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Redes que queman

2020-06-16 09:28:01 | El Pionero

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Últimamente he visto como se popularizan, cada vez más, en las redes sociales grupos de “socialización de información”, los cuales tienen como objeto el divulgar o exponer situaciones de la vida íntima de las personas, donde se expone la fragilidad del individuo y en el peor de los casos se falsifica y manipula la información.


    

[% orquidea_tag %] Los humanos somos curiosos por naturaleza, es una facultad que nos ayuda a conocer de una manera más profunda el mundo en el que vivimos. Es la curiosidad la capacidad que nos invita a ir más allá, que nos impulsa a tratar de capturar la totalidad de la verdad de las cosas; sin embargo, esta facultad la hemos convertido en morbosidad, en un deseo insaciable por conocer la intimidad de los demás, un anhelo por obtener los secretos de aquellos que nos rodean y, por lo tanto, tener en nuestras manos su vulnerabilidad.

Nos enfrentamos con un egoísmo colectivo, donde el interés personal y las ganas por capturar la, ya mencionada vulnerabilidad, se sobrepone ante el valor de la Persona y transgrede la dignidad de cada individuo. Nos enfrentamos a un sin sentido, queremos llenar ese vacío existencial; tanta es nuestra “desesperación” que tratamos de “sanarlo” con cosas y situaciones, que al final, nos dejan más vacíos. En estos tiempos de cuarentena, parece que esa vacuidad se agudiza, no sabemos cómo fortalecernos y salir adelante. Ante este fenómeno, toma sentido aquella frase de Jostein Gaarder: “El ocio es la madre de todos los vicios”, esta “relajación” de nuestra vida cotidiana nos aburre, y si no somos cuidadosos, nos desvía aún más del sentido original de ser seres racionales. 

La difamación (quitar la buena fama a alguien) y la calumnia (acusación falsa y maliciosa), son delitos que atentan contra la integridad de nuestra vida de seres sociales. Difamar y calumniar no sólo hieren a quien se menciona en ellas, sino también, a quien las crea y divulga; nadie lanza suciedad sin llenarse de la misma. Los humanos somos los únicos seres racionales, tan racionales que nos empeñamos en destruirnos, ya no es suficiente con la guerra y la violencia física, ahora optamos por una violencia que atenta con la integridad de la persona y su dignidad, la cual termina con la confianza y “valor” de cada individuo. 

Les exhorto a que, retomemos el sentido de nuestro ser Personas racionales, sociales y civilizadas. Tampoco debemos de hacernos de la “vista gorda”, sí alguien ha obrado incorrectamente, se ha equivocado, hay que decirlo, pero de cara a cara, sí se ha cometido algún delito, demos parte a las autoridades, pero no tomemos la “justicia” por nuestra propia mano, que al final en vez de sanar la “herida” se infecta más. También exhorto a nuestras autoridades, a tomar parte de este delicado fenómeno, a crear legislaciones que nos ayuden a vivir de una manera más justa, armónica, pacífica y equilibrada.

Por: Juan Alberto Espinoza Guel, Profesor

 

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El Covid-19 en las zonas rurales

2020-07-08 19:30:36 | El Pionero

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El Covid-19 en las zonas rurales Todos los días cuando el sol sale y la brisa de la mañana moja las hojas de los verdes campos, cuando los gallos cantan para anunciar el amanecer de un nuevo día, funcionando como un despertador para todos aquellos que habitan las zonas rurales.


    

Aquellos lugares donde el viento recorre las praderas, mientras baila con las hojas de los árboles y llega hasta tocar las ventanas de las casas brindándoles un respirar puro y fresco para comenzar sus actividades diarias, donde los habitantes se conocen y se protegen los unos a los otros para mantener la paz y la armonía de sus pueblos.

El estado de Chihuahua está compuesto en su mayoría por zonas rurales, poblaciones donde los habitantes se conocen y ven por el bienestar de su comunidad. Ante la pandemia del Covid-19 que azota el mundo y sus cifras que van en aumento por los contagios en el nuestro estado, Chihuahua se mantiene estable por sectores en los que no se presentan casos de contagios por Coronavirus en los habitantes. 

Zonas rurales como son: Matamoros, Carichí, Huejotitan, el Tule, Valle del Rosario, entre otros, se mantienen sin casos positivos o activos. Estos sectores no se han visto afectados en su totalidad por la pandemia, a diferencia de las localidades con gran flujo de ciudadanos, ya que son poblaciones pequeñas que no tienen grandes cantidades de habitantes.

Estas poblaciones comenzaron a tomar las medidas de prevención, incluso antes de presentar casos positivos. Medidas como cercos de sanitización en las entras a los municipios; tomando la temperatura, obsequiando gel antibacterial y cubre bocas. Se estableció también por parte de las autoridades municipales un toque de queda: A partir de las ocho de la noche el ciudadano que se encontrara fuera de su casa sería sancionado con una multa o llevado a la prisión municipal para pasar la noche. Los comercios únicamente brindaban su servicio al cliente por medio de una ventanilla o por un pedido anticipado vía telefónica para que pasaran a recoger sus artículos esenciales. 

En las zonas rurales son muy importantes las tradiciones, la cultura y las creencias. Para sus habitantes lo primero es el bienestar de la tierra y de los animales, ya que es su sustento de cada día. Los ciudadanos respondieron de una manera positiva y cooperaron con las autoridades para implementar las medidas de prevención y la sana distancia por el bienestar de su comunidad. 

Ante la llegada de una enfermedad desconocida y el temor que provoca en el mundo por no contar con la cura accesible o una vacuna preventiva, los pobladores toman conciencia y se preocupan por su salud y la de su comunidad. Arraigándose a sus creencias y esforzándose por cumplir debidamente con las indicaciones de las autoridades para sobrevivir a la pandemia y defender su cultura y tradición. Existiendo una esperanza en su interior que los hace levantarse cada mañana para trabajar los campos y soñar con un mejor mañana. Un futuro sin Covid-19, donde los humanos son libres como las aves que vuelan en los cielos azules. Porque como dice el dicho: ”La esperanza es la última que muere”.

Por Lupita Chávez/Activista

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