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AMLO, Fuera de Control /Martín Moreno (México)

2019-11-06 21:46:27 | El Pionero

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El Presidente de México ya no escucha. Vocifera. El Presidente de México ya no explica. Inventa El Presidente de México ya no debate. Insulta.


    

Andrés Manuel López Obrador está fuera de control, tirando golpes al aire cual boxeador novato. Descontando a quien se le ponga enfrente, como bravucón de barrio. Inventando golpes de Estado que nadie le creyó y que sólo abonó para ahuyentar inversiones y a tensar – aún más – la polarización nacional. Calificando de “imprudente” a un General que le cuestionó, precisamente, ese ambiente polarizado. Lanzando a las garras del crimen organizado al responsable militar del operativo fallido en Culiacán en un lance inhumano. Peleándose – sí, otra vez -, con la prensa, comparando a los periodistas con perros, aunque sea el propio Presidente quien enseñe los colmillos, muerda y ladre por las mañanas contra quien ose contradecirlo. Exhibiendo a tuiteros – incluido al hijo de Felipe Calderón y Margarita Zavala-, y públicamente azuzando a sus fanáticos para atacarlos. Mintiendo al decir que la escalada de violencia se ha podido detener, cuando los cadáveres aún calientes de la familia LeBarón – incluidos 7 niños -, indignan y conmueven a un país a merced de los criminales. Callando ante los arrumacos que a distancia le hace Nicolás Maduro. Dividiendo. Polarizando.

Así está el Presidente de México: fuera de control, habitando en su propio mundo de mártires y delirios. Ciego ante los problemas, sordo ante los reclamos.

Cierto: desde el llamado “culiacanazo”, AMLO y su Gobierno se descompusieron. Comenzaron a naufragar entre su propia descoordinación, víctimas de su falta de estrategia y evidente improvisación, sin voceros confiables y lúcidos –Jesús Ramírez estuvo desaparecido durante las horas críticas de Culiacán– pero, sobre todo, arrastrados por los berrinches y paranoias presidenciales.

¿Cuáles son los hechos principales para decir que el Presidente de México está fuera de control? A la luz de lo ocurrido, son los siguientes:

GOLPE DE ESTADO. El daño provocado por uno de los errores más graves de AMLO durante su corto Gobierno y uno de sus deslices verbales más dañinos, ocurrió el sábado pasado cuando, en su cuenta de TW, insinuó que se le pretendía dar un golpe de Estado. ¿Qué, quién, cuándo, dónde? Jamás lo explicó. Tan se asumió en su equipo el tropiezo, que el lunes pasado se instrumentó la “caja china” emergente: arremeter contra Luis Calderón Zavala para intentar eclipsar el desliz presidencial. Empero, el daño estaba hecho. En lo económico: los inversionistas frenan sus planes para México en 2020, porque nadie que tenga dos dedos de frente invertiría en un país donde…¡su propio Presidente advierte que le preparan un golpe de Estado! Se agudizó, así, la incertidumbre económica – financiera. En lo político: AMLO contribuyó a tensar el clima nacional, de sí, polarizado y enfrentado, encendiendo las alarmas en el Ejército, clase política y ciudadanos, sobre la posibilidad del golpe de Estado. En cuestión de horas, la confrontación subió de tono y la división entre mexicanos se profundizó. ¿Por qué deslizó AMLO la posibilidad del golpe de Estado? Por tres razones de fondo para cubrir los innegables y más evidentes fracasos de su Gobierno: el económico (0 por ciento de crecimiento), el de seguridad (alrededor de 30 mil ejecutados en sólo 11 meses), y tercero, el pésimo manejo del Presidente ante el discurso del general Gaytán que AMLO interpretó como una rebelión militar que daría paso al golpe de Estado. Fue evidente la molestia del Ejército por la conducta errática de su Comandante en Jefe. De paso, justificar decisiones radicales que pudiera tomar el Presidente más adelante, bajo el pretexto de la “emergencia nacional” por los “enemigos que nos acechan” y que solamente existen en la mente de Andrés Manuel.

