×

AMLO, Fuera de Control /Martín Moreno (México)

2019-11-06 21:46:27 | El Pionero

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

El Presidente de México ya no escucha. Vocifera. El Presidente de México ya no explica. Inventa El Presidente de México ya no debate. Insulta.


    

Andrés Manuel López Obrador está fuera de control, tirando golpes al aire cual boxeador novato. Descontando a quien se le ponga enfrente, como bravucón de barrio. Inventando golpes de Estado que nadie le creyó y que sólo abonó para ahuyentar inversiones y a tensar – aún más – la polarización nacional. Calificando de “imprudente” a un General que le cuestionó, precisamente, ese ambiente polarizado. Lanzando a las garras del crimen organizado al responsable militar del operativo fallido en Culiacán en un lance inhumano. Peleándose – sí, otra vez -, con la prensa, comparando a los periodistas con perros, aunque sea el propio Presidente quien enseñe los colmillos, muerda y ladre por las mañanas contra quien ose contradecirlo. Exhibiendo a tuiteros – incluido al hijo de Felipe Calderón y Margarita Zavala-, y públicamente azuzando a sus fanáticos para atacarlos. Mintiendo al decir que la escalada de violencia se ha podido detener, cuando los cadáveres aún calientes de la familia LeBarón – incluidos 7 niños -, indignan y conmueven a un país a merced de los criminales. Callando ante los arrumacos que a distancia le hace Nicolás Maduro. Dividiendo. Polarizando.

Así está el Presidente de México: fuera de control, habitando en su propio mundo de mártires y delirios. Ciego ante los problemas, sordo ante los reclamos.

Cierto: desde el llamado “culiacanazo”, AMLO y su Gobierno se descompusieron. Comenzaron a naufragar entre su propia descoordinación, víctimas de su falta de estrategia y evidente improvisación, sin voceros confiables y lúcidos –Jesús Ramírez estuvo desaparecido durante las horas críticas de Culiacán– pero, sobre todo, arrastrados por los berrinches y paranoias presidenciales.

¿Cuáles son los hechos principales para decir que el Presidente de México está fuera de control? A la luz de lo ocurrido, son los siguientes:

GOLPE DE ESTADO. El daño provocado por uno de los errores más graves de AMLO durante su corto Gobierno y uno de sus deslices verbales más dañinos, ocurrió el sábado pasado cuando, en su cuenta de TW, insinuó que se le pretendía dar un golpe de Estado. ¿Qué, quién, cuándo, dónde? Jamás lo explicó. Tan se asumió en su equipo el tropiezo, que el lunes pasado se instrumentó la “caja china” emergente: arremeter contra Luis Calderón Zavala para intentar eclipsar el desliz presidencial. Empero, el daño estaba hecho. En lo económico: los inversionistas frenan sus planes para México en 2020, porque nadie que tenga dos dedos de frente invertiría en un país donde…¡su propio Presidente advierte que le preparan un golpe de Estado! Se agudizó, así, la incertidumbre económica – financiera. En lo político: AMLO contribuyó a tensar el clima nacional, de sí, polarizado y enfrentado, encendiendo las alarmas en el Ejército, clase política y ciudadanos, sobre la posibilidad del golpe de Estado. En cuestión de horas, la confrontación subió de tono y la división entre mexicanos se profundizó. ¿Por qué deslizó AMLO la posibilidad del golpe de Estado? Por tres razones de fondo para cubrir los innegables y más evidentes fracasos de su Gobierno: el económico (0 por ciento de crecimiento), el de seguridad (alrededor de 30 mil ejecutados en sólo 11 meses), y tercero, el pésimo manejo del Presidente ante el discurso del general Gaytán que AMLO interpretó como una rebelión militar que daría paso al golpe de Estado. Fue evidente la molestia del Ejército por la conducta errática de su Comandante en Jefe. De paso, justificar decisiones radicales que pudiera tomar el Presidente más adelante, bajo el pretexto de la “emergencia nacional” por los “enemigos que nos acechan” y que solamente existen en la mente de Andrés Manuel.

