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Nosotros los nobles…

2018-09-02 18:42:06 | El Pionero

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Si bien no se requieren estudios para alcanzar una curul, no deja de dar miedo en manos de quién estará la discusión de temas tan delicados.


    

En México es muy común que cuando una persona llega a un trabajo nuevo vaya al salón de belleza, se ponga el traje o el vestido de fiesta y le pida a sus hijos que no vayan a la escuela para que lo acompañen a conocer sus nuevas oficinas y a sus nuevos compañeros.

 

Ese primer día de trabajo los mexicanos se van sacando selfies en todos los lugares y con todas las personas, contimás si su compañero de escritorio es famoso y ha salido en la tele. 

 

Además, es habitual sacarse fotografías justo cuando están firmando el contrato de trabajo o haciendo exámenes sicométricos. Ni hablar de presumir las nuevas oficinas a través de sesiones de Facebook Live.

 

Todo esto debe ser de lo más normal en México o, de lo contrario, no tendría ninguna explicación el comportamiento de algunos legisladores durante la instalación de la  LXIV Legislatura, donde, además, les tocó tomar protesta como los diputados y senadores que estarán definiendo el rumbo del país.

 

Los congresistas tomaron muy en serio eso de que se vivía una “fiesta democrática” y decidieron invitar a la esposa, a los hijos, a la suegra y al perico a celebrar.

 

Aunque, por otro lado, es comprensible. Muchos de ellos son como “nuevos ricos” que se ganaron la lotería comprando sólo un cachito, con la diferencia que éste traía el rostro de Andrés Manuel López Obrador. Otros, legisladores de otros partidos diferentes a Morena, son sobrevivientes del tsunami pejista. Algunos más tuvieron que hacer toda clase de triquiñuelas para quedarse con un escaño en el Congreso, y por eso estaban efusivos y tenían arranques de alegría que querían compartir.

 

Este congreso encierra de todo. Tiene una bancada de Morena “requeteindependiente” del Ejecutivo que festeja sus logros al grito de: “Es un honor estar con Obrador”; también unas fracciones disminuidas del PRI, PAN y PRD; fracciones de un partido inexistente como el PES y cachirules que el primer día saltaron de un partido a otro que les ofrecía mejores condiciones. Además, 46% de los recién estrenados diputados no tiene título. Si bien no se requieren estudios para alcanzar una curul, no deja de dar miedo en manos de quién estará la discusión de temas tan complejos y delicados para el país.

 

Algunos de los tipos de legisladores que habrá en esta Legislatura son:

 

Los sobrevivientes que, a pesar de la debacle de sus partidos, alcanzaron un hueso: Eruviel Ávila, Miguel Ángel Mancera, Damián Zepeda, Claudia Ruiz Massieu —que hasta doble dosis de calcio le tocó—, Miguel Ángel Osorio Chong o Enrique Ochoa, cuya hazaña sólo es comparable con los sobrevivientes de los Andes, pues fue uno de los principales causantes de la derrota del PRI, y a pesar de ello, salió casi ileso.

 

Los inventariados, que siempre han estado en el Congreso: Tenemos 500 curules, 500 oficinas, tres mil mesas, un Porfirio Muñoz Ledo, 80 cuadros, una Ifigenia Martínez

 

Los colados, que realmente nadie quiere, pero siempre se cuelan, como Gerardo Fernández Noroña. Los efímeros o los mírenme porque me les voy, aquéllos que sólo están de pasadita porque alcanzaron no sólo premio, sino también reintegro y van a renunciar en cuanto inicie el gabinete federal. En esa lista están Olga Sánchez Cordero, Rocío Nahle, Germán Martínez, Zoé Robledo, Horacio Duarte y Alfonso Durazo.

 

Así inicia esta legislatura, con una mayoría absoluta de Morena, cuyos dirigentes han dicho que los otros partidos tienen dos opciones: o les gusta las propuestas de los morenistas y van en alianza o no les gusta y se aguantan. Lo que sí hay que reconocer es que llegaron con la tijera cortando el presupuesto del Congreso y eso no hay manera que no se aplauda.

