×

Un delator, El Chapo, los Beltrán y García Luna

2020-02-21 17:54:07 | El Pionero

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

• Cómo, en medio de la guerra de cárteles, un funcionario como Reyes Arzate, o incluso como García Luna, pudiera recibir dinero de cárteles enfrentados sin sufrir represalias..


    

El miércoles pasado, en la corte de Nueva York donde se llevó el caso de Joaquín El Chapo Guzmán y ahora el de Genaro García Luna, inició el proceso contra Iván Reyes Arzate, un excomandante, durante muchos años, de la Policía Federal, que fue el responsable, entre 2008 y 2016, de la relación de esa dependencia con la DEA estadunidense. En 2017, Reyes Arzate se entregó en la Unión Americana ante una corte de Chicago y aceptó haber entregado, por años, información al cártel de los Beltrán Leyva, incluyendo la identidad de un agente encubierto que fue asesinado por el propio cártel.

Reyes Arzate recibió en Chicago, merced a los acuerdos que estableció con la justicia estadunidense, una condena de tres años, que terminaría de cumplir a fines de enero pasado. Pero poco antes de quedar en libertad fue reclamado por la fiscalía de Nueva York, acusado de narcotráfico, para involucrarlo en el caso de García Luna, que lleva esa misma fiscalía.

El miércoles, el expediente de Reyes Arzate fue presentado ante el juez Brian Cogan y el propio fiscal argumentó que su proceso estaba ligado con el del Chapo Guzmán y el de García Luna. Se indicó que existen horas de grabaciones de audio de Reyes Arzate con líderes de los Beltrán Leyva, que demostrarían su responsabilidad en los hechos por los que es procesado.

De la culpabilidad de Reyes Arzate no quedan demasiadas dudas: él mismo reconoció haber dado información al cártel de los Beltrán Leyva. Lo que llama la atención es que haya llegado a un acuerdo para tener una condena reducida en el tribunal de Chicago y luego, prácticamente por los mismos delitos, sea procesado en Nueva York. En el juicio contra El Chapo, Arzate no participó, sobre todo porque sus relaciones eran con uno de los principales enemigos del Cártel de Sinaloa, el de los Beltrán Leyva.

Este grupo fue parte del cártel que encabezaban El Mayo Zambada, El Azul Esparragoza y El Chapo Guzmán y llegaron a convertirse en los responsables de la seguridad de toda la organización, sobre todo en Sinaloa. Entre 2004 y 2006, los Beltrán comenzaron a distanciarse porque querían un lugar en la mesa con los tres jefes y mayores márgenes de autonomía. Pero lo que detonó la ruptura fue la detención de uno de los Beltrán Leyva, Alfredo, El Mochomo, que sus hermanos atribuyeron a una delación del propio Cártel de Sinaloa. En ese hecho podría encontrarse el momento del inicio de la verdadera guerra entre los cárteles del narcotráfico.

Los Beltrán Leyva se aliaron con el Cártel de Juárez, de Vicente Carrillo (también separados de Sinaloa luego del asesinato de Rodolfo, otro hermano de Amado Carrillo, El Señor de los Cielos, y su esposa, cometido en Culiacán) y más tarde con Los Zetas, contra El Chapo y sus socios. La lucha entre esas organizaciones criminales fue brutal y dejó, sigue dejando, miles de muertos.

Todo esto viene a cuento porque entonces resulta difícil entender cómo un agente que trabajó en la PF para los Beltrán Leyva termina siendo testigo en un proceso que involucra a El Chapo y, vía la acusación que hizo en el juicio del Chapo Jesús El Rey Zambada (hermano de El Mayo) a García Luna, acusado a su vez de proteger al cártel del Chapo. Con varios otros capítulos oscuros: Reyes Arzate que, insistimos, reconoció haber dado información a los Beltrán Leyva, estuvo hasta 2016 trabajando en relación con la DEA. Eso quiere decir dos cosas: primero, que siguió en su responsabilidad en la PF por otros cuatro años luego de que dejara su cargo García Luna, pero tuvo que haber estado certificado por la agencia estadunidense para recibir de ella información todos esos años.

Tampoco se explicaría cómo, en medio de esa guerra entre cárteles, un funcionario como Reyes Arzate, o incluso como García Luna, pudiera recibir dinero de cárteles enfrentados sin sufrir represalias de esos mismos grupos. Por cierto, en su comparecencia en Chicago, Reyes Arzate, al declararse culpable de los cargos que se le atribuían, no acusó a García Luna ni dijo que fue obligado a dar esa información a dicho grupo criminal.

