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¿Venezolanización mexicana?

2018-11-03 08:26:10 | El Pionero

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López Obrador ganó con 30 millones de votos porque logró aglutinar a su alrededor a las clases medias, a empresarios y a políticos del PRD, PRI y PAN.


    

Escuchando a los senadores de Morena, PES y PT que este martes exaltaban el anuncio de la cancelación de la obra de Texcoco, por primera vez di crédito a la hipótesis de una posible venezolanización de México.

 

El discurso del exdirigente del PAN, el hoy morenista Germán Martínez Cázares sonó a un atento aviso para el empresariado:

 

“¡Es contra la asignación de la obra pública corrupta y es, hay que decirlo claramente una y otra vez, el Estado de bienestar que quiere construir Andrés Manuel López Obrador y su movimiento, sí, es con los de abajo, es por los de abajo y es para los de abajo!”.

 

Abogado de la Universidad de La Salle, hasta hace poco defensor del liberalismo democrático, militante del PAN durante tres décadas, el exsecretario de la Función Pública defenestró lo sucedido en la Presidencia con Felipe Calderón, de quien en otros tiempos fue amigo y operador político.

 

Y dirigiéndose a los panistas, el futuro director del IMSS, renegó así de su pasado:

 

“¡Yo voté porque en México tuviéramos un Presidente, lamentablemente ustedes propusieron que México tuviera un gerente. No más gerentes en la Presidencia de la República! Yo quería un Presidente y estoy orgulloso del Presidente que está adelante, que prima lo político, que prima a los de abajo”.

 

Víctor Castro Cosío, exalcalde de La Paz y futuro representante del gobierno en Baja California Sur como coordinador estatal, se lanzó contra priistas y panistas:

 

“¡Fueron derrotados históricamente y su régimen no va a volver porque vamos a imponer un régimen de bienestar,

de justicia, no de grupos inmorales que han hecho del gobierno negocio y modo de vida!”.

 

La senadora Malú Mícher pidió a los empresarios que la bajaran 10 rayitas:

 

“Andrés Manuel López Obrador se muestra, a raíz de los resultados de la encuesta, muy bondadoso. ¿Y saben por qué bondadoso y saben por qué bueno de corazón? Porque no saca a la luz las corruptelas, el tráfico de influencias de todos los que se están viendo afectados por esta decisión”.

 

Durante más de cinco horas, senadores de la coalición Juntos Haremos Historia defendieron la cancelación de la obra como el primer paso de un cambio de régimen en el que el gobierno no estará al servicio de los empresarios, los mercados internacionales, los poderes fácticos y la oligarquía, porque ningún interés económico estaría por encima de la voluntad popular.

 

La senadora del PES Eunice Romo Molina fue más allá: “El triunfo de Santa Lucía significa el triunfo de la vida sobre el capitalismo y el neoliberalismo”.

 

Es en atención a estos pronunciamientos que hablamos de una potencial venezolanización mexicana.

 

Nos referimos al ejercicio del poder gubernamental sustentado en la polarización entre un ente llamado pueblo y los poderes económicos.

 

Un segundo ingrediente de la venezolanización radica en el culto al gobernante que al mismo tiempo es líder de un movimiento popular, con  “los de abajo”.

 

El tercer elemento del modelo chavista es la descalificación de los mecanismos de la economía global, organismos empresariales,  intelectuales y medios de comunicación donde se expresan los críticos al gobierno.

 

Pero en política, y más cuando se trata del gobierno, lo que cuentan son los hechos.

 

Y si bien, en el plano retórico se asoman las coordenadas del modelo que hace 19 años inauguró el comandante Hugo Chávez, en la práctica, el futuro gobierno toma distancia de la venezolanización en puntos cruciales como llevar la fiesta en paz con Estados Unidos y su presidente Donald Trump.

 

A diferencia de lo que sucede con Nicolás Maduro en Venezuela, el Presidente electo ha prometido reconciliación nacional, que nunca recurrirá al uso de la cárcel para sus adversarios políticos ni a la represión.

 

Además, López Obrador ganó con 30 millones de votos porque logró aglutinar a su alrededor a las clases medias, a empresarios y a políticos del PRD, PRI y PAN.

 

La asimilación que el futuro gobierno hace de la clase gobernante se ilustra con la aterciopelada transición y el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos y Canadá y la versión de que uno de sus artífices, Ildefonso Guajardo, priista y actual secretario de Economía, podría incorporarse a la Cuarta Transformación como funcionario o candidato de Morena a la gubernatura de Nuevo León.

