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Día del Maestro

2020-05-14 14:16:59 | El Pionero

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Desde 1918, en México, celebramos el día del maestro. El presidente Venustiano Carraza oficializó esta celebración para conmemorar y reconocer la labor de aquellos “apóstoles de la educación”


    

[% orquidea_tag %]El profesor de esos años posrevolucionarios, realmente trabajaba por amor y un enorme deseo de combatir la oscuridad de la ignorancia que aquejaba a nuestra patria. Esos primeros “profesores misioneros” se ganaban, en sobre manera, el cariño y respeto de sus alumnos, pero su sueldo era una miseria. Gracias a la pobreza que había dejado la Revolución, no se les podía retribuir más que con un día en su honor.

El papel del docente, en nuestro país, ha ido evolucionando al pasar del tiempo, no sólo por las reformas educativas (que siempre definen su labor con términos y funciones distintas) sino también, en la manera que vamos posicionando su rol en la sociedad. No podemos negar que el profesor juega un papel fundamental en nuestra organización de personas civilizadas: es aquella persona que nos enseña a ser personas, que nos transmite el anhelo por conocer más, que nos da las herramientas para poder introducirnos en el mundo y tiempo que nos toca vivir. 

En este momento, en el que la tecnología nos está invadiendo, podemos pensar que el papel del docente ya no es necesario, que su función educadora se está volviendo obsoleta o del pasado; sobre todo ahora que la cuarentena nos ha obligado a abandonar las instalaciones escolares, para recluirnos en la llamada “Escuela del Futuro”, la “Escuela Online”. Estoy más que seguro, que es en estos días, comenzamos a reorientar nuestras miradas hacia esos hombres y mujeres, que gastan los mejores años de su vida ayudando a forjar las vidas de otras personas, es el tiempo en que revaloramos su labor y su importancia entre nosotros. Es el docente el único capaz de transmitir humanidad: los padres les enseñan a sus hijos los primeros valores humanos, y el profesor los refuerza y perfecciona, él con su sonrisa, gestos, palabras, conocimientos, anécdotas, forma rasgos en la personalidad del estudiante, que este jamás olvidará. El docente es el único profesionista que forma a otros profesionistas.

Profesores protejamos, defendamos y renovemos esta entrega que nos lleva a dedicarnos a esta noble profesión, y así nuestro ánimo se mantenga siempre fresco y renovado. Al final poder decir como Albert Camus: “…y te lo agradezco a ti maestro, y lo digo bien alto para que todo mundo sepa que, si estoy aquí, te lo debo a ti…” Todos recordamos con gusto y cariño a algunos de nuestros maestros, y hoy es el día preciso para seguir agradeciendo y reconociendo su noble y titánica labor.

¡Feliz día del Maestro!

Profesor Juan Alberto Espinoza Guel

 

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Farmacéuticas: la corrupción nunca combatida

2020-08-01 16:03:10 | El Pionero

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Empresarios, especialistas y la oposición advierten que el problema se agudizará en las bodegas de los hospitales, mientras los negocios opacos que el gobierno prometió combatir pasarán a nuevas manos.


    

La aprobación de la reforma a la Ley de Adquisiciones del Sector Público en el Congreso es un capítulo más de una trama que ilustra la épica política de un gobierno que, afanado en atacar la plaga de la corrupción, lleva 20 meses de erráticas fumigaciones.

Es una historia que retrata la prisa y el voluntarismo con el que se ha pretendido resolver el heredado problema del abasto de medicamentos que, con cada presunta solución mágica, se ha ido agravando.

Frente al desastre profundizado en el inicio del sexenio, cuando la oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, Raquel Buenrostro, prometió compras consolidadas, ahora se anuncia el fin del monopolio de las farmacéuticas que, se asegura, venían saboteando al gobierno.

Esa retórica promete, una vez más, la solución definitiva del desabasto, gracias a las adquisiciones, a mejores precios y mayor calidad, de los insumos de salud en el extranjero, con el apoyo de Naciones Unidas, OPS y OMS.