EJÉRCITO. “Imprudente”, calificó AMLO al general Carlos Demetrio Gaytán, quien manifestó su preocupación por el clima de polarización en México. “Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados”, dijo Gaytán. López Obrador, en un arranque tan iracundo como inmaduro, arremetió contra la “imprudencia” del general. Pero en su arrebato, AMLO no reparó en un detalle de fondo: el general Gaytán habló frente al Secretario de la Defensa Nacional y salió entre aplausos de militares que, de pie, reconocieron la valentía de su compañero de armas, avalando sus palabras. Con su calificativo –“imprudente”-, López Obrador generalizó y ese es uno de los motivos – además del “culiacanazo”-, que tiene molestos a generales y tropas. Horas después, AMLO insinuó lo del golpe de Estado. ¿Coincidencia? No. En lo absoluto. Fue una frase precipitada, desafortunada y descabellada del Presidente ante el duro discurso de Gaytán que, lo quiera o no reconocer AMLO, más que fortalecerlo, lo debilita ante uno de sus aliados claves: el Ejército.

Martín Moreno/SinEmbargo

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

En la mira

2019-11-17 18:35:38 | El Pionero

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

La bancada de Morena quiere recortar de nueve a tres años el periodo de mandato del consejero presidente del INE


    

Parecería que todos los días el gobierno federal y el partido Morena en el Congreso se levantan con una misión: debilitar o eliminar a los organismos autónomos porque tienen la terrible característica de… ser autónomos y eso sí (les) calienta.

Primero se tiende la camita con una campaña de desprestigio desde las conferencias matutinas de Andrés Manuel López Obrador. Desde ahí lanza airadas críticas contra la Comisión Reguladora de Energía, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), el Instituto Nacional Electoral (INE) o la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Las acusaciones son prácticamente las mismas: solaparon a gobiernos anteriores, no dijeran nada ante irregularidades, son onerosas y aparentaban combatir la corrupción. Sólo falta decir que comen niños, matan perros y le van al América.

Y cuando algún reportero con cifras y datos le hace ver al mandatario que eso no es verdad, él simplemente responde: “Pues yo tengo otra opinión. Yo pienso que no han cumplido con su función, pero respeto tu punto de vista” y fin del debate.

Como segundo paso viene la andanada personal hacia los integrantes a esos órganos con el objetivo de hacerlos renunciar por la buena o por la mala. Primero les piden su renuncia y si no aceptan entonces comienzan a investigarlos, acusarlos y acosarlos, como sucedió con el presidente de la CRE.

Una vez que queda el espacio libre, o por renuncias o por el fin del periodo legal, llega la fase de la ocupación en la que se imponen personas que cumplen con un solo requisito: ser leales a la 4T. El caso más reciente fue la designación de Rosario Piedra Ibarra al frente de la CNDH. Para el Presidente y los morenistas en el Senado lo único que importó es que tuviera la experiencia de haber sido víctima (indirecta). Algo así como si pusiera a cualquier persona a quitar apéndices porque haya vivido en carne propia una apendicitis o a pilotear un avión porque tiene como costumbre de haberse subido a un avión cada vez que se va de vacaciones.

Con esta designación quedó claro hasta dónde se piensa llegar para adueñarse de los órganos autónomos. Para la CNDH fueron capaces de mentir, hacer trampa, violar la ley e, incluso, convertir al Presidente en un acróbata. En la conferencia del pasado 8 de noviembre, mientras López Obrador decía que antes se nombraba a los consejeros del INE o del Tribunal Electoral por cuotas partidistas, un reportero le recordó que Piedra Ibarra fue consejera de Morena y además candidata a diputada por ese partido. Ante esto, el Presidente, en un triple salto mortal, dijo que no era lo mismo porque se trataba de una mujer vinculada a la defensa de los derechos humanos. A decir verdad, con un salto así nadie pasaría a la segunda ronda en ninguna competencia.

Finalmente, si la campaña negativa y la presión no fueron suficientes, entonces acuden al plan b: la vía legislativa. Por eso, la bancada de Morena en la Cámara de Diputados quiere recortar de nueve a tres años el periodo de mandato del consejero presidente del INE.

Todo indica que la presidencia y Morena quiere sus propios floreros, incondicionales, que no les pongan obstáculos a ninguna de sus ocurrencias, perdón, decisiones. Así, si un día un gobernante decide ampliar su periodo de gobierno, no habrá ni INE ni SCJN que lo impida; si una administración determina no dar información sobre un proyecto, el Inai volteará a otro lado o si se violan derechos humanos, la señora Piedra ni cuenta se dará, porque ella no sabe siquiera que han sido asesinados periodistas en este gobierno.

Vianey Esquinca/ La Inmaculada percepción

 

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn