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Lo chamaquearon

2019-12-15 19:42:26 | El Pionero

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El presidente Andrés Manuel López Obrador fue el principal promotor del acuerdo comercial para sustituir al TLC. Como ningún otro gobierno, urgió, presionó, pidió, mandó mensajes de la necesidad de concretar el T-MEC que llevaba dos años de negociaciones.


    

Su deseo se cumplió el 10 de diciembre. El tabasqueño atestiguó como la viceprimer ministra de Canadá, el representante Comercial de Estados Unidos y el subsecretario de Relaciones Exteriores y casi casi héroe nacional, Jesús Seade, firmaron el tratado en el Palacio Nacional. Un sueño de hadas, que haría palidecer de envidia a Cenicienta.

¿Por qué la necesidad imperiosa de firmar el T-MEC? Porque las condiciones económicas que atraviesa México lo requiere. Entonces el gobierno mexicano se dejó llevar por el canto de las sirenas, o más bien, por el infocomercial que le recetaron los estadunidenses:

“¿Cansado del nulo crecimiento en tu país? ¿Estancamiento económico? ¡No te preocupes más! presentamos el nuevo T-MEC, un asombroso acuerdo que elimina la necesidad de generar desarrollo interno porque ¡todo te viene de afuera!”, “¿me estás diciendo que a no tendré que decir que no importa el crecimiento económico, sino el desarrollo?”, “¡exacto!, gracias al T-MEC vas a atraer mucha inversión de todas las partes del mundo, mejorarán las condiciones laborales en beneficio de los obreros, aumentarán los salarios y se crearán miles de empleos. Pero espera, ¡aún hay más! las calificadoras y analistas modificarán sus estimaciones del país a rangos más positivos. Llama ahora y obtendrás completamente gratis, escuchaste bien, completamente gratis, agregados laborales. Esta oferta es únicamente para México”.

Sí, la desesperación hizo que el gobierno llamara y firmara, festejara, enviara al Senado el T-MEC para su aprobación inmediata. Querían poner el ejemplo dijeron. Misión cumplida se regocijaron. Ante tanta felicidad ¿qué podía salir mal?

Sin embargo, algo no estaba bien y lo que no es lógico, es metálico. ¿Por qué Estados Unidos “cedió” a todo lo que le había pedido México si ellos no eran a los que les urgía la firma del tratado? ¿Por qué los demócratas salieron a festejar la firma del tratado si ellos no lo querían, e incluso la legisladora estadunidense Nancy Pelosi dijo “nos comimos su lunch”? ¿El lunch de quién se comieron?

Al día siguiente de la firma, versiones periodísticas consignaron que dentro de las letras chiquitas se había establecido la figura de agregados laborales quienes supervisarían —en territorio mexicano— que el país cumpliera sus obligaciones. Los medios mexicanos no fueron los únicos que hablaron de esa figura. Al parecer, todos en Estados Unidos lo sabían y lo daban por hecho. Sin embargo, la Secretaría de Relaciones Exteriores lo negó, el propio Presidente señaló que no permitiría que hubiera medidas de intervencionismo.

Pero llegó el sábado y cayó la bomba. El subsecretario Seade tuvo que grabar un video señalando básicamente que se habían aprovechado de su nobleza.

El funcionario comentó que se presentó al Congreso de los Estados Unidos la iniciativa de ley de implementación del T-MEC como parte del proceso de aprobación que se tiene en el país vecino. Esa ley, dijo Seade, contempla la designación de… de… efectivamente ¡agregados laborales estadunidenses! con la responsabilidad de monitorear la implementación de la reforma laboral que está en curso en México. Añadió que esa iniciativa no fue consultada con México, que no estaba de acuerdo, y que iría a Washington a reclamar.

Así pues, el cuento de la firma del T-MEC no acabó con el “y vivieron felices para siempre”, sino que, incluso, el cuento se les puede acabar a algunos.

Por Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

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El Covid-19 en las zonas rurales

2020-07-08 19:30:36 | El Pionero

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El Covid-19 en las zonas rurales Todos los días cuando el sol sale y la brisa de la mañana moja las hojas de los verdes campos, cuando los gallos cantan para anunciar el amanecer de un nuevo día, funcionando como un despertador para todos aquellos que habitan las zonas rurales.


    

Aquellos lugares donde el viento recorre las praderas, mientras baila con las hojas de los árboles y llega hasta tocar las ventanas de las casas brindándoles un respirar puro y fresco para comenzar sus actividades diarias, donde los habitantes se conocen y se protegen los unos a los otros para mantener la paz y la armonía de sus pueblos.

El estado de Chihuahua está compuesto en su mayoría por zonas rurales, poblaciones donde los habitantes se conocen y ven por el bienestar de su comunidad. Ante la pandemia del Covid-19 que azota el mundo y sus cifras que van en aumento por los contagios en el nuestro estado, Chihuahua se mantiene estable por sectores en los que no se presentan casos de contagios por Coronavirus en los habitantes. 

Zonas rurales como son: Matamoros, Carichí, Huejotitan, el Tule, Valle del Rosario, entre otros, se mantienen sin casos positivos o activos. Estos sectores no se han visto afectados en su totalidad por la pandemia, a diferencia de las localidades con gran flujo de ciudadanos, ya que son poblaciones pequeñas que no tienen grandes cantidades de habitantes.

Estas poblaciones comenzaron a tomar las medidas de prevención, incluso antes de presentar casos positivos. Medidas como cercos de sanitización en las entras a los municipios; tomando la temperatura, obsequiando gel antibacterial y cubre bocas. Se estableció también por parte de las autoridades municipales un toque de queda: A partir de las ocho de la noche el ciudadano que se encontrara fuera de su casa sería sancionado con una multa o llevado a la prisión municipal para pasar la noche. Los comercios únicamente brindaban su servicio al cliente por medio de una ventanilla o por un pedido anticipado vía telefónica para que pasaran a recoger sus artículos esenciales. 

En las zonas rurales son muy importantes las tradiciones, la cultura y las creencias. Para sus habitantes lo primero es el bienestar de la tierra y de los animales, ya que es su sustento de cada día. Los ciudadanos respondieron de una manera positiva y cooperaron con las autoridades para implementar las medidas de prevención y la sana distancia por el bienestar de su comunidad. 

Ante la llegada de una enfermedad desconocida y el temor que provoca en el mundo por no contar con la cura accesible o una vacuna preventiva, los pobladores toman conciencia y se preocupan por su salud y la de su comunidad. Arraigándose a sus creencias y esforzándose por cumplir debidamente con las indicaciones de las autoridades para sobrevivir a la pandemia y defender su cultura y tradición. Existiendo una esperanza en su interior que los hace levantarse cada mañana para trabajar los campos y soñar con un mejor mañana. Un futuro sin Covid-19, donde los humanos son libres como las aves que vuelan en los cielos azules. Porque como dice el dicho: ”La esperanza es la última que muere”.

Por Lupita Chávez/Activista

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