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¿Coronavirus? Otra agresión del terrorismo biológico

2020-02-11 14:57:34 | El Pionero

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El periodista español Patricio Montesinos maneja en su blog la teoría de que el coronavirus pueda ser un germen creado en laboratorios de Estados Unidos, como arma bacteriológica de la guerra comercial desatada por Washington contra China.


    

Montesinos destaca la afirmación del Secretario de Comercio Wilbur Ross, quien sostuvo: «el brote de coronavirus que ha contagiado a miles de personas podría impulsar la economía estadounidense». Pero el alto funcionario fue más allá al aseverar que «ayudará  a acelerar el regreso de empleos a Norteamérica».

 

Las afirmaciones de Montesinos, dice, las hace con base en una serie de agresiones a Cuba por parte de EEUU a través de los últimos sesenta años, con el fin de derrocar gobiernos adversos,  desatar conflictos entre naciones y exterminar poblaciones. Veamos.

 

Una de las primeras víctimas de esa tenebrosa agresión fue el Comandante en Jefe Fidel Castro a comienzos de la Revolución, cuando la Agencia Central de Inteligencia (CIA) diseñó un plan para contaminar un traje de buceo que supuestamente utilizaría el líder cubano.

 

El macabro regalo no fue entregado a Fidel y terminó por ser un acto fallido.

 

Tampoco faltaron los intentos por inocular microorganismos en cigarros puros que fumaría Fidel, a fin de propiciar la caída de su emblemática barba.

 

Luego del fracaso de la invasión por Playa Girón en 1962, la CIA, con el beneplácito del Gobierno estadounidense, puso en ejecución la llamada Operación Mangosta, que incluía entre sus acciones el uso de agentes biológicos y químicos capaces de destruir las cosechas cubanas e incapacitar a los trabajadores agrícolas, fue así que después apareciera el virus patógeno New castle y que obligaron ser sacrificados millones de ejemplares avícolas.

 

Continua Montesinos, de acuerdo con lo planteado por William Turner, ex agente del FBI, y el periodista Warren Hinckle, en el libro “Secretos letales: la guerra de la CIA y la mafia estadounidense contra Fidel Castro y el asesinato de John Fitzgerald Kennedy”, EEUU utilizó la guerra bacteriológica en Cuba durante la administración de Richard Nixon (1969-1974), donde la CIA comprometió a su gobierno en una guerra secreta no declarada e ilegal contra Cuba. Muestra de ello fue el súbito surgimiento y rápida propagación en 1971 de la primera epidemia de fiebre porcina africana, cuyo control y erradicación conllevó a la eliminación de más de medio millón de cerdos”.

Un cable de la agencia UPI, fechado en Washington el 7 de enero de 1977, informó que una fuente no identificada de la CIA reveló haber recibido a principios de 1971 un recipiente que contenía virus, en Fuerte Guglick, base del ejército estadounidense en la zona del Canal de Panamá. El mismo sería trasladado en un pesquero a agentes encargados de operar clandestinamente en Cuba.

La fiebre porcina africana reapareció nuevamente en Cuba en el año 1979. En esa ocasión pudo conocerse que la reinfección tuvo su origen en los alrededores del poblado de Caimanera, muy cerca de la Base Naval de Guantánamo, que EEUU ocupa ilegalmente en territorio cubano.

Otras acciones de guerra bacteriológica sufridas por el pueblo cubano entre la década de los 70 y los años 90 del pasado siglo fueron la introducción deliberada del Moho Azul del tabaco (1971), que afectó severamente la producción de tan importante renglón exportable, la Roya de la Caña (1978), cuyo devastador efecto obligó a desmantelar la casi totalidad de los campos sembrados con la variedad de caña Barbados 4326, de elevados rendimientos agrícolas e industriales; la dolorosa epidemia de dengue hemorrágico (1981), causante de 158 fallecidos, de ellos 101 niños, y la plaga de insectos Thrips palmer que asoló diversos cultivos.

