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Ave María, dame puntería

2018-12-02 11:45:33 | El Pionero

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Finalmente, llegó el día que todos estaban esperando, aunque por distintas causas. Unos para sentir los vientos de cambio y ver cristalizadas las promesas de campaña y, otros para que por fin Andrés Manuel López Obrador sintiera la responsabilidad de ser Presidente y entonces se serenara y moderara a los suyos.


    

Arrancó la nueva administración entre fifís y chairos, entre los que hablan de la Cuarta Transformación y la transformación de cuarta, entre los que buscan el más mínimo pretexto para criticar al nuevo gobierno y los que hacen maromas para defender lo indefendible.

 Llegó en una semana en donde estaba calientito el caso de Paco Ignacio Taibo II y la polémica por la nueva imagen oficial del gobierno que rinde tributos a los héroes nacionales, pero no le abre espacio a una sola heroína (que dizque porque los símbolos no tienen género, y que nadie dijo nada cuando se le llamó bandera nacional y no bandero).

Más allá de fobias y filias, seguramente, la transmisión de poderes de Enrique Peña Nieto a López Obrador fue la de mayor rating en la historia del país. Había gran expectativa por lo que iba a decir en el Palacio Legislativo, ¿mandaría mensajes de tranquilidad a los mercados? o ¿se soltaría el pelo de una vez por todas? A diferentes sectores los tenía con el Jesús en la boca y rezándole a todos los santos.

Los empresarios sólo pedían: San Ramón, que no ahuyente la inversión; San Renato, que respete los contratos; Santa María de la Providencia, que se le acaben las ocurrencias. Mientras que los funcionarios de la anterior administración acusados de estar involucrados en actos de corrupción rezaban: Inmaculada Concepción, que no cambie de opinión, pero a los funcionarios que ahora entran en el gobierno se les oía pedir: San Simeón, que sí cambie de opinión (por los sueldos).

 

No eran los únicos, las personas de la tercera edad pedían: Beata Encarnación, que sí doble mi pensión, y los que tienen carro, Santa Faustina, que baje la gasolina.

Pero, entonces llegó el discurso tan anhelado y el emotivo momento se convirtió en un resumen de sus promesas de campaña. Ésas que lo llevaron al triunfo y que ayer refrendó con vehemencia.

No dio certeza para muchos sectores, por lo que seguramente seguirán bajando a todos los santos. Algunos, incluso, dirían que dejó varias dudas. Dijo que cumpliría todos los contratos realizados, pero eso será ¿a partir de ahora? Porque ya demostró que al menos con el aeropuerto de Texcoco no fue así. Aseguró que la Guarda Nacional sería posible si el pueblo (sabio) y el Poder Legislativo la aprobaban, pero, entonces ¿por qué va a solicitar al Congreso con carácter de urgente la aprobación de la reforma constitucional que permita crearla?, por fin ¿el Ejército es bueno o malo?

Además, en ese mensaje fue muy duro con las administraciones anteriores, incluido la de su predecesor, quien se ha convertido en un maestro come-sapos con tal de que no lo toquen ni a él ni a los suyos con el pétalo de ninguna investigación. Hay que reconocer, sin embargo, que dijo lo que la gente esperaba y quería escuchar y mantuvo la esperanza de que las cosas ahora sí serían diferentes.

Ahora, todas las miradas están en el presupuesto económico que el Ejecutivo presentará al Congreso en los próximos días. Ahí se va a conocer si el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y su equipo serán mejores magos que David Copperfield, el Mago Frank o el maguito Rody y lograrán sacarse de la chistera los millones que necesitan para cumplir todo lo que prometió el Presidente, sin nuevos impuestos, con la franja libre más grande del mundo y sin endeudarse. A ellos se les escucha rezar con desesperación: Ave María, dame puntería.

Por Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

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Hay que ser marranos, pero no trompudos

2019-07-14 09:46:34 | El Pionero

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El lunes pasado, 21 diputados locales de Baja California aprobaron la ampliación de 2 a 5 años del periodo de la gubernatura de Jaime Bonilla, gobernador electo emanado de Morena, ¿por qué cometieron semejante marranada?, se preguntará el respetable, a lo que los legisladores podrán responder “¿por qué no? Lo hicimos porque podemos”.


    

Esta decisión tiene todos los agravantes, la sesión se hizo un lunes en la noche, cual delincuentes que esperan la obscuridad para hacer de las suyas.

Se llamó de última hora a una sesión extraordinaria para dar la puñalada trapera. Morena lo hizo con la complacencia de un Congreso de mayoría panista. Fuera de todo razonamiento y sensatez, tuvo el apoyo de todos los partidos políticos y cuando algo no es lógico, es metálico, y debió ser muuuuuy metálico.

Fue lamentable la forma en que se vendió la oposición, aunque ya no debería sorprender a nadie. Aberrante el papel de Morena por haber promovido la ampliación y ridícula e indignante la defensa que hizo su presidenta nacional, Yeidckol Polevnsky, señalando que es algo que la ciudadanía de Baja California estaba pidiendo, y que la gente ya está harta de tanta elección. Ufff, sí, fuchi, guácala con esos procesos electorales. Eso de andar haciendo cola para votar por un candidato es de lo peor, ojalá hubiera candidatos eternos en el cargo para evitar la fatiga de ir a votar y terminar con el dedo embarrado de tinta.

Bonilla llegó a la buena, pero se quiere quedar a la mala. Morena en Baja California se convirtió en lo que tanto criticaba, superando con creces al Partido Revolucionario Institucional.

Qué bueno que el presidente Andrés Manuel López Obrador lo pensó dos veces y después de buscar un tibio deslinde, que en nada abonaba a su imagen, dijo este viernes que si se lo hubieran consultado y se hubiera aprobado algo así, se le caería la cara de vergüenza. Ojalá les pasara tantita a sus legisladores, a Bonilla y a Polevnsky. Buena falta les hace.

El mandatario también señaló que, si se lo hubieran consultado, hubiera dicho que no; que lástima que no le preguntaron, que pena que la presidenta del partido que él creó, así como los gobernantes que ganaron, utilizando como plataforma a Morena, se vayan por la libre y no tengan la más mínima delicadeza de avisarle al Ejecutivo o darle por lo menos una pista. Andan muy sueltas esas criaturitas del señor y es bien sabido que, cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.

Pero, evidentemente, los 21 legisladores no sólo le quisieron ver la cara al Presidente o a los bajacalifornianos, sino que también lo hicieron con los propios presidentes de los partidos nacionales. PRI y PAN, al menos, calificaron de aberrante esta decisión y adelantaron que pondrían controversias constitucionales. Incluso la propia diputada Tatiana Clouthier, de Morena, pidió que se ratificara lo ocurrido.

Hubo algunos liderazgos que alzaron la voz, Cuauhtémoc Cárdenas señaló que es un fuerte insulto a la inteligencia, que los 21 diputados (y Yeidckol) quieran hacer creer a todo mundo que han actuado por el bien de sus representados. El presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, de plano se pronunció por la desaparición de poderes en Baja California. 

¿Por qué tanta preocupación si, como algunas inocentes palomitas piensan, el Congreso de Baja California es autónomo? Básicamente, porque la marranería suele ser contagiosa y una vez que les enseñaron el camino, otros Congresos locales podrían hacer lo mismo.

Vianney Esquinca/La inmaculada percepción

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