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Al diablo con el INE

2019-11-24 08:39:38 | El Pionero

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Todos los partidos y actores políticos están obligados a frenar el debilitamiento de la autoridad electoral que, además de reducir su autonomía financiera, podría verse aún más vulnerada con la iniciativa de reforma pendiente.


    

Cuando aún pesa en su contra la imagen del aplauso frente al caos de la tribuna del Senado, Ricardo Monreal ofreció a la oposición un consejo que resulta urgente para todos.

“Mandar al diablo las instituciones no es una decisión correcta”. Así lo declaró este martes el coordinador de la bancada de Morena. 

El consejo de Monreal estaba destinado a los gobernadores y alcaldes del PAN que, a una semana de la controvertida elección de la presidenta de la Comisón Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra, anunciaron que no acatarán sus recomendaciones.

El llamado buscaba ponerse en sintonía con la crítica del Presidente de la República a los amagos panistas.

La intención de Monreal sin embargo quedó empañada por lo que pareció un lapsus, un acto fallido, un tropiezo verbal: el de descalificar una de las frases más icónicas del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien molesto por el aval del Tribunal Electoral a la elección de 2006 que él consideraba un fraude, soltó entonces la advertencia de “¡Al diablo con las instituciones!”.

Pero la proscripción del coordinador parlamentario al desacato de los llamados institucionales no sólo revivió las palabras de hace trece años, sino también el rechazo del actual gobierno a la recomendación que, en junio, le hizo la CNDH por el desmantelamiento de las estancias infantiles.

De manera que la oposición respondió a Monreal que ese consejo de “no mandar al diablo a las instituciones” debía aplicarse en Palacio Nacional.

Lo cierto es que el parafraseo de la cita presidencial resultó desafortunado, al darse en un momento en que más reclamos se le hacen a la 4T por debilitar el entramado institucional del Estado mexicano, incluido el de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas por el caso CNDH.

Son reclamos que el gobierno y sus legisladores ningunean como pataleos de quienes se resisten al cambio de régimen.

Mientras sus críticos alertan que la prometida transformación se limita al descabezamiento de estructuras que son resultado de una historia social.

Un ejemplo de ese descabezamiento se expuso en el Congreso con la reciente desaparición del Seguro Popular que, según las promesas gubernamentales, pronto será sustituido por el Instituto Nacional para el Bienestar (Insabi).

Es un proceso que ayer se profundizó con la aprobación del Presupuesto de Egresos para el 2020, el cual dio por enterrados programas de respaldo a productores agrícolas y el Prospera –antes Oportunidades y Progresa—que, como lo alertó la diputada del PRI Dulce María Sauri, tira a la basura un esfuerzo institucional de 22 años que armó la mayor red de salud preventiva. 

Y si bien la oposición no tenía posibilidades de revertir el reparto del dinero público, aprobado con el voto de Morena, PT, PES y PVEM, sí prendió la alarma de los riesgos que conlleva el recorte presupuestal al Instituto Nacional Electoral (INE) que perdió mil 71 millones de pesos con respecto a los recursos ejercidos este año.

Una alarma que en los próximos días obligará a todos los partidos y actores políticos a frenar el debilitamiento de la autoridad electoral que, además de reducir su autonomía financiera, podría verse aún más vulnerada con la iniciativa de reforma que Morena tiene pendiente en la Cámara de Diputados.

Si bien es una propuesta sólo acompañada por el PES, la estrategia de ahorcamiento al INE está en marcha y trasciende la legislación propuesta que podría hacernos retroceder tres décadas, al destruir la autonomía y profesionalización del Instituto. 

Las sirenas están prendidas entre gobernadores, empresarios, organizaciones civiles, legisladores, consejeros del Instituto Nacional Electoral, ante los intentos de infiltración gubernamental, el abierto golpeteo del presidente Andrés Manuel López Obrador y la red amlover con granjas de bots incluidas.

No es gratuito que este miércoles 20 de noviembre, horas antes del tijeretazo presupuestal, representantes de la oposición en el Consejo General del INE se dijeron listos para defenderlo.

 “Lorenzo (Córdova), sabes que vienen por ti, por tu cargo. Les estorbas, porque no te pueden controlar, porque representas una autonomía que también les resulta incómoda (…) estás convocado a luchar, a levantar la voz sobre la infamia, estás obligado, pero no solo”, le dijo al presidente del Instituto Nacional Electoral el representante del PAN, Víctor Hugo Sondón.

