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Los 21 días que conmovieron a México

2018-12-22 19:26:39 | El Pionero

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El lapso que lleva la llamada Cuarta Transformación es una montaña rusa. El ambiente es tenso, difícil, incierto. Estamos polarizados. Chairos vs. fifís. “Nosotros los pobres” vs. “Ustedes los ricos”. Buenos y malos. Unos aprueban a López Obrador, haga lo que haga. Otros lo ven todo mal. No le conceden una.


    

Son los 21 días que conmovieron a México.

Se han registrado decisiones controvertidas, incomprensibles, polémicas, como la cancelación del aeropuerto en Texcoco. Un costoso capricho.

Pero también han provocado inconformidad los despidos masivos en el sector público, la derogación de la Reforma Educativa, las consultas amañadas, la aprobación de los superdelegados.

El pleito con el Poder Judicial acaparó titulares. A muchos nos preocupó, más que los salarios de ministros, jueces y magistrados, la división de Poderes. El Judicial es el único que ha hecho contrapeso.

Taibo II, el ministro carnal, la militarización de la seguridad pública, vía la Guardia Nacional, completan la pirámide de inconformidades.

El gobierno va de prisa. Tiene más riesgos de tropezarse. Se multiplican las protestas por la decisión de echar, por lo menos, a dos mil personas en el SAT. El iceberg de la tragedia humana que se viene en el sector público por “austeridad republicana”.

La tijera no sólo corta los privilegios de la “burocracia dorada”, a los “buenos para nada”, sino que también cercena los planes de los empleados de confianza, medios y menores, que han visto mermados sus ingresos. La baja en los salarios también les ha pegado durísimo.

“Le has fallado al pueblo que confió en ti”, decía una de las mantas de los despedidos del Servicio de Administración Tributaria. En otra se leía: “¡Así no, Andrés Manuel!”.

¿Y qué decir de los recortes al campo, a la cultura, al medio ambiente? Iban por las universidades públicas, pero ante la amenaza de movilización de los estudiantes, dieron marcha atrás.

El Palacio de San Lázaro amaneció sitiado ayer por 50 organizaciones de campesinos que reclaman les sean repuestos al campo los 20 mil millones que les fueron recortados en el presupuesto 2019. Allí, en el campo, seis de cada diez personas son pobres. Los campesinos fueron llevados hasta San Lázaro, entre otros, por el diputado, Ismael Hernández Deras, dirigente nacional de la Confederación Nacional Campesina (CNC), quien personalmente se ocupó de los candados para que algunos entraran.

Los inconformes, antorchistas del PRI, no dejaron ni entrar ni salir a nadie durante horas. Los que estaban dentro quedaron secuestrados por varias horas.

La diputada externa de Morena, Tatiana Clouthier, envió  un SOS, vía Twitter. “No sé si para bien o para mal, estamos secuestrados en el Congreso. Lo que no está bien, y @SPCCDMX debería hacer algo, pues encadenaron puertas y es peligroso”, decía su mensaje. Gerardo Fernández Noroña asegura que, aunque “digan misa”, ellos nunca hicieron algo parecido. Ahora sí que fake news.

Este reportero, que durante años cubrió Cámara de Diputados, se quedó atrapado en San Lázaro en varias ocasiones, por manifestaciones como la de ayer. No se podía entrar ni salir.

Al cierre de esta columna, llevaban ocho horas encerrados diputados, empleados, prensa. Los campesinos decían que de allí no se movían hasta que le repongan los recursos al campo.

El peor error de la Cuarta Transformación, para muchos, ha sido la cancelación del NAIM. El argumento más sólido para abandonar la megaobra es la corrupción. Dicen que los terrenos aledaños eran botín de los especuladores. Compro barato, vendo carísimo. Pero si ésa era la razón, se les pudo haber expropiado, investigado, sancionado. Pero no había por qué cancelar una obra  que para el futuro de México es indispensable.

Ahora se va a deshacer lo que se hizo. Peor: se van a tirar a la basura 100 mil millones de pesos —la conservadora cifra es de Jiménez Espriú—, si no es que más.

Lo ocurrido lo define bien Bloomberg en un artículo lleno de citas de expertos: “Es una victoria política de López Obrador, pero los mexicanos son los perdedores”.

También hay noticias buenas, muy buenas: el aumento al salario mínimo en forma consensuada con empresarios y obreros: 16% a nivel nacional (a 102.68 pesos) y al doble en la frontera. Es la mejor.

El combate a privilegios y abusos de los poderosos es de aplaudir. La atención a pobres y olvidados más. La eliminación de las pensiones a expresidentes (no las necesitan) es de aplaudir. La disciplina fiscal, también.

