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BAILE.PAZ. PODER. CHISPITA. MANTEQUILLA. AUTOR.

2018-11-19 21:45:46 | El Pionero

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Pues hay tiene usted que las cosas nos pintan bien con miras al próximo gobierno. Que sepamos, ya contamos con dos paisas con vara alta en el equipo de AMLO. Uno es Roque Soltero, ex compañero de armas del futuro Secretario de la Defensa Nacional, el general Luis C Sandoval, y ya fue a picar piedra a la CDMX, donde se entrevistó con é


    

El otro es Daniel Chávez, un empresario del ramo hotelero, quien era el encargado de construir el Tren Maya. Eso señor nació aquí y se desenvuelve en las altas esferas financieras del país.Para empezar, nada mal: dos conocidos en el baile.

Los nuevos ataque a instalaciones y elementos de la Policía Estatal perpetrados ayer en la Capital y ciudad Juárez, reconfirma la grave situación de inseguridad que vive la entidad, ahora con los agentes del orden como blancos. Hace largo rato, por desgracia, que la página roja de los periódicos impresos y las principales noticias de los demás medios son ocupadas por la por la delincuencia, sin que se encuentre el remedio que nos devuelva la paz.

La nota triste de la semana pasada fue el fallecimiento del licenciado Luis Carlos Varela Carmona, un personaje clásico local. Hijo de agricultores y agricultor él mismo, era un hombre ilustrado, de esos que saben de todo. Priísta de siempre, también fue un excelente maestro de ceremonias en base a su potente y modulada voz. Nunca es tarde para reconocer su trayectoria y desearle el descanso eterno.

A más de cien años de iniciada la Revolución Mexicana y a punto de que empiece un nuevo gobierno federal, es oportuno acordarse de personas como Madero, Villa, Orozco, Carranza, Obregón, Zapata, Elías Calles,Vasconcelos, los  Aquiles Serdán, Toribio Ortega, Abraham González y muchos más, y de nuestro Estado, uno de los más participativos y de los más sacrificados. Gente sencilla, la mayoría de campo, supieron estar a la altura en momentos en que la patria los necesitó, hasta dar su vida por el ideal de tumbar al dictador que sojuzgaba a su pueblo. Veremos y diremos si los que llegan al poder los hacen quedar bien o pasan al basurero de la historia como tantos otros durante tantos años.

Conforme pasan los días sin que se resuelva el problema de los migrantes centroamericanos, crece el riesgo de que surjan envueltas y hasta tragedias, como las que han estado a punto de iniciar en Tijuana. Ciudad tumultuosa y violenta, sólo hace falta una chispita para que arda. Otro tanto se puede esperar en Juárez, que a su histórica situación de crisis de seguridad pública, es probable que se agrave por esta inesperada situación.En Jalisco ya anunciaron que no los dejarán entrar a zonas urbanas. Una crisis humanitaria impensada hace unos meses.  

En otra de ciudad Juárez, gran parte de la población está pendiente del estado de salud del Miguel Angel Nápoles, el gran Mantequilla, uno de los mejores boxeadores que han pisado los rings, quien hace años se avecindó en ese lugar, donde es un personaje querido y admirado. Tiene que ver con Delicias por aquella batalla que sostuvo con nuestro paisano Armando Muñiz, quien según las crónicas fue privado de coronarse campeón mundial de peso Welter por una triquiñuela de las muchas que manchan este deporte. 

Se va acercando el viernes, día en que será presentado el libro El Trayecto de la Vida, de Fernando Mata.El acto será en el el Teatro de la Ciudad Manuel Talavera Trejo a partir de las 7:30 de la tarde. Es una obra literaria que vale la pena leer, disfrutando cada renglón, viajando a través del mundo del autor, un mundo real, como el de usted y el de nosotros, donde se narran, muy bien por cierto, las peripecias y vivencias del escritor y su entorno. 

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LA LEY DE VILLA

2019-07-19 07:53:59 | El Pionero

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Va un pequeño pasaje del gran libro de Martín Luis Guzmán acerca de Pancho Villa, ahora que estamos en plena cabalgata anual.


    

 —La primera noche de nuestra estancia en Juárez cogieron preso a un jovencito de nombre Paredes, que según me dijo el licenciado Neftalí Amador era colorado.

— Como, además, aquel muchachito llevaba encima la culpa de ser hijo de un grande enemigo nuestro, que nos había hecho entregas y persecuciones, algunos hombres revolucionarios me decían que al dicho joven sí era deber mío mandarlo fusilar.

— Me razonaban ellos: 

— Justo es, mi general, que el padre pague de este modo los daños que aquí hemos sufrido por su causa. 

— Y es lo cierto que yo, no sabiendo cómo contestar aquellas quejas nacidas de la razón, pero poco dispuesto a quitar la vida al dicho jovencito, ordené que el fusilamiento se quedara para el día siguiente; y a la otra mañana mandé llamar a Juan N. Medina y le dije:

— Usted, señor coronel Medina, que tanto de habla de los prebostes y sus papeles, encárguese de un muchacho colorado que cayó anoche prisionero, pues conforme a los hombres revolucionarios de aquí, parece conveniente fusilarlo. 

— Y luego de hablar con aquel muchacho, volvió Medina y me dijo: 

— Mi general, este muchacho no es colorado ni azul. Apenas acaba de criarse hombre. A lo que creo, no ha cometido más crimen que ser hijo de su padre; pero la verdad es que a los hijos no puede hacérseles pagar las culpas de sus padres, y eso está en ley. 

— Le dije yo:

— ¿Eso está en la ley, amiguito? 

— Él me contesta:

— Sí, mi general, eso está en la ley. 

— Y yo entonces vi en aquellas palabras de Juan N. Medina la razón que andaba buscando para no fusilar al dicho jovencito, por lo que llamé a los que pedían esa muerte y les expliqué por qué no podía ordenarla. Es decir, que hice entrega del muchacho a la madre y a la hermana, que me lo reclamaban con lloros, y hasta ordené que le dieran doscientos dólares y que lo llevaran con una escolta al puente internacional y allí lo pusieran libre.

Pues es la verdad que el dicho jovencito andaba de suerte ese día. Porque tres años después, el viernes santo de 1919, en Parral, el anciano José de la Luz Herrera y sus hijos Melchor y Zeferino no corrieron con igual fortuna. A los  tres ordenó asesinarlos en el panteón y sus cuerpos fueron colgados de un mesquite. Luego, en Torreón Luis, también hijo de don José de la Luz, fue acribillado inerme, sacado del hotel donde descansaba, arrastrado a la calle y ahorcado en un poste, donde lo dejaron podrirse. Sed de sangre saciada sobre ellos  por ser padre y hermanos del general Maclovio, quien en su derecho había defeccionado de la División del Norte.

¿Estaba en la ley?

En una parodia de La Paloma, la centenaria canción cubana, alguien cantó este verso:

 Si a tu ventana llega 

 Maclovio Herrera

  Ábrele con confianza 

  La casa entera. 

¿Le abrirían a Villa?

 

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