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PROCESO. INTERLOCUTOR. CUNA. ESPIGAS. MEDIDA. TALENTO. DELITOS.

2019-02-11 06:31:14 | El Pionero

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A dos años de que empiece a calentar el ambiente electoral, en varios municipios ya hay varios tiradores más que dispuestos al sacrificio patrio. Uno de ellos es el de Delicias, donde el diputado Chuy Valenciano al parecer ha logrado que se le alinien los diversos liderazgos panistas que definen el proceso


    

Ha saber, el grupo del alcalde, el del diputado federal y el del doctor Issa van con él. No, pues bien se dice: al que madruga Dios lo ayuda. 

Duro y a la mera cabeza le ha tirado el sector patronal nacional al Presidente de la República a causa del bloqueo indefinido de los profesores en Michoacán. Lo menos que le dicen es que si no es capaz de resolver ese problema, cómo se le ocurre que podrá resolver el de Venezuela a través de us convocatoria al diálogo en equipo con Uruguay y otros países afines a la política de Maduro. Como que hace falta un interlocutor de peso entre la presidencia y los empresarios. A punta de conferencias mañaneras de medios difícilmente se entenderán.

Donde andan las cosas de la grilla medio revueltas o revueltas y media es en Camargo. Allá se toman las cosas de la política muy en serio y no se detienen ante nada. Así ha sido siempre entre el PRI y el PAN: a matar o morir, literalmente, pues la historia consigan algunos difuntos. Ahora se le ha sumado el bando de Morena, al que ni la diligencia nacional ha podido meter al orden. Traen su propia agenda y de ahí no los sacan. Barruntos de tormenta en la cuna del talento artístico estatal.

La propuesta de colocar espigas en los cruces del ferrocarril como fórmula que permita la distinción de accidentes entre el tren y los autos se antoja limitada y anticuada, destinada a fracasar. Hace falta más, mucho más, para que cese esa increíble increíble racha de desgracias que tatas vidas ha costado aquí y en la región. Campañas masivas de prevención, se antoja una medida inteligente y con mejores perspectivas de resultados positivos.He ahí un motivo útil para invertir dinero público en beneficio de la ciudadanía y no en echarse tantas flores. 

El moche, agandalle, lo cataloga el Gobernador, de los fondos mineros en algunos municipios de la entidad a cargo de la federación y sus nuevas políticas, ha sido el nuevo frente de conflicto entre el Estado y la presidencia de la república. Hablamos de mucho dinero, en cuanto que Chihuahua es un territorio con gran actividad minera y mueve millones de pesos, la mayoría de los cuales se van con las compañías extrajeras que operan ventajosamente en el país. Ahora con esa medida del gobierno federal, pues peor las cosas.

En la Comisión de Estudios Históricos de Delicias AC traen el plan de solicitar un espacio en el programa de aniversario de la fundación, que este 1o de abril alcanzará el número 86. El proyecto versa acerca de algún número artístico y cultural que anime el festejo, que últimamente se ha vuelto repetitivo y monótono. Talento local lo hay para relanzar esa festividad. 

Por lo visto en las conferencias de medios matutinas del Palacio Nacional no toman en cuenta a ciudad Juárez y lo que ahí acontece en materia de inseguridad y crímenes. Han habido días en que el saldo del que hablan se va en cero, algo evidentemente falso. Sólo en nuestra frontera mayor el números de delitos no baja de cinco o seis diarios. Cuando la cosa está calmada. Habíamos quedado que en la cuarta transformación se hablaría con la verdad y el maquillaje de cifras sería cosa del pasado porfirista. 

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LA LEY DE VILLA

2019-07-19 07:53:59 | El Pionero

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Va un pequeño pasaje del gran libro de Martín Luis Guzmán acerca de Pancho Villa, ahora que estamos en plena cabalgata anual.


    

 —La primera noche de nuestra estancia en Juárez cogieron preso a un jovencito de nombre Paredes, que según me dijo el licenciado Neftalí Amador era colorado.

— Como, además, aquel muchachito llevaba encima la culpa de ser hijo de un grande enemigo nuestro, que nos había hecho entregas y persecuciones, algunos hombres revolucionarios me decían que al dicho joven sí era deber mío mandarlo fusilar.

— Me razonaban ellos: 

— Justo es, mi general, que el padre pague de este modo los daños que aquí hemos sufrido por su causa. 

— Y es lo cierto que yo, no sabiendo cómo contestar aquellas quejas nacidas de la razón, pero poco dispuesto a quitar la vida al dicho jovencito, ordené que el fusilamiento se quedara para el día siguiente; y a la otra mañana mandé llamar a Juan N. Medina y le dije:

— Usted, señor coronel Medina, que tanto de habla de los prebostes y sus papeles, encárguese de un muchacho colorado que cayó anoche prisionero, pues conforme a los hombres revolucionarios de aquí, parece conveniente fusilarlo. 

— Y luego de hablar con aquel muchacho, volvió Medina y me dijo: 

— Mi general, este muchacho no es colorado ni azul. Apenas acaba de criarse hombre. A lo que creo, no ha cometido más crimen que ser hijo de su padre; pero la verdad es que a los hijos no puede hacérseles pagar las culpas de sus padres, y eso está en ley. 

— Le dije yo:

— ¿Eso está en la ley, amiguito? 

— Él me contesta:

— Sí, mi general, eso está en la ley. 

— Y yo entonces vi en aquellas palabras de Juan N. Medina la razón que andaba buscando para no fusilar al dicho jovencito, por lo que llamé a los que pedían esa muerte y les expliqué por qué no podía ordenarla. Es decir, que hice entrega del muchacho a la madre y a la hermana, que me lo reclamaban con lloros, y hasta ordené que le dieran doscientos dólares y que lo llevaran con una escolta al puente internacional y allí lo pusieran libre.

Pues es la verdad que el dicho jovencito andaba de suerte ese día. Porque tres años después, el viernes santo de 1919, en Parral, el anciano José de la Luz Herrera y sus hijos Melchor y Zeferino no corrieron con igual fortuna. A los  tres ordenó asesinarlos en el panteón y sus cuerpos fueron colgados de un mesquite. Luego, en Torreón Luis, también hijo de don José de la Luz, fue acribillado inerme, sacado del hotel donde descansaba, arrastrado a la calle y ahorcado en un poste, donde lo dejaron podrirse. Sed de sangre saciada sobre ellos  por ser padre y hermanos del general Maclovio, quien en su derecho había defeccionado de la División del Norte.

¿Estaba en la ley?

En una parodia de La Paloma, la centenaria canción cubana, alguien cantó este verso:

 Si a tu ventana llega 

 Maclovio Herrera

  Ábrele con confianza 

  La casa entera. 

¿Le abrirían a Villa?

 

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