 

De manera que con los portadores de la retórica venezolanizada coexisten representantes del statu quo que esperan el cumplimiento de otras promesas del Presidente electo, incluidas las de reasignar contratos a los inversionistas en Texcoco.

 

Ese ofrecimiento desató una pregunta entre los futuros senadores de oposición: ¿Por qué se le califica de obra corrupta y no se castiga a sus corruptos?

 

La respuesta a ese cuestionamiento será clave para determinar la profundidad del prometido cambio de régimen. O si, una vez más, asistimos al gatopardismo.

 

Por lo pronto, están ahí los amagos de una retórica parlamentaria venezolanizada. ¿Es un espantapájaros o es la pieza de negociación de la futura gobernabilidad mexicana?

Por Ivonne Melgar/Retrovisor

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He’s back

2019-06-20 08:52:03 | El Pionero

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El nombre de Enrique Peña Nieto se ha escuchado cada vez con más frecuencia cuando se habla de procesos judiciales. Si durante su sexenio las leyes le dieron tranquilidad respecto a investigaciones como la de la Casa Blanca, ahora el panorama no parece serle tan favorecedor.


    

Habrá creído que lo único que sabríamos de él sería lo referente a su vida personal. Su nueva novia, su divorcio. Las bodas a las que asiste. Detalles personales de su vida después de Los Pinos. Nada dentro del terreno político escandaloso, acaso sólo sus desmentidos sobre los lujos que, dijeron, se había llevado a España. Sin embargo, el nombre de Enrique Peña Nieto se ha escuchado cada vez con más frecuencia cuando se habla de procesos judiciales. Si durante su sexenio las leyes le dieron tranquilidad respecto a investigaciones como la de la Casa Blanca, ahora el panorama no parece serle tan favorecedor. Será que en los hilos que se tejen en las sombras pocas lealtades mantiene fijas.

La Fiscalía de Chihuahua ya puede poner la lupa sobre él, determinó ayer la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La decisión fue unánime. La Segunda Sala modificó la suspensión que impedía indagar a Peña Nieto y a su gabinete por su participación en la llamada Operación Zafiro, mediante la cual siete gobiernos estatales desviaron más de 650 millones de pesos a empresas fantasma del PRI. La autoridad estatal podrá proceder en su contra, siempre que no se trate de delitos del orden federal.

Es un primer aviso. O uno que viene apenas como un foco rojo tras los señalamientos que se han hecho del expresidente en los últimos días. Apenas el lunes pasado, El Universal publicó sobre una investigación en Estados Unidos en contra del expresidente por un supuesto soborno en la compra-venta de Fertinal, la empresa de fertilizantes que le está sacando canas verdes a Emilio Lozoya Austin, el exdirector de Pemex. Y aunque el expresidente negó no sólo la acusación, sino también la investigación, alegando que se trata, otra vez, de un acto de mala fe, lo cierto es que su tuit no calla ninguno de los señalamientos que hay sobre él. Qué mejor ejemplo que lo decidido por la SCJN.

A esto habrá que agregarse lo expresado por la defensa de Lozoya Austin respecto a que su cliente es víctima de una persecución política de parte de Peña Nieto. “Como director general de Pemex no se mandaba solo, él tenía por encima, y así lo prevé la ley de Pemex, un Consejo de Administración que era el que autorizaba todas las operaciones de cierta envergadura y el Consejo estaba formado por el secretario de Hacienda, de Energía, la Contraloría, y yo no puedo creer que el presidente Peña no era informado de las decisiones que tomaba el Consejo...”, expresó Javier Coello Trejo.

Lo que viene en el caso Lozoya parece ser una batalla de su palabra contra la de los implicados que se vayan sumando a la causa. Pedro Joaquín Coldwell, el funcionario de Energía mencionado, ya pidió ser llamado a declarar por el caso Fertinal. Calificó de honorables a los exintegrantes del Consejo de Administración de Pemex. Él también es otro sobre quien está la lupa de la Fiscalía General de la República.

Lo que veremos a corto plazo, al parecer y más aún si alguno de los investigados llega a ser detenido, es una batalla de señalamientos. Lo que sea para sacudirse las denuncias y todo aquello que no se puede resolver con un tuit.

Yuriria Sierra/Nudo gordiano

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