Y es que la Cuarta Transformación ha decidido desperdiciar sus energías en mandar al diablo a la institución que arbitró su triunfo, sin comprender que la estigmatización del Instituto Nacional Electoral es ir en contra de la democracia construida por todos.

Y al desconocer que ese es un patrimonio de miles, los morenistas no logran dimensionar que el consejo de Monreal también será necesario para las pulsiones depredadoras de la 4T.  

Ivonne Melgar/Retrovisor

 

 

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Si me gano el avión

2020-01-18 15:04:57 | El Pionero

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Para cuando lean estas líneas, seguramente ya estaremos hartos de reírnos de los memes y los chistes sobre la rifa del avión presidencial. Y ya atemperados los ánimos sobre el tema, es buen momento para pensar por qué esta propuesta a primera vista tan disparatada es una joya de la comunicación política y no, como muchos ven, una mera puntada en la lista de ocurrencias chuscas del presidente. Tampoco es, como ve The Guardian, “un intento desesperado” de parte de AMLO en su obstinación por cumplir una promesa de campaña.


    

La propuesta de rifar el avión presidencial lanza un fuerte mensaje con dos contenidos: por un lado, que lo verdaderamente ridículo y digno de escarnio es la ostentación y el despilfarro que representa ese aparato; y, por otro, que una vez más, la gente tiene la capacidad de involucrarse en una decisión política y salir en desagravio de la nación mediante una acción colectiva.

La propuesta de la rifa fue una de entre cinco posibilidades, que el presidente puso a consideración del público en su conferencia del 17 de enero. Las propuestas se fueron presentando en orden, de la más sensata a la más absurda. Porque, en efecto, la rifa de un Boeing 787 es un disparate, pero ese es el mensaje de AMLO: no es más ridícula que el hecho mismo de haberlo comprado.

A medida que se presentaron las cinco propuestas, se explicaba por qué no eran del todo viables: ya fuera que se ofreciera a un solo comprador, al gobierno de Estados Unidos a cambio de equipo médico, a una sociedad de empresas, o que se rentara por hora, el problema de fondo es que nadie quiere usar un artefacto tan groseramente dispendioso. Los empresarios recalcan que usarlo les daría vergüenza y hasta las personas más ricas del mundo prefieren rentar espacios de lujo en vuelos comerciales que poseer un armatoste así, nos cuenta el presidente.

Entonces viene la propuesta de la rifa: 6 millones de cachitos de 500 pesos. La audiencia deja escapar risas, piensan que AMLO está bromeando. Pero la idea se instaura pronto en la conversación pública y los de a pie nos empezamos a imaginar qué haríamos si nos llevamos el boleto ganador. Como ya lo cantaba Chava Flores, nada le es más fácil a un mexicano que soñar que se saca la lotería. ¿Qué haríamos usted o yo con un avión así? Una fiesta, desde luego. Los quince años de la sobrina. Un viaje a Acapulco. Y cuando termine el año de operación que vendría incluido, nos desharíamos de él, claro… ¿pero cómo? El sueño se acaba exactamente en la pesadilla actual del Presidente, nos pone en sus zapatos: tratando de deshacernos de un palacio del aire que no necesitamos, ni nosotros ni ningún mortal, y que nadie quiere adquirir porque su existencia misma es un insulto.

Lo que logra AMLO con la idea de la rifa es, figurativamente, poner el problema del avión en nuestro patio, y a nosotros en la piel del presidente. A la vez, nos llama a involucrarnos de la mejor manera que sabemos: riéndonos y soñando situaciones improbables, pero que nos ayudan a apreciar la dimensión enorme del problema. También, sutilmente, nos invita a plantearnos una posibilidad: ¿se imaginan qué habría pasado si, antes de hacer este gasto delirante, Felipe Calderón lo hubiera sometido a la consulta pública ? No sabemos. Podemos imaginar cosas absurdas como ganarnos un Boeing 787 en una rifa, pero no tan descabelladas como que los gobiernos anteriores hubieran tenido la ética de consultar sus decisiones con la gente.

Por: Violeta Vázquez-Rojas. Lingüista. Estudia la gramática del purépecha y del español. Interesada en divulgar la ciencia del lenguaje y en desterrar algunos mitos y prejuicios acerca de las lenguas, de las palabras y de sus usos. 

 

 

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