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Todo el mundo mira al Nápoles de Carlo Ancelotti

2018-10-09 08:13:25 | El Pionero

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Carlo Ancelotti ha vuelto a hacerlo. El veterano entrenador es un valor seguro en lo que al manejo de grupos de gran calidad se refiere, por lo que hasta cierto punto el rendimiento de su Nápoles no debería sorprender a nadie.


    

Toda un carrera labrada a golpe de títulos han posicionado a Ancelotti en el altar más alto de los técnicos del fútbol profesional. No muchos pueden presumir de contar con tres Champions Leagues como entrenador y dos como jugador, de ahí que pocos puedan refutar sus planteamientos o sus convicciones cuando habla de fútbola. Ni siquiera su traspiés en el Bayern de Múnich el año pasado debería significar un borrón en su inmaculado currículum, pues esta temporada está quedando bastante claro que el grupo con el que trabajó el italiano la temporada 2017-18, el mismo que tiene ahora a su cargo ahora Nico Kovac, es quizás uno de los más sensibles y acomodados de los grandes conjuntos europeos.

Por otra parte, el Nápoles de Maurizio Sarri era un conjunto espectacular, que profesaba un amor por el fútbol de posesión y era capaz de ejecutarlo a altísima velocidad. Los del San Paolo se convirtieron en uno de esos equipos que gusta ver, de los que hacen las delicias de los aficionados. Las tres campañas que el ahora técnico del Chelsea estuvo al mando del equipo fueron buenísimas en términos locales, donde el equipo se afianzó como la gran alternativa a una imparable Juventus. Sin embargo, en Europa las cosas fueron diferentes.

El equipo no pudo clasificar a la Champions League en el playoff previo en 2015 y en la Europa League cayó a manos del Villarreal en la primera ronda eliminatoria. Se segundo año al frente del conjunto azulillo quedó apeado por el Real Madrid de Zinedine Zidane en octavos de final de la Champions League, tras haberse adelantado en ambos partidos de la serie en el marcador. Finalmente, el año pasado, el Nápoles cayó en primera ronda en un grupo bastante fácil --a priori--, en el que sólo el Manchester City debió haberle dado guerra. Al final, sería el conjunto ucraniano del Shakhtar Donetsk el que pasaría de ronda, mientras los de Sarri se iban a la Europa League, sólo para acabar cayendo ante el Red Bull Salzburgo a las primeras de cambio.

Este pobre récord europeo no desgastó la heróica imagen que se tiene de Sarri en San Paolo, pero sí que influyó a la hora de buscarle un relevo. La directiva, encabezada por el carismático Aurelio De Laurentiis, sabía que necesitaban dar un paso al frente a la hora de encontrar un hombre sobre quien armar un proyecto ganador a largo plazo, y para eso no existe nadie mejor que Carlo Ancelotti.

El italiano no ha pedido grandes estrellas en su primer año en el banquillo napolitano, pero sí ha requerido compromiso de cada uno de sus hombres. Tras la marcha de Pepe Reina y Jorginho, las llegadas de Fabián Ruiz y David Ospina ha sido lo más destacable del mercado de verano del equipo, por lo que el núcleo duro de jugadores sigue siendo el mismo que lleva trabajando más de un lustro junto.

En Italia, el papel del Nápoles sigue inalterado: segundo, intentando no dejar mucha distancia a una imparable Juventus que todavía no ha perdido un sólo partido en los dos meses que llevamos de campeonato. Pero en Europa el equipo napolitano ya va demostrando de que pasta está hecho.

La semana pasada venció al todopoderoso Liverpool, finalista de la última edición de la Champions League, con un gol de Insigne en el último minuto del partido, dejando bien claro que el equipo quiere guerra este año. La mano de Ancelotti en el plano táctico ya es más que reconocible dentro del grupo y si sus delanteros se encuentran inspirados, las metas del Nápoles pueden ser todo lo altas que se propongan.

De momento, los azulillos son líderes del grupo de la muerte en la competición continental, el cual comparten con el Liverpool, con el PSG y con el Estrella Roja. Si hace un mes alguién le decía a un aficionado napolitano que ésta sería la situación actual de su club, seguro que no lo hubiera creído.

