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La otra carta de AMLO

2019-06-02 10:35:38 | El Pionero

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Establecer una guerra comercial, en la que México se vea obligado a imponer medidas simétricas a EU en caso de no llegar a un acuerdo, sería inconveniente para ambos.


    

Tras la amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles del 5% a las importaciones provenientes de México a partir del 10 de junio si no se solucionaba la inmigración ilegal hacia Estados Unidos, el mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador le envió una carta.

Como suele suceder en todo lo que hace el tabasqueño, su misiva dividió opiniones entre los que pensaron que ante las amenazas y vociferaciones de Trump se había quedado corto y los que pensaron que era una oda a la diplomacia.

Lo que fue un hecho es que mucha gente dio su postura frente a la amenaza. En esta columna se recogieron varias de esas opiniones emitidas por el sector empresarial, social, político e incluso de sus propios funcionarios para crear la carta que muchos hubieran querido leer:

 

“Presidente Donald Trump:

Leí con atención el mensaje en el que anuncia un arancel de 5% a todos los productos importados de México a partir del 10 de junio, si no se resuelve el conflicto migratorio. Al respecto me permito hacerle las siguientes consideraciones.

Resulta por demás sorprendente que se pretenda imponer sanciones comerciales a nuestro país por un tema que sale del ámbito económico. El problema migratorio no debe contaminar y perjudicar la estrecha relación comercial que existe entre ambos países.

Establecer una guerra comercial en la que México se vea obligado a imponer medidas simétricas a Estados Unidos en caso de no llegar a un acuerdo, sería inconveniente para ambos países, causando un grave trastorno al comercio bilateral.

En medio de la ratificación del T-MEC en el que ambos países hemos invertido trabajo y entusiasmo, no encontramos justificación para la aplicación de estos aranceles que causarían daño no sólo a los exportadores mexicanos, sino también a productores y consumidores estadunidenses. El anuncio arancelario no tiene cabida dentro de la productiva relación establecida entre ambos países.

México es el principal socio comercial de Estados Unidos. Lo que reciben de nuestro país son bienes y servicios esenciales que se traducen en productividad. El flujo migratorio de Centroamérica y otros países no es responsabilidad de México. A pesar de eso, y bajo los principios de hermandad que nuestro país ha enarbolado, hemos trabajado de la mano con la Cepal, para impulsar un programa de desarrollo para México y los países de Centroamérica que busca dar atención estructural al fenómeno migratorio e impulsar la cooperación para el desarrollo en los países de la región. El propio canciller mexicano fue a Washington con la intención de presentar dicho plan fundamental.

Por otro lado, como seguramente le habrán advertido sus asesores, la medida que busca imponer violaría las reglas del TLCAN vigente y de la Organización Mundial de Comercio.

Si bien, por convicción y principios antepondré siempre el diálogo y la prudencia por encima del conflicto, le aseguro que los mexicanos, incluyendo los que se encuentran en su país, estaremos atentos y unidos para enfrentar el desafío que hoy se presenta. Le puedo asegurar que cerraremos filas.

Defenderemos siempre, con toda energía y valor, a los productores nacionales y a nuestros connacionales, me canso ganso.

En aras de encontrar un acuerdo entre las dos naciones, he instruido al secretario de Relaciones Exteriores de México para que se traslade a Washington. Nuestra relación bilateral tiene que ir más allá de las coyunturas políticas y electorales, por eso proponemos un diálogo abierto.

¡Nada por la fuerza, todo por la razón, el derecho y la justicia!

Atentamente, Andrés Manuel López Obrador”.

 

Por: Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

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He’s back

2019-06-20 08:52:03 | El Pionero

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El nombre de Enrique Peña Nieto se ha escuchado cada vez con más frecuencia cuando se habla de procesos judiciales. Si durante su sexenio las leyes le dieron tranquilidad respecto a investigaciones como la de la Casa Blanca, ahora el panorama no parece serle tan favorecedor.


    

Habrá creído que lo único que sabríamos de él sería lo referente a su vida personal. Su nueva novia, su divorcio. Las bodas a las que asiste. Detalles personales de su vida después de Los Pinos. Nada dentro del terreno político escandaloso, acaso sólo sus desmentidos sobre los lujos que, dijeron, se había llevado a España. Sin embargo, el nombre de Enrique Peña Nieto se ha escuchado cada vez con más frecuencia cuando se habla de procesos judiciales. Si durante su sexenio las leyes le dieron tranquilidad respecto a investigaciones como la de la Casa Blanca, ahora el panorama no parece serle tan favorecedor. Será que en los hilos que se tejen en las sombras pocas lealtades mantiene fijas.

La Fiscalía de Chihuahua ya puede poner la lupa sobre él, determinó ayer la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La decisión fue unánime. La Segunda Sala modificó la suspensión que impedía indagar a Peña Nieto y a su gabinete por su participación en la llamada Operación Zafiro, mediante la cual siete gobiernos estatales desviaron más de 650 millones de pesos a empresas fantasma del PRI. La autoridad estatal podrá proceder en su contra, siempre que no se trate de delitos del orden federal.

Es un primer aviso. O uno que viene apenas como un foco rojo tras los señalamientos que se han hecho del expresidente en los últimos días. Apenas el lunes pasado, El Universal publicó sobre una investigación en Estados Unidos en contra del expresidente por un supuesto soborno en la compra-venta de Fertinal, la empresa de fertilizantes que le está sacando canas verdes a Emilio Lozoya Austin, el exdirector de Pemex. Y aunque el expresidente negó no sólo la acusación, sino también la investigación, alegando que se trata, otra vez, de un acto de mala fe, lo cierto es que su tuit no calla ninguno de los señalamientos que hay sobre él. Qué mejor ejemplo que lo decidido por la SCJN.

A esto habrá que agregarse lo expresado por la defensa de Lozoya Austin respecto a que su cliente es víctima de una persecución política de parte de Peña Nieto. “Como director general de Pemex no se mandaba solo, él tenía por encima, y así lo prevé la ley de Pemex, un Consejo de Administración que era el que autorizaba todas las operaciones de cierta envergadura y el Consejo estaba formado por el secretario de Hacienda, de Energía, la Contraloría, y yo no puedo creer que el presidente Peña no era informado de las decisiones que tomaba el Consejo...”, expresó Javier Coello Trejo.

Lo que viene en el caso Lozoya parece ser una batalla de su palabra contra la de los implicados que se vayan sumando a la causa. Pedro Joaquín Coldwell, el funcionario de Energía mencionado, ya pidió ser llamado a declarar por el caso Fertinal. Calificó de honorables a los exintegrantes del Consejo de Administración de Pemex. Él también es otro sobre quien está la lupa de la Fiscalía General de la República.

Lo que veremos a corto plazo, al parecer y más aún si alguno de los investigados llega a ser detenido, es una batalla de señalamientos. Lo que sea para sacudirse las denuncias y todo aquello que no se puede resolver con un tuit.

Yuriria Sierra/Nudo gordiano

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