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Foto de niña migrante llorando en la frontera de EU gana el World Press Photo

2019-04-12 08:15:18 | El Pionero

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El jurado la consideró una fotografía sorprendente, única, relevante, memorable que refleja la realidad de los migrantes


    

La niña migrante que lloraba en la frontera entre México y Estados Unidos, una captura de la caravana que buscó romper muros contra las políticas de "tolerancia cero" del presidente Donald Trump, tomada por el estadounidense John Moore, ganó este jueves el World Press Photo a la fotografía del año.

El jurado de la 62º edición de estos galardones consideró la imagen como "la foto de prensa mundial del año" y celebró que haya representado "una protesta pública por la polémica práctica" propuesta en Estados Unidos de separar a los menores inmigrantes de sus padres, algo que no llegó a ocurrir a la protagonista de la foto de Moore, la niña Yanela Rodríguez, que viajaba con su madre Sandra.

 
Se trata de una imagen "sorprendente, única, relevante, memorable", en palabras de Whitney C. Johnson, presidenta del jurado de este concurso, que otorga la máxima distinción del fotoperiodismo a nivel mundial.

"Te dice mucho de la historia de forma inmediata y, al mismo tiempo, realmente te hace sentir conectado con lo ocurrido. Esta foto muestra un tipo diferente de violencia, la psicológica", añadió Alice Martins, fotoperiodista y miembro del jurado del World Press Photo.

Moore capturó la fotografía la noche del 12 de junio de 2018 al sur de Texas, en una zona conocida como el valle del Río Grande, en la frontera entre México y Estados Unidos.

DETRÁS DE LA IMAGEN

El fotógrafo estadounidense viajaba con un grupo de agentes fronterizos cuando se topó con varias familias, "más de una docena de personas" que marchaban hacia Estados Unidos, pero que fueron trasladadas por los funcionarios de frontera a un centro de solicitantes de asilo, explicó Moore a Efe.

La protagonista de la foto es una niña asustada, que lloraba mientras era arrestada por los agentes, después de caminar desde Honduras, junto a su madre, durante un mes. Fue detenida, al igual que el resto de migrantes, y fueron obligados a entregar sus pertenencias personales, documentos e incluso los cordones de sus zapatos, y dejando en el aire su anhelo de llegar a EU.

Moore, fotoperiodista de Getty Images, aseguró que esa noche pudo ver en los ojos de esa niña y, "desde el principio, que tenían miedo, porque era tarde y seguramente (afrontaban) una situación inusual para la mayoría de ellos", pero asegura que, al menos en su presencia, los agentes de la Guardia de Fronteras "trataron bastante bien" a aquel grupo de migrantes.

Cuando un agente tuvo que registrar a Sandra, la madre de la pequeña, ella dejó a su hija de dos años en el suelo y esta comenzó a llorar sin consuelo por miedo a que la separaran de su madre. Ese fue el momento en el que Moore tomó la fotografía que, tras ocupar portadas de grandes medios de comunicación, entre ellos la revista "Time", le valió el World Press Photo.

EFECTO TRUMP 

Para este fotoperiodista, la imagen representa "un ejemplo visual de la política de tolerancia cero" del Gobierno de Estados Unidos y, aunque nada asegura que el éxito de su foto sirviera para presionar al presidente estadounidense, Donald Trump, para que se retractara de su decisión de separar a los niños de sus familias, la fotografía sí le molestó.

El equipo de Trump consideró "vergonzoso" que se hubiese utilizado la imagen de una niña llorando para denunciar esa medida.

Moore ha ejercido fotoperiodismo en al menos 65 países y sus fotografías fueron publicadas a nivel internacional durante 17 años, hasta que decidió volver a su Estados Unidos natal en 2008 para especializarse en inmigración y fronteras.

En la misma línea que la noticia que representa la fotografía ganadora, el jurado del World Press Photo también eligió como "historia periodística mundial del año", la serie "La caravana migrante", de Pieter ten Hoopen, que documenta "la mayor" marcha de inmigrantes del año, con hasta 7.000 viajeros, incluyendo al menos 2.300 niños, según cifras de la ONU.

La caravana, organizada a través de una campaña en las redes sociales, salió de San Pedro Sula, Honduras, el 12 de octubre, y con la propagación de la palabra se trasladó a la gente de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, ocupando portadas en todo el mundo y levantando las criticas contra las políticas xenófobas de Trump.

"La edición de la historia tenía que ser bastante fuerte y la narración debía estar ahí con diferentes elementos de escenario", dijo Johnson sobre la serie fotográfica elaborada por Ten Hoopen, fotoperiodista especializado en guerras y crisis humanitarias desde 2004 y fotógrafo de la Agencia VU en Paris.