Todo en esta historia es muy raro. Son demasiadas versiones contradictorias e hilvanadas entre sí por demasiados dichos y pocas pruebas, al mismo tiempo que se desarrollan negociaciones de las que, obviamente, no tenemos noticias.

Por cierto, esta semana, mil cien exfuncionarios del Departamento de Justicia y de distintas fiscalías estadunidenses han pedido la renuncia del fiscal general, William Barr, por la evidente intromisión del presidente Trump en las investigaciones y decisiones judiciales que lleva su departamento. Hablaban, claro, del caso del asesor de Trump, Roger Stone, pero algo muy extraño está pasando, en este y muchos otros temas, en la justicia estadunidense.

Por Jorge Fernández Menéndez/Razones

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

¿Quién hizo el milagro?

2020-03-29 21:50:38 | El Pionero

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

La semana cerró con un sorpresivo mensaje nocturno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Con un fondo negro que hacía más dramático el momento, pedía lo que durante semanas evitó decir: “Lo que queremos es que se retiren todos, que estén en sus casas con sus familias”. “Podemos seguir desplazándonos para lo fundamental, no salir a la calle si no hay algo verdaderamente necesario que nos obligue a salir, lo mejor es quedarnos, vamos a aguantar”.


    

[% orquidea_tag %]¿Qué fue lo que hizo que el mandatario cambiara de opinión tan radicalmente sobre la estrategia a seguir contra la COVID-19? Tan sólo el 25 de marzo —cuando ya se había declarado que México pasaba a la fase 2— dijo en su mañanera: “Yo les diría ¿por qué no ir (a las fondas)? Si no está prohibido”.

En ese “mensaje especial al pueblo de México” comentó que le mostraron una gráfica donde le explicaban que si la gente no se cuidaba se iban a disparar los casos de infección y se iban a saturar los hospitales. ¿Le tenían escondida esa gráfica?, ¿apenas la vio?, ¿le pasó como a los hombres que les ponen el cuerno y son los últimos en enterarse? Porque ésa fue precisamente la lógica que utilizaron especialistas y académicos para pedirle —desde hace varias semanas— acciones más contundentes para achatar la curva del contagio.

Pero si la gráfica fue sólo el pretexto ¿qué supo el Presidente que lo obligó a cambiar de rumbo? ¿Por qué decidió que ya no era tan importante la economía?

Durante semanas él y el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell señalaron que no pararían para no afectar la economía. El viernes, en cambio, el Presidente dijo: “estoy pidiendo para el sector privado, a las empresas, yo sé que esto va a significar gastos, pero podemos perder más si no prevenimos, se nos puede caer más la economía”.

¿A qué funcionario o persona cercana se le debe colgar el milagro de la decisión presidencial? ¿El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, le habló de la crisis que viene con o sin personas en la calle? ¿López-Gatell finalmente se atrevió a explicarle que el 19 de abril el país no volverá a la normalidad?

¿Fueron las encuestas de aprobación que señalan que la línea de aprobación y desaprobación se juntaron y que la mayoría de la gente no aprueba el manejo que ha hecho de la contingencia?

¿Fue acaso la reducción de la agencia Standard and Poor’s a la calificación crediticia de México y de Pemex, y el ajuste que hizo JPMorgan a su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para situarlo en una contracción de siete por ciento para este año ante el efecto del coronavirus?

¿Fue la carta que enviaron exsecretarios de Salud, académicos, investigadores y comunicadores  en la que le exigieron al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador hacer más pruebas, suspender actividades masivas, cerrar espacios de convivencia pública y asignar recursos a instituciones de salud?

¿Fue la videoconferencia que tuvo con los líderes del G-20 en la que nadie —sólo él— habló de la familia, sino de la urgente necesidad de inyectar recursos para contrarrestar los impactos social, económico y financiero de la pandemia?

¿Fueron las manifestaciones de los médicos y enfermeras que salen a la calle pidiendo desesperamos equipamiento y protocolos para combatir la pandemia? ¿Fue el mensaje de Thalía?

Como dirían los clásicos: haiga sido como haiga sido, finalmente el Ejecutivo entendió que los mexicanos son especiales, pero no marcianos. Ojalá el cálculo político con el que estuvo actuando el mandatario no se traduzca en una crisis sanitaria, económica y social más fuerte de lo que debió ser.

Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

 

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn