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En la mira

2019-11-17 18:35:38 | El Pionero

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La bancada de Morena quiere recortar de nueve a tres años el periodo de mandato del consejero presidente del INE


    

Parecería que todos los días el gobierno federal y el partido Morena en el Congreso se levantan con una misión: debilitar o eliminar a los organismos autónomos porque tienen la terrible característica de… ser autónomos y eso sí (les) calienta.

Primero se tiende la camita con una campaña de desprestigio desde las conferencias matutinas de Andrés Manuel López Obrador. Desde ahí lanza airadas críticas contra la Comisión Reguladora de Energía, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), el Instituto Nacional Electoral (INE) o la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Las acusaciones son prácticamente las mismas: solaparon a gobiernos anteriores, no dijeran nada ante irregularidades, son onerosas y aparentaban combatir la corrupción. Sólo falta decir que comen niños, matan perros y le van al América.

Y cuando algún reportero con cifras y datos le hace ver al mandatario que eso no es verdad, él simplemente responde: “Pues yo tengo otra opinión. Yo pienso que no han cumplido con su función, pero respeto tu punto de vista” y fin del debate.

Como segundo paso viene la andanada personal hacia los integrantes a esos órganos con el objetivo de hacerlos renunciar por la buena o por la mala. Primero les piden su renuncia y si no aceptan entonces comienzan a investigarlos, acusarlos y acosarlos, como sucedió con el presidente de la CRE.

Una vez que queda el espacio libre, o por renuncias o por el fin del periodo legal, llega la fase de la ocupación en la que se imponen personas que cumplen con un solo requisito: ser leales a la 4T. El caso más reciente fue la designación de Rosario Piedra Ibarra al frente de la CNDH. Para el Presidente y los morenistas en el Senado lo único que importó es que tuviera la experiencia de haber sido víctima (indirecta). Algo así como si pusiera a cualquier persona a quitar apéndices porque haya vivido en carne propia una apendicitis o a pilotear un avión porque tiene como costumbre de haberse subido a un avión cada vez que se va de vacaciones.

Con esta designación quedó claro hasta dónde se piensa llegar para adueñarse de los órganos autónomos. Para la CNDH fueron capaces de mentir, hacer trampa, violar la ley e, incluso, convertir al Presidente en un acróbata. En la conferencia del pasado 8 de noviembre, mientras López Obrador decía que antes se nombraba a los consejeros del INE o del Tribunal Electoral por cuotas partidistas, un reportero le recordó que Piedra Ibarra fue consejera de Morena y además candidata a diputada por ese partido. Ante esto, el Presidente, en un triple salto mortal, dijo que no era lo mismo porque se trataba de una mujer vinculada a la defensa de los derechos humanos. A decir verdad, con un salto así nadie pasaría a la segunda ronda en ninguna competencia.

Finalmente, si la campaña negativa y la presión no fueron suficientes, entonces acuden al plan b: la vía legislativa. Por eso, la bancada de Morena en la Cámara de Diputados quiere recortar de nueve a tres años el periodo de mandato del consejero presidente del INE.

Todo indica que la presidencia y Morena quiere sus propios floreros, incondicionales, que no les pongan obstáculos a ninguna de sus ocurrencias, perdón, decisiones. Así, si un día un gobernante decide ampliar su periodo de gobierno, no habrá ni INE ni SCJN que lo impida; si una administración determina no dar información sobre un proyecto, el Inai volteará a otro lado o si se violan derechos humanos, la señora Piedra ni cuenta se dará, porque ella no sabe siquiera que han sido asesinados periodistas en este gobierno.

Vianey Esquinca/ La Inmaculada percepción

 

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Lo bueno, lo malo y lo feo

2019-12-01 15:25:19 | El Pionero

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Si bien su popularidad ha bajado, todavía tiene gran respaldo popular. ¿Cuándo se le acabará?


    

Hoy se cumple el primer año de que Andrés Manuel López Obrador se convirtió oficialmente —aunque mandaba desde antes— en Presidente de México. Desde que ganó las elecciones, los mexicanos se abrocharon los cinturones porque su peculiar forma de gobernar ha causado más de una turbulencia.

Si bien su popularidad ha bajado, todavía tiene gran respaldo popular. ¿Cuándo se le acabará? Cuando pase otro año y la violencia no ceda, los bolsillos no se llenen y ya no pueda echarles la culpa a otros presidentes.

¿Qué ha sido lo bueno de su gobierno? Que López Obrador se ha mantenido constante en ser López Obrador ¿y lo malo? Que López Obrador se ha mantenido constante en ser López Obrador.

Entre lo bueno se puede considerar que se han eliminado los excesos en los que caían los funcionarios del gobierno federal, suprimido los incentivos perversos para la gente que sólo entraba al gobierno para enriquecerse.

El tabasqueño practica la austeridad republicana y la cercanía con la gente, a través de sus constantes giras. Para muchos, su política social es populista y está arraigando a la gente a la pobreza, pero debe reconocerse que el apoyo a los grupos más necesitados, vulnerables y rezagados no tiene precedente. También logró detener la caída en la producción de Pemex y el robo de combustible.

Entre lo malo se encuentra la eliminación de recursos a las guarderías, la cancelación del aeropuerto de Texcoco en la que dio la primera señal a los inversionistas de que en México todo se decide por filias y fobias.

 Su extraña política exterior en la que, a conveniencia, decide si intervenir o no en asuntos de otros países. Lo malo es su franco desprecio por el medio ambiente. Prefiere dedicarle recursos a la Refinería Dos Bocas y no promover las energías limpias.

También sus conferencias de prensa que se ha centrado toda la comunicación del gobierno federal, pero que se han convertido en largos monólogos, donde contesta lo que quiere y cuándo le parece y en la que muchas veces dice verdades a medias o francas mentiras.

Lo feo de su gobierno ha sido las imposiciones de funcionarios, cuyo único talento es la incondicionalidad hacia el mandatario. Ejemplo de ello son Rosario Ibarra, al frente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y Ángel Carrizales, en la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente y quien fue rechazado cinco veces por el Senado para ocupar diversos cargos por falta de aptitudes.

Él dice que prefiere la honestidad que la experiencia, como si se tratara de escoger una u otra. ¿Es mucho pedir que tengan las dos?

En este rubro también se encuentra el maltrato constante hacia los periodistas cuando no cubren las actividades o declaraciones como el Presidente espera.

Su golpeteo a los órganos autónomos para desestabilizarlos. En lo feo está su gabinete y los morenistas en el Congreso que fungen como los floreros más caros de México.

Lo peor es que se sigue aferrando en continuar con la no-estrategia de seguridad, a pesar de las cifras récord en violencia, del culiacanazo y de la masacre de la familia Lebarón, el mandatario ha insistido en que abrazos y no balazos, el no caer en provocaciones y acusar a los delincuentes con sus mamás, es la mejor forma de acabar con la inseguridad.

Lo peor también es el autoengaño. Pretender que el país va requetebién no le permite hacer los cambios necesarios para enderezar el rumbo en la economía.

Lo peor fue su silencio cómplice y permisivo ante la sinvergüenzada de Jaime Bonilla que quiere permanecer en el cargo cinco años y no dos.

Lo bueno es que el presidente López Obrador quiere pasar a la historia como el mejor Presidente de México, lo malo es que le falta mucho para lograrlo.

Por Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

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