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La sombría historia que dio origen al Día del Niño

2020-04-30 09:50:26 | El Pionero

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El 30 de abril es un día que evoca felicidad, pero surge luego de que el bienestar de la infancia se vulnerara tras la Primera Guerra Mundial


    

[% orquidea_tag %]CIUDAD DE MÉXICO, 30 de abril.

No todo ha sido risas y juegos. También hubo muertes. Y daños colaterales. El bienestar de la infancia se había visto vulnerado tras la Primera Guerra Mundial.

Este día especial, dedicado a los niños, es una tradición no sólo verlos, sino hacerlos felices. Los adultos mismos se sienten cómodos este día en el que surgen los niños que habitan nuestra piel. Sin embargo, institucionalizar al 30 de abril como el Día del Niño se debió a varios factores.

Una de las primeras activistas sobre este tema fue Eglantyne Jebb, fundadora de la organización Save the Children, quien con ayuda del Comité Internacional de la Cruz Roja, impulsó la adopción de la primera Declaración de los Derechos de los Niños. Esta declaración fue sometida para su aprobación ante la Liga de las Naciones, la cual la adoptaría y ratificaría en la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de los Niños, el 26 de septiembre de 1924.

Al año siguiente, durante la Conferencia Mundial sobre el Bienestar de los Niños, llevada a cabo también en Ginebra, se declaró, por primera vez, el Día Internacional del Niño, señalando para tal efecto el 1 de junio.

En 1954, la Asamblea General de las Naciones Unidas recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal del Niño y sugirió a los gobiernos estatales que celebraran dicho Día, en la fecha que cada uno de ellos estimara conveniente. La ONU celebra dicho día el 20 de noviembre, en conmemoración a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

Si bien en México se conmemora cada 30 de abril, no es así en todos los países. En Colombia se celebra el último sábado de abril, en Paraguay el 31 de mayo, y en Venezuela el tercer domingo de junio, por mencionar a algunos.

El origen fue la primera guerra mundial

Sin embargo, hay una historia en los archivos de México que define cuándo se decidió honrar a los menores.

Consta un acta exhibida en una notaría pública en Ciudad Victoria, Tamaulipas, que el día del niño fue instaurado el 8 de mayo de 1916 en la ciudad de Tantoyuca, Veracruz; sin embargo, el 30 de abril de 1924 , tras firmarse la “Declaración de Ginebra”, siendo presidente de la República Álvaro Obregón, se establece el 30 de Abril como la fecha oficial para celebrar el Día del Niño.

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Educación y enseñanza, ¿conoces la diferencia?

2020-07-08 02:06:33 | El Pionero

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Resulta muy común confundir estos dos términos utilizándolos como sinónimos. En realidad, se trata de conceptos íntimamente relacionados que, en diversos ámbitos, llegan a fusionarse


    

Sin embargo, al hablar de educación y de enseñanza no se hace referencia exactamente a lo mismo, existen unas diferencias notables y es conveniente tenerlas en cuenta para aplicarlas también como es debido.

Lo cierto es que resulta frecuente dejar en manos de las escuelas todo lo que concierne a la enseñanza y a la educación pero, en términos lingüísticos, es importante saber la diferencia y utilizar cada vocablo del modo correcto.

¿En qué se diferencian?

· Educar. En este caso hablamos del proceso de acompañamiento de una persona para ayudarle a formar un espíritu crítico con el que encarar el mundo. No se trata de adoctrinar ni inculcar ideas férreas sobre ningún tema, más bien se estimula la creatividad de la persona y se potencian sus capacidades para enfrentar los problemas de la vida a base de soluciones propias. La intención de este acompañamiento es la transmisión de valores positivos como el esfuerzo, la empatía, el respeto, la convivencia, así como la comprensión de los derechos y deberes de cada persona.

· Enseñar. Este término hace referencia a la práctica de transmitir conocimientos y sabiduría. La enseñanza se suele programar de antemano y organizar de forma ordenada por niveles que se adapten a las capacidades y potenciales de niños y adultos en función de su edad. Los conocimientos transmitidos son evaluados de forma periódica de modo que es sencillo comprobar la adquisición de esta enseñanza por parte del individuo que la recibe.

¿En quién recae la responsabilidad?

Es fácil delegar responsabilidades en estos términos, sin embargo, resulta fundamental que las tareas recaigan en la persona o institución adecuada con un constante feedback entre padres y escuelas. No se puede dejar de lado el Estado como máximo responsable de ciertos elementos que influyen directamente tanto en la enseñanza como en la educación de los menores.  Este es el caso de la creación de  leyes de protección y amparo  del menor para su seguridad y para la puesta en valor de sus oportunidades de desarrollo.

Los padres tienen la obligación de aportar a sus hijos una educación acorde con sus propios valores, sin embargo, no están exentos de ofrecerles enseñanza a cierto nivel sin necesidad de que se trate de una actividad pautada y evaluada.

Del otro lado, la escuela tiene la máxima responsabilidad en lo referente a la enseñanza y está diseñada para ello. La organización, la presencia de profesionales formados de forma específica y las pautas que dan forma a la escuela, consiguen unos resultados excelentes brindando oportunidades a todos los alumnos. Es fundamental cuidar la calidad de la enseñanza en una sociedad para lograr una población crítica, consecuente y formada. Es también importante mencionar el porcentaje existente de responsabilidad que las escuelas tienen en materia educativa.

No se puede negar que se añade un complemento de gran interés a los valores recibidos en casa, sin embargo, sin esta base previa se hace inviable el buen funcionamiento de ambos ámbitos.

 

 

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