Durante el juicio realizado en la ciudad de Nueva York en 1984 al  agente de la CIA de origen cubano Eduardo Arocena, asentada en el acta en la página 2189, expediente 2-fbi-ny 185-1009, este declaró sin tapujos que la misión del grupo bajo su mando tenía la encomienda de obtener ciertos gérmenes patógenos e introducirlos en Cuba.

Tomado de Granma, Autor: Orfilio Peláez | orfilio@granma.cu

Por: Ernesto Casillas Canales

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¿Quién hizo el milagro?

2020-03-29 21:50:38 | El Pionero

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La semana cerró con un sorpresivo mensaje nocturno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Con un fondo negro que hacía más dramático el momento, pedía lo que durante semanas evitó decir: “Lo que queremos es que se retiren todos, que estén en sus casas con sus familias”. “Podemos seguir desplazándonos para lo fundamental, no salir a la calle si no hay algo verdaderamente necesario que nos obligue a salir, lo mejor es quedarnos, vamos a aguantar”.


    

[% orquidea_tag %]¿Qué fue lo que hizo que el mandatario cambiara de opinión tan radicalmente sobre la estrategia a seguir contra la COVID-19? Tan sólo el 25 de marzo —cuando ya se había declarado que México pasaba a la fase 2— dijo en su mañanera: “Yo les diría ¿por qué no ir (a las fondas)? Si no está prohibido”.

En ese “mensaje especial al pueblo de México” comentó que le mostraron una gráfica donde le explicaban que si la gente no se cuidaba se iban a disparar los casos de infección y se iban a saturar los hospitales. ¿Le tenían escondida esa gráfica?, ¿apenas la vio?, ¿le pasó como a los hombres que les ponen el cuerno y son los últimos en enterarse? Porque ésa fue precisamente la lógica que utilizaron especialistas y académicos para pedirle —desde hace varias semanas— acciones más contundentes para achatar la curva del contagio.

Pero si la gráfica fue sólo el pretexto ¿qué supo el Presidente que lo obligó a cambiar de rumbo? ¿Por qué decidió que ya no era tan importante la economía?

Durante semanas él y el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell señalaron que no pararían para no afectar la economía. El viernes, en cambio, el Presidente dijo: “estoy pidiendo para el sector privado, a las empresas, yo sé que esto va a significar gastos, pero podemos perder más si no prevenimos, se nos puede caer más la economía”.

¿A qué funcionario o persona cercana se le debe colgar el milagro de la decisión presidencial? ¿El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, le habló de la crisis que viene con o sin personas en la calle? ¿López-Gatell finalmente se atrevió a explicarle que el 19 de abril el país no volverá a la normalidad?

¿Fueron las encuestas de aprobación que señalan que la línea de aprobación y desaprobación se juntaron y que la mayoría de la gente no aprueba el manejo que ha hecho de la contingencia?

¿Fue acaso la reducción de la agencia Standard and Poor’s a la calificación crediticia de México y de Pemex, y el ajuste que hizo JPMorgan a su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para situarlo en una contracción de siete por ciento para este año ante el efecto del coronavirus?

¿Fue la carta que enviaron exsecretarios de Salud, académicos, investigadores y comunicadores  en la que le exigieron al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador hacer más pruebas, suspender actividades masivas, cerrar espacios de convivencia pública y asignar recursos a instituciones de salud?

¿Fue la videoconferencia que tuvo con los líderes del G-20 en la que nadie —sólo él— habló de la familia, sino de la urgente necesidad de inyectar recursos para contrarrestar los impactos social, económico y financiero de la pandemia?

¿Fueron las manifestaciones de los médicos y enfermeras que salen a la calle pidiendo desesperamos equipamiento y protocolos para combatir la pandemia? ¿Fue el mensaje de Thalía?

Como dirían los clásicos: haiga sido como haiga sido, finalmente el Ejecutivo entendió que los mexicanos son especiales, pero no marcianos. Ojalá el cálculo político con el que estuvo actuando el mandatario no se traduzca en una crisis sanitaria, económica y social más fuerte de lo que debió ser.

Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

 

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