Los gobernadores de oposición se organizan ante la sordera de la Secretaría de Hacienda. Nomás no los recibe. Hay quejas por todos lados: el desplegado de la Asociación de los Gobernadores del PAN convocando al diálogo por el presupuesto. No quieren que se elimine el Ramo 23. Dicen que el gasto en los estados está orientado a los planes de Andrés Manuel López Obrador y que dejan de lado necesidades locales.

Los superdelegados les siguen haciendo ruido. Los consideran “incubadoras” de candidatos de Morena. Algunos hasta sienten pasos. “No nos hagan extrañar a Peña”, dijo ayer Javier Corral, gobernador de Chihuahua.

Más pronto cae un hablador que un cojo. Circuló en redes sociales un video, grabado en tiempos de Peña, en el que aparece Mario Delgado con un discurso denunciando “el año de Hidalgo” (chingue a su madre el que deje algo). 

Dice el coordinador de los diputados de Morena: “La corrupción y los negocios están desatados. El gobierno de Peña hasta los terrenos del Ejército quiere vender para un desarrollo comercial y habitacional de lujo”. Hablaba del terreno del campo militar 1F, cuya “urbanización” ahora es apoyada por AMLO para financiar las instalaciones de la polémica Guardia Nacional. ¡Gulp!

Por Francisco Garfias/Arsenal

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¡Que pase el desgraciado!

2019-03-17 14:42:02 | El Pionero

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Las conferencias mañaneras de Andrés Manuel López Obrador se han convertido en un escenario donde puede pasar de todo, desde el anuncio de un programa estructural como el (no) rescate de Pemex o la guerra al huachicol, hasta el montaje de un espectáculo más parecido a un talk show.


    

Esos programas que fueron y son tan populares, provocan morbo, controversia, intriga y debate. Siempre aparece el denunciante u ofendido que le saca los trapitos al sol o sus pecados al desgraciado, ante un público sorprendido o escandalizado.

Como en todo talk show, no importa si es verdad el drama que se está presentando, si los personajes son reales o son actores, si realmente hay evidencia o la historia proviene del imaginario del ofendido, lo que importa es el rating.

Y la popularidad requiere por supuesto una mente maestra que pueda orquestar todo y hay que reconocerlo, el Presidente es un muy buen productor. Conoce perfectamente el timing, sabe cuándo subir el nivel y lanzar una bomba mediática, cuándo denostar a sus oponentes o simplemente cuándo dejar descansar a la audiencia con conferencias más tranquilitas.

Y de todas las figuras que lo acompañan formando parte del tinglado, hay uno en particular que se lleva las palmas: Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera. Cuando aparece a cuadro, la audiencia sabe que puede esperar un buen espectáculo. Al funcionario le gusta el protagonismo, el aplauso fácil y el reflector. Además, tiene incontinencia verbal-legal y una imaginación que los escritores más avezados le envidian.

En el escenario, pone un rostro serio, preocupado, listo para atacar. Entonces lanza la acusación, se desgarra las vestiduras, presenta gráficas e historias provenientes de la más febril creatividad. Presenta a los desgraciados a una audiencia en donde se mezclan los reporteros serios, y los que son de chocolate, que rayan en el fanatismo, le aplauden, se ríen, apuntan y mueven la cabeza en tono afirmativo.

Santiago Nieto ha protagonizado capítulos como: “El desgraciado viajó a Guatemala y el Salvador a lavar su dinero” y el más reciente episodio del talk show: “una red satánica de empresarios financió un documental diabólico y yo fui testigo”, en el que el funcionario comienza a señalar cómo esos enemigos del sistema se pusieron de acuerdo para financiar el documental seriado conocido como El Populismo en América Latina.

Alarmado habla de transferencias millonarias para producir el que seguramente es uno de los documentales más onerosos del que se tenga registro; porque de acuerdo con las cifras que dio en el talk show, perdón, en la conferencia mañanera, se invirtieron casi 145 millones de pesos en él. No sólo eso, si no que fue un completo fracaso porque no tuvo el más mínimo impacto en las preferencias electorales. No muestra pruebas de sus conclusiones, las slides de un Power Point son suficientes para acusar sin importar las consecuencias. Al diablo con la presunción de inocencia o el debido proceso, los cinco minutos de fama bien valen la pena.

Tal vez ya habrán desaparecido algunos talk shows de la televisión nacional, pero se dio paso a un nuevo formato: las mañaneras, que tienen el mismo estilo, pero en lugar de que haya títulos como “Fui a una fiesta satánica y estoy poseído”, “mi mujer ni muerta me deja en paz” o “Mi hijo se va de pinta por culpa del perreo”, se llaman “Quiso burlarse de mí, reclamando el IVA”, “Hicieron contratos leoninos y no me tocó nada”, “En las estancias infantiles espantan”. “Los diablitos sí existen y se roban la luz en la CFE”.

Por Vianney Esquinca/La Inmaculada percepción

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