Empresarios, especialistas y la oposición advierten que el problema se agudizará en las bodegas de los hospitales, mientras los negocios opacos que el gobierno prometió combatir pasarán a nuevas manos.

“Sin haber explicado razones claras, el Presidente ha desatado una persecución contra la industria farmacéutica, con un ánimo de venganza que multiplicará el tema del desabasto”, advirtió el diputado Antonio Ortega Martínez (PRD).

Entre ambos escenarios, el de la victoria de cambio de régimen que sometió a los neoliberales y el de la escasez que vendrá, se encuentra el estratega Presidente que no quita el dedo del renglón: quiere comprar bueno y barato, que los empresarios le entren a la austeridad de sus ganancias.

Pero sin pruebas ni investigaciones que castiguen penal y administrativamente a los corruptos, López Obrador quiere poner de rodillas a un sector que igual agrupa a cinco distribuidoras millonarias que se repartían a su gusto el mercado, que a 250 laboratorios con 100 mil trabajadores, pasando por inversionistas serios y políticos sin escrúpulos que cabildeaban adjudicaciones para IMSS, ISSSTE y gobiernos estatales, quedándose con su respectiva comisión.

Y en la espera de que ese sector se rinda, se le ofreció una salida. La formuló el diputado Oscar González Yañez (PT), presidente de la Comisión de Transparencia y Anticorrupción, que al vapor aprobó el dictamen de la reforma: “Esta también es una oportunidad para que los empresarios de la industria farmacéutica se pongan a tono a lo que pueden vender dentro de nuestro país”.

Y para esta tarea, el Presidente creará una distribuidora estatal de medicinas a cargo de David León, coordinador de Protección Civil, el hombre de las confianzas del senador Manuel Velasco, quien lo envió desde Chiapas cuando era gobernador para apoyar al presidenciable de Morena en la logística de su campaña, el mismo que fue responsable de las relaciones públicas del PVEM en tiempos del Pacto por México. 

Es un encargo monumental, similar al que Juan Ramón de la Fuente y José Narro Robles consiguieron en la Secretaría de Salud, durante el sexenio de Zedillo al impulsar el mercado de medicamentos genéricos.

Pero López Obrador opta por un cuadro administrativo, después de que en esta aún infructuosa batalla por las medicinas baratas, quedaron en el camino funcionarios que no pudieron con el tema: Germán Martínez, quien renunció a la dirección del IMSS por el austericidio; y el exsecretario Carlos Urzúa, quien huyó, entre otras cosas, del voluntarismo y del hacha presupuestal de la ahora titular del SAT.

Paradójicamente, hubo otro entusiasta de la limpia de la industria que acabó enredado en sus negocios de medicinas: Carlos Lomelí Bolaños, el exdelegado gubernamental en Jalisco, señalado por Mexicanos contra la Corrupción por sus enjuagues con el sector público.

Resulta explicable que el Presidente no recurra a José Alonso Novelo Baeza, titular de la Cofepris, la instancia que en vez de construir un plan para eliminar a las distribuidoras mafiosas y negociar con los laboratorios nuevos convenios, le cerró las puertas durante año y medio a 90 innovaciones farmacéuticas.

Certero en su diagnóstico sobre la voracidad monopólica, López Obrador puso el tema sobre la mesa desde el primer encuentro con su antecesor, Enrique Peña Nieto.

Sin atinarle nunca al tratamiento, el gobierno fue a la India, dispensó certificados de buena calidad, trajo batas chinitas que se rompían como kleenex, comparó la delicada distribución de medicinas con litros de Coca-Cola, filtró el nombre del priista Roberto Madrazo como representante de los políticos voraces…

 

Pero la plaga siguió ahí. Y a falta de fumigadores y venenos efectivos, ahora el gobierno quiere quemar el bosque.

Quizá es una mala metáfora.

También podría tratarse de una peligrosa forma de gobernar.

Por Ivonne Melgar/Retrovisor

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