EJÉRCITO. “Imprudente”, calificó AMLO al general Carlos Demetrio Gaytán, quien manifestó su preocupación por el clima de polarización en México. “Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados”, dijo Gaytán. López Obrador, en un arranque tan iracundo como inmaduro, arremetió contra la “imprudencia” del general. Pero en su arrebato, AMLO no reparó en un detalle de fondo: el general Gaytán habló frente al Secretario de la Defensa Nacional y salió entre aplausos de militares que, de pie, reconocieron la valentía de su compañero de armas, avalando sus palabras. Con su calificativo –“imprudente”-, López Obrador generalizó y ese es uno de los motivos – además del “culiacanazo”-, que tiene molestos a generales y tropas. Horas después, AMLO insinuó lo del golpe de Estado. ¿Coincidencia? No. En lo absoluto. Fue una frase precipitada, desafortunada y descabellada del Presidente ante el duro discurso de Gaytán que, lo quiera o no reconocer AMLO, más que fortalecerlo, lo debilita ante uno de sus aliados claves: el Ejército.

Martín Moreno/SinEmbargo

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¿Quién hizo el milagro?

2020-03-29 21:50:38 | El Pionero

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La semana cerró con un sorpresivo mensaje nocturno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Con un fondo negro que hacía más dramático el momento, pedía lo que durante semanas evitó decir: “Lo que queremos es que se retiren todos, que estén en sus casas con sus familias”. “Podemos seguir desplazándonos para lo fundamental, no salir a la calle si no hay algo verdaderamente necesario que nos obligue a salir, lo mejor es quedarnos, vamos a aguantar”.


    

[% orquidea_tag %]¿Qué fue lo que hizo que el mandatario cambiara de opinión tan radicalmente sobre la estrategia a seguir contra la COVID-19? Tan sólo el 25 de marzo —cuando ya se había declarado que México pasaba a la fase 2— dijo en su mañanera: “Yo les diría ¿por qué no ir (a las fondas)? Si no está prohibido”.

En ese “mensaje especial al pueblo de México” comentó que le mostraron una gráfica donde le explicaban que si la gente no se cuidaba se iban a disparar los casos de infección y se iban a saturar los hospitales. ¿Le tenían escondida esa gráfica?, ¿apenas la vio?, ¿le pasó como a los hombres que les ponen el cuerno y son los últimos en enterarse? Porque ésa fue precisamente la lógica que utilizaron especialistas y académicos para pedirle —desde hace varias semanas— acciones más contundentes para achatar la curva del contagio.

Pero si la gráfica fue sólo el pretexto ¿qué supo el Presidente que lo obligó a cambiar de rumbo? ¿Por qué decidió que ya no era tan importante la economía?

Durante semanas él y el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell señalaron que no pararían para no afectar la economía. El viernes, en cambio, el Presidente dijo: “estoy pidiendo para el sector privado, a las empresas, yo sé que esto va a significar gastos, pero podemos perder más si no prevenimos, se nos puede caer más la economía”.

¿A qué funcionario o persona cercana se le debe colgar el milagro de la decisión presidencial? ¿El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, le habló de la crisis que viene con o sin personas en la calle? ¿López-Gatell finalmente se atrevió a explicarle que el 19 de abril el país no volverá a la normalidad?

¿Fueron las encuestas de aprobación que señalan que la línea de aprobación y desaprobación se juntaron y que la mayoría de la gente no aprueba el manejo que ha hecho de la contingencia?

¿Fue acaso la reducción de la agencia Standard and Poor’s a la calificación crediticia de México y de Pemex, y el ajuste que hizo JPMorgan a su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para situarlo en una contracción de siete por ciento para este año ante el efecto del coronavirus?

¿Fue la carta que enviaron exsecretarios de Salud, académicos, investigadores y comunicadores  en la que le exigieron al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador hacer más pruebas, suspender actividades masivas, cerrar espacios de convivencia pública y asignar recursos a instituciones de salud?

¿Fue la videoconferencia que tuvo con los líderes del G-20 en la que nadie —sólo él— habló de la familia, sino de la urgente necesidad de inyectar recursos para contrarrestar los impactos social, económico y financiero de la pandemia?

¿Fueron las manifestaciones de los médicos y enfermeras que salen a la calle pidiendo desesperamos equipamiento y protocolos para combatir la pandemia? ¿Fue el mensaje de Thalía?

Como dirían los clásicos: haiga sido como haiga sido, finalmente el Ejecutivo entendió que los mexicanos son especiales, pero no marcianos. Ojalá el cálculo político con el que estuvo actuando el mandatario no se traduzca en una crisis sanitaria, económica y social más fuerte de lo que debió ser.

Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

 

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