 

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Queridos Reyes Magos…

2019-01-06 08:15:54 | El Pionero

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Cuenta la historia que los Reyes Magos llegan a México como todos los años para repartir miles de juguetes para su sorpresa, en cuanto pisan territorio nacional, son abordados por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.


    

“Bienvenidos, migrantes de la caravana de Oriente, siéntanse seguros que aquí no los deportaremos, aunque hayan entrado sin permiso al país”, señala el canciller. “Estimado señor, nosotros venimos de paso”, contestó cortésmente Melchor. “Ah, muy bien, entendemos, pero mientras Estados Unidos resuelve si les da asilo, les podríamos dar una visa de trabajo. ¿Qué saben hacer?”, añade Ebrard.

“Bueno, nosotros sabemos seguir a la estrella de Belén para llegar hasta donde está el Mesías”, responde Baltasar. “No se preocupe, no será necesario seguir ninguna estrella, pueden poner en su Waze Palacio Nacional y llegan directo; pero veo que traen animales muy domesticados. Aquí en el Congreso requerimos de sus talentos para aprobar la creación de la Guardia Nacional”, añadió el también exjefe de gobierno.

“Lo que sí les vamos a pedir atentamente es transitar en paz, porque las caravanas migratorias ya no son tema, y ¿sabe por qué? Porque en cinco días de este gobierno resolvimos el problema”, añade orgullosa Sánchez Cordero. “Respetada señora, de verdad no pretendemos crear ningún problema, somos Reyes Magos y sólo queremos repartir regalos”, responde Gaspar, cada vez más desesperado.

“De entrada, aquí en la Cuarta Transformación no hay lujos ni monarcas, ni tampoco dádivas, podemos tener pensiones, pero eso es otra cosa. Aquí vamos a acabar con la corrupción y si quieren que les permitamos el paso debe dar a conocer su declaración patrimonial y los bienes que poseen”, comenta la exministra.

“Sólo entregamos regalos y nos vamos”, respondieron casi al unísono los Reyes Magos. “Pues, mire, ya que están tan dadivosos, ¿sería mucho pedir que le trajeran 50 mil soldaditos a Alfonso Durazo para su Guardia Nacional?”, cuestiona Ebrard. “Con mucho gusto, ¿soldaditos de plomo?”. “Por supuesto que no, aquí los soldados servirán para hacer la paz y no la guerra, abrazos y no balazos”, responde.

“Además, la verdad es que quisiéramos pedirle muchas cosas para el señor Presidente. Empecemos por un tren, eso lo haría muy feliz”, “Con mucho gusto, pueden escoger: aquí traemos el tren de Peppa Pig, el tren del señor Cara de Papa, hasta un eléctrico metálico con luz”... “Bueno”, responde Ebrard, “más bien es uno que pueda recorrer más de mil 500 kilómetros. Se la ponemos fácil, ya tenemos el permiso de la madre naturaleza, sólo necesitamos que nos quiten de encima al EZLN”.

“Igual quisiéramos una granja para que vivan los animalitos de mi jefe: el ganso que no se cansa, el tigre que no soltaron y los cochinitos, marranos y puercos de la mafia del poder. También le encantan los yo-yos, porque las decisiones las toma él y nadie más. También queremos unas muñecas Lagrimitas Lilí, a la que le cantaban “llora y llora y mueve sus manitas” y las llevan directo al Congreso para los legisladores del PAN y del PRD”, comentan entusiasmados los dos secretarios de Estado.

“¿Algo más que quieran?”, pregunta un ya fastidiado Melchor. “Pues ya que lo comenta le pedimos un favor muy especial, de cuates, ¿será posible que se llevaran a Gerardo Fernández Noroña?, mire que a él le encantan los viajes internacionales”.

En ese momento, los Reyes Magos de Oriente decidieron marcharse lentamente mientras Ebrard y Sánchez Cordero seguían haciendo su cartita con cientos de peticiones más.

Por Vianney Esquinca/La inmaculada percepción

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