Las aulas de clases llenas de conocimientos, pláticas, anécdotas, pasaron a ser solo salones vacíos con pupitres. Los antros, restaurantes, cines y tiendas dejaron de llenarse cada fin de semana con la alegría de aquellos jóvenes que salían a vivir la vida, compartir y conocer, se quedaron sin una historia más de amor, decepción, diversión de las cuales eran testigos cada fin de semana. Ahora son lugares vacíos esperando regresar a la nueva normalidad. 

La nueva normalidad la asocian con el salir del encierro en que se encuentran y muchos jóvenes imaginan que será igual que antes, mientras otros están conscientes que la vida para nada será igual que antes. Al salir a la calle es una obligación utilizar el cubre bocas, lavarse las manos, desinfectar todo lo que se compra, no saludar de beso ni de mano, mantener una cierta distancia. Es decir, desde el momento en el cual se ha salido de casa podemos percatarnos que la vida ha cambiado. Ahora no solo se preocuparan por buscar las llaves, si no también el cubre bocas. Cuando vean a un conocido morirán de ganas por abrazarlo y tendrán que aguantar esas ganas que los derrumbaran por dentro. Los convivios o reuniones en casas entre amigos ya no serán de máximo todos lo que entren en la casa, ahora tendrán que seleccionar a los invitados, sin pasar el número correspondiente. Esto para los jóvenes será una explosión de emociones, como no van  invitar a la niña o el niño que les gusta, a su crush (amor platónico), además, cómo  decirle a los amigos que no pueden llevar a otro amigo por que tan solo con los  amigos cercanos sobre pasan el número.

Al convivir y estar en reuniones o en algún antro no deberán  abrazar, estar cerca, compartir la bebida con esa persona con  la que toda la vida han tenido un vínculo un  contacto físico. Ya no podrán cantar a pulmón abierto como lo hacían en las fiestas, porque esto es una enfermedad viral que con el mínimo acercamiento puede contagiarse. El querer tener contacto físico con alguna persona será imposible, no podrán bailar, besar a la persona que aman, a sus amigos, simplemente se volverán menos sensibles más antipáticos, y no porque lo deseen si no porque se verán  obligados por el distanciamiento. Aquí la pregunta es ¿Cuánto tiempo le tomara al ser humano adaptarse a esta nueva vida? ¿Lo hará? ¿Qué efectos secundarios traerá esta nueva normalidad, para un ser que necesita el contacto físico, la convivencia para poder vivir y no morir de tristeza?

Por: Lupita Chávez

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