La cuestión ahora es poder aguantar ahora el ritmo de la Juve (hace unas semanas ya le venció en Turín 3-1) e intentar dar la campanada en Europa. La próxima estación pasa por París, un lugar y un equipo al cual Ancelotti conoce perfectamente. Será entonces cuando se pueda medir de qué madera está verdaderamente hecho este equipo; pero hasta entonces todos los ojos estarán puestos en lo que vaya ocurriendo en Nápoles.

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Golean al Madrid 3 a 0 en su casa en la Champions

2018-12-12 11:56:31 | El Pionero

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CSKA de Moscú acabó con un tibio Real Madrid.


    

En el futbol. No fue en la duela donde la rivalidad es pareja y de vez en cuando, más frecuente que no, llega a ser un motivo de disgusto para los merengues. Fue en el césped del Santiago Bernabéu, donde el conjunto ruso castigó la dejadez de los merengues con una goleada por 0-3.

El Madrid creía que nada se perdía en la derrota. Solo el honor.

Eso que a los rusos les sobró. Honor, autorrespeto y esperanza. Estaba escrito que se marchaban de Champions League, pero aún les quedaba la esperanza de quedar en tercer lugar y disputar la Europa League.

Suerte para Santiago Solari y sus hombres fue que tocó la 'matiné' de Champions League, y no fue un estadio repleto el que pitó a Isco al primer error, pues hasta la afición de precio reducido en partido de trámite se ha cansado de tanto fallo. Y le ha tocado al malagueño; el que ha copado las portadas en las últimas semanas debido a su nueva condición de suplente.

No fue, ni de lejos, el culpable del naufragio. Isco luchó. Corrió. Puso empeño en dar la vuelta a la situación. Pero Isco, siendo quien es, fue víctima de sus mañas. Quiere hacer 'magia' donde no debe, y falla de frente a la portería de manera inexplicable.

Tuvo a bien fallar una oportunidad clarísima cuando su equipo ya perdía 0-2. Su equipo en toda la extensión, puesto que el entrenador envió al escuadrón auxiliar con el que se juegan los partidos irrelevantes. Ese en que Isco y Asensio tienen la titularidad asegurada. Ese que con suficiente motivación responde para pelear oportunidades, pero que tiene un límite. Y lo ha alcanzado esta noche.

El partido bien pudo acabar al 37 con un gol que se vio venir desde que Sigurdsson recibió un pase en la media ante la mirada impasiva de Llorente para emprender la carrera hacia el área. Tenía a tres defensas cercándolo en el área, tan atentos a sus movimientos que a nadie se le ocurrió reparar en FEdor Chalov, que venía de atrás para recibir el balón y disparar a placer. Que no lo vieran los jóvenes Javi Sánchez o Jesús Vallejo, que apenas ha jugador, podría explicarse en pecado de juventud. Que no lo hiciera Marcelo, un después de que Solari le lanzara una advertencia pública, ni explicación, ni justificación.

No habían pasado cinco minutos cuando Schennikov duplicó la ventaja para el cuadro moscovita con un contrarremate al que Coutois no podía llegar después de que el belga despejara hacia delante un disparo de Mario Fernandes.

La noche se le vino encima al Madrid en ese momento. Al escarnio público al otrora ovacionado de cajón, se sumó el miedo cuando Bale, que había entrado tras el medio tiempo, recibió un duro golpe en el tobillo. El galés se espantó al grado de no querer apoyar el pie y el terror recorrió las gradas, pues dado su historial, ya lo veían fuera hasta el próximo año. No pasó a mayores. Cojeando un poco, pero se quedó en la cancha. Se dudará de su durabilidad, pero del 'commitment' jamás.

En eso estaba el Madrid, con un ojo en el eslabón más débil y otro en la puerta contraria, cuando Arnor Sigurdsson acabó de hundirlo con el 0-3 desde fuera del área y después de que el ataque ruso en pleno dejara mareada a la zaga. Y a Marcelo más que ninguno. Tan mal lo habrá visto solari, en forma y juego, que no lo dejó terminar. Apenas cayó el tercero lo sentó para mandar a Carvajal a la cancha.

Para entonces en el Bernabéu ya no quedaba más que algún despistado, la 'grada jóven' del fondo sur que no tiene permitido marcharse y los más de 1,500 rusos disfrutando una victoria. La segunda en menos de seis meses sobre el Real Madrid, ni más ni menos.

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