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MUNDILLO. LETRADO. BORROSO. SERPIENTE. SILVIO. FUEGO. CUENTAS. DESEO.

2018-11-30 07:13:23 | El Pionero

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Según dijo en redes, ya estuvo. Nos referimos a Lety Laredo, quien asegura y presume que ya amarró el manejo de los programas federales en el municipio. Profesora de profesión, no se le conoce experiencia en el servicio público


    

 A la escuelita, profa, pues desde ya estará bajo ardiente lupa y sometida a fuegos amigos y enemigos, más intensos los primeros. Así es el mundillo en que se metió. 

Está salada esa Feria. Hablamos de la Feria del Libro de Guadalajara, donde Peña desbarrancó al no recordar el nombre de tres tristes libros que le hubieran gustado e hizo de sus autores un chile con queso del que no se pudo reponer nunca.Fue un fantasma que lo siguió todo su pésimo sexenio. Antier fue Taibo II el que la regó con una de sus clásicas groserías y en automático se le cayó el Fondo de Cultura Económica, cuya Dirección General era suya y la dejó ir por su lengua larga. Uno por desmemoriado, otro por letrado y lépero.

Clásico. En todos los actos públicos, como el del sábado, por andas o mangas, por error o adrede, se olvidan de invitar o no quieren invitar a no pocos personajes, que de inmediato pegan de gritos y se quejan del desaire. La asunción de AMLO no es la excepción a esta molesta regla. En la entidad son varios los que han respingado por la ausencia de invitación, entre otros los del Congreso del Estado y el alcalde de Juárez, que ni al zócalo fueron convidados. Y luego que en Neflix no van a pasar el ceremonial y el Canal del Congreso se ve muy borroso. 

Hasta el último día le faltó oficio político a Peña y asociados. Qué es eso de otorgarle la orden del Aguila Azteca al yerno del odioso de Trump. Por favor. Ni la serpiente emplumada merecía. Compare usted a ese gringo con, digamos, Bono, Giovanni Sartori o Rigoberta Manchú, por nombrar a tres que la han recibido. Ni al caso. Pero ésos ya no entendieron que no entendieron. 

Silvio Rodríguez es un poeta del canto que nos gusta mucho. Su catego y talento, sin embargo, no embonan con su ideología de línea tan dura ha llegado a pedir la pena de muerte para un amigo de la infancia, poeta también, por pensar diferente. Para colmo, es partidario de Maduro. Lo anterior, porque como supimos ayer, él y AMLO se juntaron en Palenque y resultaron los grandes cuates, lo que no tendría mayor importancia si no pasa de eso, de cuatismo. Otra cosa será sin comparten ideología, pues Silvio es abiertamente comunista. En ese caso, dime con quién te juntas…

Cuenta un cuento que había en un pueblo un bombero pirómano que de día apagaba fuegos y de noche los prendía. Así se nos figuran algunos cercanos a AMLO, que desde que ganaron se la han pasado prendiendo fuego y luego tratando de apagarlo. Monreal, Noroña, Gómez, son de esos. 

En víspera de la toma de protesta de Fox había gran expectación acerca de lo que haría en su gobierno. Al salir quedó a deber, de lejos. Algo parecido sucede ahora con López Obrador. Veremos y diremos si sucede lo mismo o da la ansiada sorpresa y nos resulta un león rasurado que entregue buenas cuentas.   

Hasta el frío se quitó, aunque dicen que volverá más bravo. Por lo pronto, hay la vemos. Si Dios no dispone otra cosas nos leeremos el lunes que viene, ya con presidente nuevo. A partir del sábado será  muy su asunto lo que suceda o deje de suceder en el país. Una vez que baje el brazo, cada muerto será a su cuenta, cada problema será su problema.Ya no tendrá a quién culpar,a quien señalar cuando los asuntos públicos no salgan bien. Se le acabarán  los pretextos y los chivos expiatorios. La banda presidencial es de tela pesada, simboliza las broncas de los ciento y tantos millones de mexicanos, que ven en  el presidente el tlatoani que todo lo puede y todo lo sabe. Por el bien de México, que todos los malos augurios que rodean su ascenso se evaporen y se conviertan en acciones de gobierno que erradiquen para siempre jamás tantos y tantos males que por tantos y tantos siglos han sido la cruz y el calvario de tantos y tantos millones de mexicanos. A fe nuestra,  es el deseo vehemente de quienes trabajamos en este medio. 

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LA LEY DE VILLA

2019-07-19 07:53:59 | El Pionero

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Va un pequeño pasaje del gran libro de Martín Luis Guzmán acerca de Pancho Villa, ahora que estamos en plena cabalgata anual.


    

 —La primera noche de nuestra estancia en Juárez cogieron preso a un jovencito de nombre Paredes, que según me dijo el licenciado Neftalí Amador era colorado.

— Como, además, aquel muchachito llevaba encima la culpa de ser hijo de un grande enemigo nuestro, que nos había hecho entregas y persecuciones, algunos hombres revolucionarios me decían que al dicho joven sí era deber mío mandarlo fusilar.

— Me razonaban ellos: 

— Justo es, mi general, que el padre pague de este modo los daños que aquí hemos sufrido por su causa. 

— Y es lo cierto que yo, no sabiendo cómo contestar aquellas quejas nacidas de la razón, pero poco dispuesto a quitar la vida al dicho jovencito, ordené que el fusilamiento se quedara para el día siguiente; y a la otra mañana mandé llamar a Juan N. Medina y le dije:

— Usted, señor coronel Medina, que tanto de habla de los prebostes y sus papeles, encárguese de un muchacho colorado que cayó anoche prisionero, pues conforme a los hombres revolucionarios de aquí, parece conveniente fusilarlo. 

— Y luego de hablar con aquel muchacho, volvió Medina y me dijo: 

— Mi general, este muchacho no es colorado ni azul. Apenas acaba de criarse hombre. A lo que creo, no ha cometido más crimen que ser hijo de su padre; pero la verdad es que a los hijos no puede hacérseles pagar las culpas de sus padres, y eso está en ley. 

— Le dije yo:

— ¿Eso está en la ley, amiguito? 

— Él me contesta:

— Sí, mi general, eso está en la ley. 

— Y yo entonces vi en aquellas palabras de Juan N. Medina la razón que andaba buscando para no fusilar al dicho jovencito, por lo que llamé a los que pedían esa muerte y les expliqué por qué no podía ordenarla. Es decir, que hice entrega del muchacho a la madre y a la hermana, que me lo reclamaban con lloros, y hasta ordené que le dieran doscientos dólares y que lo llevaran con una escolta al puente internacional y allí lo pusieran libre.

Pues es la verdad que el dicho jovencito andaba de suerte ese día. Porque tres años después, el viernes santo de 1919, en Parral, el anciano José de la Luz Herrera y sus hijos Melchor y Zeferino no corrieron con igual fortuna. A los  tres ordenó asesinarlos en el panteón y sus cuerpos fueron colgados de un mesquite. Luego, en Torreón Luis, también hijo de don José de la Luz, fue acribillado inerme, sacado del hotel donde descansaba, arrastrado a la calle y ahorcado en un poste, donde lo dejaron podrirse. Sed de sangre saciada sobre ellos  por ser padre y hermanos del general Maclovio, quien en su derecho había defeccionado de la División del Norte.

¿Estaba en la ley?

En una parodia de La Paloma, la centenaria canción cubana, alguien cantó este verso:

 Si a tu ventana llega 

 Maclovio Herrera

  Ábrele con confianza 

  La casa entera. 

¿Le abrirían a Villa?

 

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