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Arrestan en Albuquerque a líder paramilitar antimigrante

2019-04-22 10:27:17 | El Pionero

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Albuquerque.- Un grupo paramilitar de derecha que opera en el sur de Nuevo México, Patriotas Constitucionales Unidos, comenzó a detener a familias de migrantes y a arrestarlas a punta de pistola, para luego entregarlas a los agentes de la Patrulla Fronteriza.


    

El FBI anunció el sábado 20 de abril que había arrestado al líder de este grupo paramilitar, que fue ampliamente criticado por sus tácticas. Héctor Balderas, el fiscal general de Nuevo México, dijo que los agentes federales habían detenido a Larry Mitchell Hopkins, quien usaba el alias Johnny Horton Jr., por cargos de posesión de armas de fuego por un delincuente.

 

El cargo es relativamente menor, pero puede ser el comienzo de una investigación más profunda de sus actividades y las del grupo paramilitar; también abre una vía a las autoridades para acusarlo de cargos más graves, como secuestro y hacerse pasar por oficial de policía o empleado del gobierno estadounidense.

 

Desde hace tiempo, los paramilitares autoproclamados han operado a lo largo de la frontera con el propósito de detener el flujo de migrantes indocumentados a Estados Unidos. Sin embargo, el hecho de que se centren en la llegada reciente de familias, a quienes legalmente se les permite solicitar asilo y que por lo general se entregan de inmediato a los agentes de la Patrulla Fronteriza, ha sido objeto de críticas de los activistas de derechos humanos.

 

El 16 de abril, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) denunció las acciones del grupo paramilitar en una carta en la que les pedía a la gobernadora y al fiscal general de Nuevo México que investigaran al grupo. La ACLU argumentó que el grupo paramilitar carece de autoridad jurídica según las leyes federales y de Nuevo México para detener o arrestar migrantes en Estados Unidos.

 

“No podemos permitir que justicieros armados y racistas secuestren y detengan a los migrantes que buscan asilo”, mencionaron en la carta dos abogadas de la ACLU, María Martínez Sánchez y Kirsten Greer Love.

 

La gobernadora de Nuevo México, Michelle Luján Grisham, mencionó en una declaración que era “totalmente inaceptable” que las familias migrantes “sean de alguna manera amenazadas o estén bajo algún tipo de peligro cuando llegan a nuestra frontera”.

 

“Huelga decir que los ciudadanos civiles no tienen autoridad alguna para arrestar ni detener a nadie”, agregó.

 

Jim Benvie, vocero de los Patriotas Constitucionales Unidos, mencionó en una entrevista telefónica la semana pasada que su grupo llevaba dos meses acampando cerca de El Paso. Benvie sostuvo que las acciones del grupo eran legales y comparó la detención de los migrantes con un “arresto ciudadano verbal”.

 

“Solo estamos aquí para apoyar a la Patrulla Fronteriza y mostrarle a la gente la realidad de la frontera”, mencionó Benvie, de 43 años y quien llegó a Nuevo México hace poco proveniente de Minnesota. En dicha entrevista, dijo que la organización planeaba quedarse en la frontera hasta que se construyera el muro propuesto por el presidente Donald Trump o hasta que el Congreso de Estados Unidos cambiara las leyes migratorias para dificultar a los migrantes la solicitud de asilo. Benvie no respondió el sábado al pedirle que comentara sobre el arresto de Hopkins.

 

El grupo paramilitar aumentó recientemente sus actividades en Nuevo México y otros estados, mientras las autoridades luchan para responder al aumento repentino de familias centroamericanas, que en marzo resultaron en el arresto de más de 92.000 personas en la frontera.

En la entrevista de la semana pasada, Benvie se negó a especificar cuántos de sus miembros se encontraban en Sunland Park. Mencionó que el grupo incluía gente con experiencia militar o policial.

“Si esta gente obedece las órdenes que le damos, los detenemos hasta que llega la Patrulla Fronteriza”, explicó Benvie. “La Patrulla Fronteriza nunca nos ha pedido que dejemos de actuar”.

El FBI informó en una declaración que el departamento de la policía de Sunland Park colaboró con el arresto de Hopkins, quien se espera que se presente el lunes 22 de abril en la Corte Federal de Distrito de Las Cruces, Nuevo México.

Hopkins, cuya residencia está en Flora Vista, en el noroeste de Nuevo México, ya estaba bajo escrutinio de grupos que monitorean a paramilitares de derecha en Estados Unidos. En 2006 se le acusó de hacerse pasar por un funcionario y por posesión de armas, según The Daily Beast

A pesar de las críticas por sus operaciones en Nuevo México, Patriotas Constitucionales Unidos, liderado por Hopkins, mantiene un gran alcance en Facebook y YouTube. Las respuestas a los videos de Facebook del grupo paramilitar incluyen una serie de descripciones hostiles o racistas de los solicitantes de asilo.

The New York Times

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