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Elba Esther Gordillo y las noticias

2018-08-19 15:35:10 | El Pionero

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Al gobierno saliente le clava una estaca más. Tras las pifias de la PGR y el SAT, lo único que puede hacer es guardar silencio.


    

Las expectativas crecen. Periodistas y colegas, tal vez también muchos maestros, se pregunten qué dirá mañana Elba Esther Gordillo. Columnas políticas y mensajes en las redes sociales especulan acerca de su retorno. Unos la ven de nuevo manejando los hilos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, asunto que provoca temor en los dirigentes formales e ilusiones en los antiguos líderes, quienes fueron sus vicarios fieles. Los gobiernos —el saliente y el entrante— muestran cautela; el secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán, no ha hecho declaración alguna y el futuro jefe de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, decidió esperar a mañana.

 

Todos nos preguntamos qué dirá y qué quiere EEG, jugamos a las adivinanzas. Pero hay hechos que vale la pena destacar porque apuntan a perspectivas encontradas. Héctor Aguilar Camín, en su columna del jueves, planteó un asunto que me parece incontrovertible. “Su salida de la prisión (de EEG) anuncia ya un regreso al ciclo siniestro en el que las batallas sindicales del magisterio son más noticia que la educación” (Milenio 16/08/2018). Ciclos de larga duración. Por desgracia, las notas sobre educación en la prensa y los medios son escasas y rara vez van a lo sustantivo. La novedad es que en la semana (tal vez lapsos más largos) la señora Gordillo será el centro y dudo que alguien lo pueda evitar. Parece evidente que ella quiere regresar, mi pregunta es si el gobierno, el próximo, no el presente, se lo permitirá.

 

Vamos por partes. El nerviosismo de Juan Díaz de la Torre está más que justificado. Su arribo al poder, aunque cubierto en los estatutos, fue ilegítimo; el secretario de Gobernación lo ungió la madrugada del 27 de febrero de 2013. Luego modificó los estatutos, retornó a la antigua denominación de Comité Ejecutivo Nacional y secretario general del SNTE. Su sueño, al igual que el de todo líder sindical mexicano, era constituir un cacicazgo. Dudo que lo logre. Él se irá a más tardar el año que entra, conjeturo.

 

Quienes fueron desplazados del control de la maquinaria por JDT y su grupo se frotan las manos y hacen algo más. Constituyeron una asociación civil, Maestros por México, que alega que la señora Gordillo sigue siendo la presidente legal y legítima del SNTE (Excélsior, 15/08/2018). Dirige ese grupo gente que disfrutó de las mieses del poder cuando la señora Gordillo reinaba. Aunque los tratará con la punta del pie, les dio poder, riqueza, hasta les pagaba cruceros para ellos y sus familias. Tienen motivos irresistibles para apoyarla, aunque ya no controlan la estructura sindical y sospecho que su influencia entre los maestros es menguada.

 

Al gobierno saliente le clava una estaca más. Tras las pifias de la PGR y el SAT, lo único que puede hacer es guardar silencio. Sospecho que esperan que la señora Gordillo lance andanadas de facundia vengativa.

 

Aventuro que el futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador no permitirá que la señora Gordillo se repatrie en el SNTE; tampoco que progrese el nuevo sindicato que Maestros por México (que es su verdadera tirada) quiere construirle. Si permite que ella retome un papel de relevancia, opacará cualquier palabra que diga o acción que emprenda Esteban Moctezuma; ella fijará la agenda. Incluso, tal vez hasta le gane a AMLO alguno que otro encabezado.

 

Más allá de que mañana se presente como víctima y reclame fueros, coligo que la carrera política de la señora Gordillo llegó a su fin. Tal vez recupere las cuentas que el gobierno le congeló, pero discurro que para AMLO es más importante gobernar en la educación que perdonar a la señora Gordillo. Buscará frenarla y parar las diatribas que le lanza la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Digo, si quiere ejercer el poder.

Por Carlos Ornelas/Catedrático de la UAM

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Horda de salvajes

2018-11-11 17:32:52 | El Pionero

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“No somos suicidas ni somos hordas de salvajes…”, dijo contundente el senador Ricardo Monreal luego que su iniciativa para eliminar las comisiones bancarias a los usuarios, provocara una estrepitosa caída en la Bolsa Mexicana de Valores y, por supuesto, en las acciones de varios bancos.


    

“Explicación no pedida, acusación manifiesta”, pensarán algunos lectores, porque efectivamente los adjetivos que estaban en el aire eran los de ignorantes, insensibles, arrogantes, o hasta pentontos, pero nadie les había acusado de suicidas o salvajes. Si fue el subconsciente traicionero o un intento de desmarcarse de cualquier mal pensamiento no se sabe, pero no deja de ser curioso las palabras que utilizó el legislador morenista para explicar lo que no eran.

Por supuesto ningún ciudadano podría rechazar la propuesta que los bancos eliminen las comisiones, ¿a quién le gusta pagar extra por revisar su saldo o utilizar los cajeros?, como tampoco nadie estaría en contra de que eliminen el IVA o los impuestos; o que la luz y la electricidad sean gratuitas, pero hasta con el más mínimo sentido común se sabe que eso no es posible, al menos no en un país capitalista.

Una cosa, pues, es regular las comisiones, homologarlas a lo que se paga en otros países o incluso quitar algunas, y otra cosa es hacer de una ocurrencia una iniciativa generando que los de por sí ya nerviosos mercados tengan un ataque de ansiedad.

Pero entonces ¿qué se aprendió del pasado jueves negro, además que los legisladores no se consideran una horda de salvajes? 1. Que después de lo del aeropuerto, la bolsa está en un mírame y no me toques. Saben que si el gobierno electo fue capaz de cancelar el aeropuerto de Texcoco con un impacto de miles de millones de pesos, pueden hacer lo que quieran. Por eso, como diría el buen Tizoc: cuando el tecolote canta, el indio muere; cuando Morena habla, la bolsa cae.

2. Que los morenistas deben recordar que a veces más vale callar y pasar por tonto, que abrir la boca y demostrarlo; 3. Que el equipo de transición económico, encabezado por Carlos Urzúa, se ha convertido en el bombero de moda. Un día le recuerda al PT que las reservas internacionales son del Banco de México y no, no, no son una cuenta corriente que puede ser utilizada para otra cosa que no sea blindar la economía, y al otro tiene que enmendarle la plana a sus compañeros, recordándoles que con los fundamentales no se juega. ¿Y si ofrece un taller llamado: “Las finanzas nacionales no son finanzas personales”?

4. Que el enemigo de un morenista es otro morenista. Yeidckol Polevnsky, presidenta del CEN de Morena, tuvo que salir al quite para decir que los senadores se fueron por la libre, que no es una propuesta de partido y que debieron haber consultado. Ante ello, Monreal contraatacó señalando que ellos eran un Senado autónomo (ternurita). Ésos sí son berrinches, no los de Mitre. Se deja claro, además, que Andrés Manuel López Obrador va a tener mucho trabajo tratando de armonizar egos y protagonismos.

5. Se ha criticado al diputado dormilón de Morena, Manuel Huerta Martínez de aprovechar las sesiones para echarse sus pestañitas. Sin embargo, ya más de un inversionista quisiera que otros legisladores hicieran lo mismo. Al menos así, son inofensivos.

Muchos ciudadanos y empresarios ya están rogando al cielo que llegue el 1 de diciembre. Les urge que López Obrador sea Presidente porque quieren comprobar que, efectivamente y como lo prometió, será el mejor presidente de México. Por lo pronto, desde el punto de vista económico, como gobierno electo ha sido el peor.

Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

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