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Esto le pasa a tu cerebro y a tu cuerpo cuando no duermes bien

2019-11-20 08:04:25 | El Pionero

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La mitad de la población en México padece algún trastorno del sueño; de no atenderse, podrían verse gravemente afectados por alguna enfermedad neurológica o cardiovascular


    

De acuerdo con expertos de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM, la mitad de la población en México padece algún trastorno del sueño, que de no atenderse a tiempo, pueden verse gravemente afectados por alguna enfermedad neurológica o cardiovascular.

Al momento de dormir se llevan a cabo importantes procesos biológicos como la regulación metabólica, la consolidación de la memoria, la activación del sistema inmunológico, etc. Descansar poco o no tener un sueño reparador los obstaculiza y da paso a enfermedades crónicas.

¿Qué se daña en tu cerebro?

Si los “pequeños desvelos” son constantes, a largo plazo pueden afectar las zonas en donde se almacena la información numérica, los recuerdos y también las emociones; por eso, una persona cansada puede presentar irritabilidad, fallas en la memoria o lagunas mentales. También aumenta el riesgo de un derrame cerebral debido a las débiles conexiones neuronales.

Otras enfermedades asociadas

Conforme al artículo “Trastornos del sueño: ¿qué son y cuáles son sus consecuencias?” de la revista de la Facultad de Medicina de la UNAM, existe evidencia de que los trastornos del sueño incrementa el riesgo de tener padecimientos crónicos. entre los más comunes se encuentran:

Cardiovasculares: Hipertensión, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular

Metabólicas: Síndrome metabólico, diabetes mellitus tipo 2, obesidad, dislipidemia.

Neurológicas: Enfermedad vascular cerebral, deterioro cognitivo o demencia Psiquiátricas: Depresión, ansiedad, suicidio.

Otras: Síndrome de fatiga crónica.

La solución

No basta con dormir ciertas horas, los especialistas mencionan que se debe lograr la máxima calidad del sueño, por eso es recomendable llevar a cabo algunas medidas para lograr un descanso saludable. Algunas de ellas son:

Dormir en ambientes favorables, como un colchón ergonómico y confortable, luz totalmente apagada y absoluto silencio.

Descansar adecuadamente el número de horas recomendadas según su edad (6 a 8 horas, mínimo por día).

Evitar actividades sensorialmente estimulantes antes de acostarse (videojuegos, celular, televisión). Eliminar la ingesta de bebidas azucaradas, por lo menos 4 horas antes de ir a acostarse.

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Cinco frases que siempre has dicho mal y quizá no lo sabías

2019-11-25 07:34:02 | El Pionero

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En Las malas lenguas, Juan Domingo Argüelles recopiló cientos de pleonasmos y sinsentidos del español que todos hemos pronunciado alguna vez.


    

Convencido de que la gente habla y escribe mal, Juan Domingo Argüelles reunió más de 600 páginas de redundancias, barbarismos y sinsentidos en el libro Las malas lenguas (Océano, 2018).

"Todos cabemos en este costal —explica Juan Domingo en la introducción—, pero algunos podemos y queremos salir de él".

Por eso reunimos aquí algunos de los ejemplos que recogió en su libro, con su respectiva explicación.

Cita previa

No hay citas que no sean previas, asegura Argüelles, pues el sustantivo femenino cita se refiere al "señalamiento, asignación de día, hora y lugar para verse y hablarse dos o más personas", o bien a la "reunión o encuentro entre dos o más personas, previamente acordado", según el Diccionario de la RAE.

Por otro lado, el adjetivo previo, según María Moliner, "se aplica a lo que precede y sirve de preparación a algo".

Esta expresión redundante tiene su origen en el español culto, puesto que es utilizada especialmente por profesionistas y hoy ha infestado incluso a las publicaciones impresas.

 

Descuido humano

La expresión no tiene sentido para explicar un accidente, escribe Juan Domingo.

Los descuidos son siempre humanos. Descuido es un sustantivo que significa "omisión, negligencia o falta de cuidado", pero también "olvido o inadvertencia".

Puede argumentarse que se utiliza en oposición a "falla técnica", pero es que incluso una falla técnica se puede tratar de un descuido, pues si un automóvil se queda sin frenos y ocasiona un accidente mortal es porque hubo alguien que no lo llevó al servicio mecánico o, si lo llevó, el encargado de atender esto lo hizo con negligencia, es decir con descuido.

Es una tontería hablar de "descuidos o errores humanos" en el contexto en el que siempre se usan: accidentes y problemas ocasionados por negligencia, inadvertencia, omisión, exceso de confianza, olvido o idiotez.

 

Lucir deslumbrante o lucir mal

Podemos decir que alguien "luce despampanante", pero no "deslumbrante", pues el verbo intransitivo lucir tiene dos acepciones principales: "brillar, resplandecer" y "sobresalir, aventajar".

También funciona como verbo transitivo, con el significado de "iluminar, comunicar luz y claridad" o bien "llevar a la vista, exhibir lo que alguien se ha puesto, normalmente como adorno".

En cuanto al adjetivo deslumbrante, hay que decir que deriva del verbo deslumbrar, cuyas acepciones son: "ofuscar la vista o confundirla con el exceso de luz"; "dejar a alguien confuso, admirado"; "producir gran impresión con estudiado exceso de lujo".

Deslumbrar y lucir son prácticamente sinónimos, por lo tanto la expresión lucir deslumbrante es una redundancia.

¿Puede alguien lucir mal? Por supuesto que no. Se trata de un oxímoron involuntario que da como resultado una barrabasada. Nadie puede "lucir" o "deslumbrar" en un sentido negativo.

 

Ojalá Dios quiera

Ojalá es una interjección del español que proviene del árabe hispánico que se traduce literalmente como "si Dios quiere" y que, de acuerdo con la RAE, "denota vivo deseo de que suceda algo". El disparate consiste en que al decir y escribir ojalá ya está implícito y expresado el sentido literal de "si Dios quiere".

Según Argüelles, se trata de un desbarre lo mismo culto que inculto.

 

Puño cerrado

No hay puños abiertos ni puños cerrados, lo que hay es, simplemente, puños. La mano cerrada es ya un puño y si la abrimos, deja de serlo. Juan Domingo consigna un ejemplo que demuestra que los dislates afectan hasta a los maestros del lenguaje:

El gran poeta Rafael Alberti, cuando retornó de España después de un largo exilio, declaró lo siguiente:

"Me fui con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta".

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