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EN MORENA, NO TODOS ESTÁN PREPARADOS PARA SER GOBIERNO.

2019-10-30 15:13:32 | Jorge Velázquez Quiroz

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El triunfo de Andrés Manuel López Obrador a la candidatura por la Presidencia de la República en el 2018, ya se ha mencionado en muchas ocasiones, estuvo acompañado de un fenómeno electoral. AMLO fue el fenómeno.


    

“En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire;

jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.”

-Antonio Machado

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador a la candidatura por la Presidencia de la República en el 2018, ya se ha mencionado en muchas ocasiones, estuvo acompañado de un fenómeno electoral. AMLO fue el fenómeno.

Y este fenómeno hizo posible que distintos personajes (fundadores y externos), arropados por las siglas de Morena y sus aliados, pudieran llegar a ocupar distintos cargos de elección popular. Que hay que decirlo, muchos de ellos en condiciones electorales “normales” ni en sus mejores sueños hubieran logrado esas posiciones.

Desde campaña, López Obrador había dejado claro en sus mensajes que el movimiento que él encabezaba estaba abierto a sumar a figuras y personalidades que en el pasado habían estado vinculadas a otros partidos políticos distintos a Morena. Y fueron varios los eventos en plazas públicas, a lo largo y ancho de la geografía nacional, en donde el mismo Andrés Manuel les daba la bienvenida a su movimiento. A la postre, muchas de estas personalidades encabezaron alguna candidatura, arropados por las siglas de Morena y sus aliados en las distintas fórmulas que compitieron en el 2018. Este gesto provocó que aquellos que se consideraban “Morenos Fundadores”, empezaran a ver con recelo a los recién llegados. Pero “donde manda capitán no gobierna marinero”.

Hacemos este recuento de hechos para pasar a lo siguiente, si alguna cualidad posee AMLO es que tiene una excelente lectura de los tiempos políticos. Y él sabía que la suma de estos liderazgos políticos “externos a Morena” le iban a permitir consolidar y reforzar las estructuras electorales de movilización del voto, que garantizara acercarse al objetivo primordial de alzarse con el triunfo por la Presidencia de México. Y el tiempo nos dice que no se equivocó.

Para este tema de consolidación, reforzamiento y movilización de estructuras electorales, los “Morenos Fundadores” (y más en el norte del país) eran inexpertos. Y en algunos casos, de plano ignorantes. Es por eso que Andrés Manuel “aprueba” sumar al movimiento a aquellas “figuras (políticas y sociales) externas” que en determinados territorios le garantizaban tener una estructura de votantes. Y así sucedió.

Ya una vez en el gobierno, se ha podido atestiguar que el primer círculo con el que gobierna AMLO, son más pro López-Obradoristas que Morenistas. Pareciera ser lo mismo, pero no lo es. Dicho de otra manera, el proyecto de quienes integran este “primer círculo” va más enfocado a la ejecución de un gobierno sostenido en la figura de AMLO, y para ellos Morena pasa a un segundo plano. En este círculo podemos ubicar a Alfonso Romo, Marcelo Ebrard, Tatiana Clouthier, Ricardo Monreal, entre algunos otros. Obviamente todos los nombres anteriores se acompañan con sus respectivos staffs de operadores.

Dentro de Morena hay distintas corrientes. Paradójicamente, los que eran considerados como “externos” al movimiento, son los que en este primer año de gobierno, han aportado a la 4T más estabilidad política y prudencia en su actuar. Y los autoconsiderados “Morenos Fundadores”, van lentos en la curva de aprendizaje para el ejercicio público. En el mejor de los casos.

En el peor de los casos, los “Morenos Fundadores” en cargos públicos de relevancia, en los distintos Estados y regiones del país, han sido motivo de escándalo mediático por su inoperancia y falta de resultados, denuncias ciudadanas, señalamientos diversos de corrupción y nepotismo. No hablemos ya de la pasividad que han mostrado en los congresos locales, en el desempeño de sus funciones. Todo esto dañando la imagen no tanto de ellos, sino de la cuarta transformación que encabeza Andrés Manuel.

Sin embargo, es tanta su falta de experiencia y oficio político que un sector de los “Morenos Fundadores” más radicales, siguen con su discurso de oposición. Como si no hubieran llegado al poder en el 2018. Se les olvido guardar en el librero, de sus nuevas oficinas gubernamentales, el manual de “Cómo ganar la Revolución” y empezar a leer “Qué hacer cuando triunfa la Revolución”.

Y mientras sigan ciclados en los años 70s con el discurso de revolución añeja, los ciudadanos seguirán sin ver resultados de las tareas que el Presidente López Obrador les ha encomendado. La política es de sumas, no de restas. Eso Andrés Manuel lo sabe bien y por eso está donde está.

Hay un sector de Morena que se ha quedado corto a las exigencias de los tiempos políticos de hoy, es por eso que el Presidente de la Republica no titubea al decirles en su cara una y otra vez, “Si el partido que ayudé a fundar, Morena, se echara a perder no sólo renunciaría a él, sino que me gustaría que le cambiaran el nombre, porque ese nombre nos dio la oportunidad de llevar la Cuarta Transformación de la vida pública del país. No se debe manchar ese nombre”.

El López-Obradorismo hizo posible el triunfo de Morena en las urnas. Todo Morena depende del López-Obradorismo para sobrevivir, pero el López-Obradorismo sobrevive aún sin Morena. 

 

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¿Qué pasa con las deudas de un fallecido?

2019-11-13 11:03:57 | El Pionero

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Los familiares de una persona fallecida pocas veces se preguntan que pasará con las deudas que dejó, por eso, aquí te decimos qué hacer con las cuentas a pagar.


    

Cuando una persona fallece, pocas veces los familiares se preocupan por lo que sucederá con las deudas del finado, como préstamos o tarjetas de crédito, y aunque normalmente no están obligados a pagarlas, en ocasiones sí deberán hacerlo, por lo que es mejor estar preparado.

En la mayoría de los casos, los familiares no están obligados a pagar las deudas de la persona fallecida, ya que algunos servicios como créditos hipotecarios y tarjetas de crédito cuentan con un seguro que salda la cuenta en caso de que el titular muera.

Sin embargo, de acuerdo con el portal Coru.com, en el caso de las tarjetas de crédito, el seguro no se hace válido si se tiene más de tres meses de atraso en el pago de la deuda o si haces uso de ella días posteriores al fallecimiento.

Casos en los que hay que pagar Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), estos son los casos en los que sí eres responsable de pagar la deuda:

Co-firmaste la obligación. Eres la albacea. Eres obligado solidario; es decir, aval o fiador. Eres responsable legalmente de liquidar la herencia del finado y no cumpliste con ciertas leyes aplicables.

¿Y los créditos mancomunados? Cuando el crédito es otorgado, las dos personas están cubiertas por el seguro de vida ligado a la hipoteca. Si alguno de los dos fallece, el seguro liquida la deuda, siempre y cuando en la póliza se figure el esquema de cobertura mancomunada conyugal y no haya atrasos en pagos.

Sin embargo, el adeudo aparecerá en el buró de crédito de todos los que son codueños y corresponsables del pago. En dado caso de que el titular fuera un mal pagador, el historial negativo se verá reflejado en todas las demás personas vinculadas al crédito. 

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