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COVID-19 y la insana distancia política

2020-04-18 14:06:56 | El Pionero

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Sabíamos que el discurso del Presidente escapa a los lugares comunes de los llamados retóricos a la unidad nacional. Pero nunca como ahora ésta quedó diluida hasta en las declaraciones del CCE, que antes de la emergencia sanitaria la había invocado.


    

[% orquidea_tag %]Con el avance de los contagios del COVID-19 crece la insana distancia del gobierno con sus opositores, incluidas las autoridades estatales de las entidades que no están bajo la administración de Morena.

Ciertamente, sabíamos que el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador escapa a los lugares comunes de los llamados retóricos a la unidad nacional. Pero nunca como ahora ésta quedó diluida hasta en las declaraciones del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que antes de la emergencia sanitaria la había invocado.

Y es cierto que las inconformidades de los gobernadores del PAN, del jalisciense Enrique Alfaro, de Movimiento Ciudadano, y del michoacano perredista Silvano Aureoles provienen desde el inicio del sexenio, con las obligadas desmañanadas para evaluar la seguridad y con el nombramiento de los superdelegados estatales, tan desaparecidos en la tarea de sumar y coordinar esfuerzos en esta difícil coyuntura como centrados en el control del reparto de las ayudas sociales.

Pero lo que hemos atestiguado en los últimos días demuestra que la pandemia vino a profundizar en México la parálisis de la política. Por más que se anuncien reuniones virtuales de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, con los mandatarios estatales y aun cuando el Presidente repita, ése sí, como lugar común, que tiene muy buenas relaciones con ellos.

Confinados los ciudadanos, los que pueden. Y paralizados los negocios y los políticos, todos. También los del gabinete, cuyos esfuerzos parecen empezar y terminar en las instrucciones de su jefe, renunciando a sus tareas de interlocución con “los otros”.

Es una insana distancia que alarma por el tono de los reclamos de los mandatarios estatales ante la insuficiencia de recursos para atender los enfermos y la falta de insumos en los hospitales. Y, sobre todo, por los oídos sordos del gobierno federal.

Es lamentable que, en medio de la incertidumbre de los ciudadanos por lo que vendrá en su salud y economía, el gobernador Aureoles no tenga otra manera de llamar la atención de la administración central que rechazando, en un video, la idea de que México sea “el basurero de los desechos de China”.

Sin embargo, alarma todavía más la respuesta del presidente López Obrador, quien batea olímpica y públicamente las peticiones de una docena de mandatarios estatales, los encargados de gobernar a la tercera parte de la República, bajo el argumento de que esas quejas carecen de sustento, que él tiene la consciencia tranquila porque sí hay apoyo suficiente para los hospitales.

Y para subrayar la alarma ante la insana distancia política, en sus declaraciones de ayer el Presidente advirtió que debemos prepararnos para que esos reclamos crezcan, a medida que se acerquen las elecciones de 2021.

De manera que ese apunte del presidente López Obrador debe entenderse como un atento aviso de que el portazo a las solicitudes de los gobiernos estatales será la pauta de la relación venidera y que, desde Palacio Nacional, ni en tiempos de pandemia habrá convocatorias al diseño de estrategias conjuntas que incorporen las inconformidades de los otros, así sean representantes también elegidos en las urnas.

Podrá decirse que polarizar y polarizar y polarizar es el estilo del Presidente desde que era el más importante líder social de México. Y que esa forma de administrar el conflicto y de procesarlo siempre será ganadora en un país con tanta desigualdad, millones de personas en condición de pobreza y tantos empresarios y políticos opositores con cola qué pisar, por corruptelas de diversos tamaños y colores.

El problema ahora, con esa tesis de que el pleito siempre termina por acomodar las piezas a favor del estratega, es que estamos ante una situación inédita que obliga a quienes gobiernan a tomar los mejores instrumentos del Estado para preservar la salud, la vida y la economía de la gente, no de los aparatos administrativos.

Una situación inédita que esta semana sumó a dos gobernadores de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a los reclamos por el desabasto médico COVID-19: Miguel Barbosa Huerta, de Puebla, y Jaime Bonilla Valdez, de Baja California, quien este lunes confirmó que la denuncia de Eugenio Derbez de los médicos sin cubrebocas respondía a la verdad y ayer se fue duro en contra del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, al que calificó de actuar con mezquindades, engañando al presidente López Obrador en el manejo de las cifras y la garantía del abasto. ¿También a ellos les dirán que sus quejas son meras percepciones?

Pedía anoche, en tono desesperado, el gobernador de Aguascalientes, Martín Orozco, en representación de sus compañeros del PAN, una respuesta a los que hacen política en la 4T. Y llamaba al canciller Marcelo Ebrard y al coordinador de los senadores, Ricardo Monreal, a ejercer su oficio.

Un grito de auxilio que buscaba romper la insana distancia política en tiempos del COVID-1.

Por Ivonne Melgar/Retrovisor

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El Covid-19 en las zonas rurales

2020-07-08 19:30:36 | El Pionero

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El Covid-19 en las zonas rurales Todos los días cuando el sol sale y la brisa de la mañana moja las hojas de los verdes campos, cuando los gallos cantan para anunciar el amanecer de un nuevo día, funcionando como un despertador para todos aquellos que habitan las zonas rurales.


    

Aquellos lugares donde el viento recorre las praderas, mientras baila con las hojas de los árboles y llega hasta tocar las ventanas de las casas brindándoles un respirar puro y fresco para comenzar sus actividades diarias, donde los habitantes se conocen y se protegen los unos a los otros para mantener la paz y la armonía de sus pueblos.

El estado de Chihuahua está compuesto en su mayoría por zonas rurales, poblaciones donde los habitantes se conocen y ven por el bienestar de su comunidad. Ante la pandemia del Covid-19 que azota el mundo y sus cifras que van en aumento por los contagios en el nuestro estado, Chihuahua se mantiene estable por sectores en los que no se presentan casos de contagios por Coronavirus en los habitantes. 

Zonas rurales como son: Matamoros, Carichí, Huejotitan, el Tule, Valle del Rosario, entre otros, se mantienen sin casos positivos o activos. Estos sectores no se han visto afectados en su totalidad por la pandemia, a diferencia de las localidades con gran flujo de ciudadanos, ya que son poblaciones pequeñas que no tienen grandes cantidades de habitantes.

Estas poblaciones comenzaron a tomar las medidas de prevención, incluso antes de presentar casos positivos. Medidas como cercos de sanitización en las entras a los municipios; tomando la temperatura, obsequiando gel antibacterial y cubre bocas. Se estableció también por parte de las autoridades municipales un toque de queda: A partir de las ocho de la noche el ciudadano que se encontrara fuera de su casa sería sancionado con una multa o llevado a la prisión municipal para pasar la noche. Los comercios únicamente brindaban su servicio al cliente por medio de una ventanilla o por un pedido anticipado vía telefónica para que pasaran a recoger sus artículos esenciales. 

En las zonas rurales son muy importantes las tradiciones, la cultura y las creencias. Para sus habitantes lo primero es el bienestar de la tierra y de los animales, ya que es su sustento de cada día. Los ciudadanos respondieron de una manera positiva y cooperaron con las autoridades para implementar las medidas de prevención y la sana distancia por el bienestar de su comunidad. 

Ante la llegada de una enfermedad desconocida y el temor que provoca en el mundo por no contar con la cura accesible o una vacuna preventiva, los pobladores toman conciencia y se preocupan por su salud y la de su comunidad. Arraigándose a sus creencias y esforzándose por cumplir debidamente con las indicaciones de las autoridades para sobrevivir a la pandemia y defender su cultura y tradición. Existiendo una esperanza en su interior que los hace levantarse cada mañana para trabajar los campos y soñar con un mejor mañana. Un futuro sin Covid-19, donde los humanos son libres como las aves que vuelan en los cielos azules. Porque como dice el dicho: ”La esperanza es la última que muere”.

Por Lupita Chávez/Activista

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