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BUÑUELOS. FIELES. MANDOS. FUEGO. CHOCOLATE. RECUERDO.

2018-11-22 07:33:46 | El Pionero

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En Saucillo no podía ser verdad tanta belleza. Lo anterior, porque mientras la Alcaldesa y su equipo se esfuerzan por ser creativos y cercanos al pueblo en el ejercicio de su administración, de pronto saltó el infaltable prieto en el arroz en la persona de Oscar Márquez, Presidente de la JMAS, quien con sus conductas recaudatorias ajenas a toda lógica y prudencia, echa a perder el trabajo que vienen haciendo


    

Se ha dejado caer sobre todo en las comunidades rurales, las más fregadas.No falta quien diga que no llega a los buñuelos. 

Lo que dijimos meses atrás se ha cumplido: la profesora Elba Esther Gordillo se lanza de nuevo sobre su viejo sindicato. Envalentonada y desafiante, sabiendo que con el nuevo gobierno le soplarán buenos aires, dice que se la rifará en una elección abierta y a voto secreto.Por lo pronto y a lo cerca, aseguran sus fans rarámuris, en el Estado, donde es famosa desde que fue delegada del PRI en la controversial elección estatal de 1986, robaría, ganaría fácil, en base a las viejas amistades que ha cultivado a través del tiempo, y al grupo cerrado de profes que se han conservado fieles a su liderazgo, aún en timemos de vacas flacas.

Aún en las filas morenas critican el aferramiento del Electo en cuanto a que no dijo lo que es evidente que dijo acerca de devolver el ejército a los cuarteles, algo de lo que se ha retractado para crear la Guardia Nacional con mandos castrenses.En sus benditas redes soples ni se diga. Una y otra vez le están recordando las numerosas veces que dijo que dice que no dijo.Tan fácil que hubiera sido reconocer lo dicho y decir la verdad. Pero no. Terco en negarlo, se pialó solo.

Otro al que le vaticinan corto tiempo de gloria y poder, es al altivo Ricardo Monreal, líder de la fracción morena en el Senado. La causa de su salida sería que se aventó el tiro de la pretendida cancelación de las abusivas comisiones bancarias sin consultar al jefe de jefes. Como no faltan aspirantes a su cargo, el fuego amigo lo trae al punto de adiós.

Cuando se espera una guazanga de época es en el ya inminente día del cambio de régimen presidencial. La razón, el amague del PAN en el sentido de hacer el gran relajo si Maduro se asoma por ahí, algo que seguramente ocurrirá, pues es, como todos los dictadores,  de cuero duro, y si durante años sobre años ha burlado a los venezolanos, presentarse en la ceremonia lo ha de tomar como un paseo. Cambio de los tiempos: la izquierda fue la que empezó los desórdenes en los relevos presidenciales, y ahora les tocará una probadita de su propio chocolate. Precios del poder. 

En el PAN nacional también hay tiro. Algunos senadores y diputados quieren irse o ya se fueron, inconformes con la llagada de Marko Cortés a la dirigencia. No hay que ser muy zorro para tantear que la mano que mece la cuna puede ser la de Calderón, feroz enemigo del recién llegado y empeñado en formar un partido que el devuelva parte de las mieles que disfrutó como presidente. El tóxico recuerdo del poder.

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LA LEY DE VILLA

2019-07-19 07:53:59 | El Pionero

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Va un pequeño pasaje del gran libro de Martín Luis Guzmán acerca de Pancho Villa, ahora que estamos en plena cabalgata anual.


    

 —La primera noche de nuestra estancia en Juárez cogieron preso a un jovencito de nombre Paredes, que según me dijo el licenciado Neftalí Amador era colorado.

— Como, además, aquel muchachito llevaba encima la culpa de ser hijo de un grande enemigo nuestro, que nos había hecho entregas y persecuciones, algunos hombres revolucionarios me decían que al dicho joven sí era deber mío mandarlo fusilar.

— Me razonaban ellos: 

— Justo es, mi general, que el padre pague de este modo los daños que aquí hemos sufrido por su causa. 

— Y es lo cierto que yo, no sabiendo cómo contestar aquellas quejas nacidas de la razón, pero poco dispuesto a quitar la vida al dicho jovencito, ordené que el fusilamiento se quedara para el día siguiente; y a la otra mañana mandé llamar a Juan N. Medina y le dije:

— Usted, señor coronel Medina, que tanto de habla de los prebostes y sus papeles, encárguese de un muchacho colorado que cayó anoche prisionero, pues conforme a los hombres revolucionarios de aquí, parece conveniente fusilarlo. 

— Y luego de hablar con aquel muchacho, volvió Medina y me dijo: 

— Mi general, este muchacho no es colorado ni azul. Apenas acaba de criarse hombre. A lo que creo, no ha cometido más crimen que ser hijo de su padre; pero la verdad es que a los hijos no puede hacérseles pagar las culpas de sus padres, y eso está en ley. 

— Le dije yo:

— ¿Eso está en la ley, amiguito? 

— Él me contesta:

— Sí, mi general, eso está en la ley. 

— Y yo entonces vi en aquellas palabras de Juan N. Medina la razón que andaba buscando para no fusilar al dicho jovencito, por lo que llamé a los que pedían esa muerte y les expliqué por qué no podía ordenarla. Es decir, que hice entrega del muchacho a la madre y a la hermana, que me lo reclamaban con lloros, y hasta ordené que le dieran doscientos dólares y que lo llevaran con una escolta al puente internacional y allí lo pusieran libre.

Pues es la verdad que el dicho jovencito andaba de suerte ese día. Porque tres años después, el viernes santo de 1919, en Parral, el anciano José de la Luz Herrera y sus hijos Melchor y Zeferino no corrieron con igual fortuna. A los  tres ordenó asesinarlos en el panteón y sus cuerpos fueron colgados de un mesquite. Luego, en Torreón Luis, también hijo de don José de la Luz, fue acribillado inerme, sacado del hotel donde descansaba, arrastrado a la calle y ahorcado en un poste, donde lo dejaron podrirse. Sed de sangre saciada sobre ellos  por ser padre y hermanos del general Maclovio, quien en su derecho había defeccionado de la División del Norte.

¿Estaba en la ley?

En una parodia de La Paloma, la centenaria canción cubana, alguien cantó este verso:

 Si a tu ventana llega 

 Maclovio Herrera

  Ábrele con confianza 

  La casa entera. 

¿Le abrirían a Villa?

 

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