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Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde

2018-08-17 10:07:09 | El Pionero

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Si me hubieran preguntado en Noviembre del 2016 ¿Cómo es tu vida? hubiera respondido “Hermosa”, con algunos problemas y algunas situaciones que se resolvían sin complicación, pero nada que me hiciera cambiar mi manera de ver la vida.


    

En diciembre del 2016 mi vida dio un giro de 180º, mi vida comenzó a complicarse y tomé decisiones que me afectarían de una manera brutal más adelante, si bien es cierto que las decisiones son nuestras y debemos enfrentar las consecuencias, en mi caso no supe cómo.

Siempre fui fuerte, nada me derrumbaba, era el apoyo emocional de algunos de mis amigos y siempre los escuchaba, pero se cambiaron los papeles, ahora era yo la que necesitaba ser escuchada.

Mi vida se llenó de miedo, que no sabia ni de donde venía, mi cuerpo temblaba, estaba agotado, no sentía apetito,  no lograba conciliar el sueño por más de 4 hrs diarias, me aleje de las personas que me quieren ya que constantemente caía en discusiones con ellos, me aislaba por completo en mi trabajo y mi habitación ya que eran los lugares en los que me sentía segura, no sabía que hacer o que era lo que tenía

Nunca creí en los psicólogos, pensaba que era pérdida de tiempo y dinero, pero por azares del destino conocí a mi Psicóloga, fue sumamente difícil para mi abrirme con alguien que no conocía, pero su manera de llevar la terapia me hicieron abrirme cada vez, ella inmediatamente me dijo que tenía ansiedad y me recomendó ir con el psiquiatra para que me ayudara, ¡Yo con el psiquiatra pues ni que estuviera loca!, era mi pensamiento hacia los psiquiatras,  solo le contestaba que yo podía sola, ella me enseñó técnicas que funcionaban en un principio, pero pasó el tiempo y la ansiedad se incrementó pero ahora trajo a su amiga la depresión, se presentaban crisis muy seguido, siempre temía al peor resultado posible ante cualquier situación, mi cuerpo me pedía a gritos ayuda y yo me negaba a dársela.

No accedí a ir con el psiquiatra pero si con un internista para que me diera medicamento, el cual me ayudo por un tiempo, pero como no era el correcto se presentaron de nuevo las crisis pero ahora de manera diferente, mucho más fuertes, fui a dar con el cardiólogo por que ni siquiera me podía parar ya que constantemente mi presión bajaba, me mareaba y vomitaba, en ese momento me di cuenta que lo que me llevaba diciendo la psicóloga por meses era real, necesitaba la ayuda de un psiquiatra, ayudándome de las nuevas tecnologías busqué en Google “El mejor psiquiatra de Chihuahua”, me asombro que para conseguir una cita tienes que esperar hasta dos meses por lo ocupado que está.

Cuando asistí a mi cita iba con la idea de que me diagnosticaría Ansiedad y Depresión, pero que creen, no fue así, mi diagnóstico fue trastorno de bipolaridad tipo 2, había escucha algunas cosas del trastorno y todas eran negativas, el vio la expresión de miedo en mi rostro, y me dijo que no me asustara, me explico todo acerca del trastorno, que es algo con lo que  tendré que vivir toda mi vida, el cual es controlable y más si yo pongo todo de mi parte, el aceptarlo fue muy difícil, como podía yo tener eso, ¿por qué yo?, por que mi vida se complicaba cada vez más, si antes todo era tan bonito, si mis problemas eran simples, ahora me doy cuenta que no era problemas, comparado con todo lo que había pasado por el último año.

Y de nuevo entro mi psicóloga entro al ataque, ayudándome siempre, hasta cuando estaba fuera de horario, contestando mis mensajes y llamadas cuando no era su obligación, aun así fue muy difícil aceptar, pero lentamente he ido entendiendo a mi nuevo compañero de vida, hoy puedo decir que sigue siendo difícil y es una lucha constante, pero se que tengo el apoyo de personas que me quieren y están al pendiente de mi, pero a pesar de eso la mejoría esta en mis manos y sólo yo puedo salir adelante, solo yo puedo cuidarme y hacerme responsable de mi día a día.

Así que es muy cierto, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, yo perdí mucho, perdí mi trabajo, me alejé de personas que amo, mi sonrisa se borro, mis ojos se llenaron de tristeza, mi corazon estaba roto, mi seguridad desapareció y muchos momentos que pasaron en ese tiempo  no los disfrute, muchas de esas cosa no las volveré a tener y otras estoy en camino a recuperarlas.

Yo tuve la fortuna de tener a 4 personas que fueron fundamentales en estos momentos, a las cuales no terminaré de agradecerles, muchos pensarán que entre ellos esta mi familia, pero no, ya que yo no les permití estar cerca de mi, ni de que me ayudaran, fueron amigas a las cuales quiero como hermanas y mi psicóloga, que a pesar de que había momentos en que ni yo quería saber de mi, ellas estaban ahí siempre para escucharme y apoyarme.

Tal vez tu que estás leyendo esto te identifiques con muchos de los síntomas, te ves reflejado o reflejada en mi historia, te recomiendo que busques ayuda, que te quites esos tabúes de que los psicólogos y los psiquiatras son para locos, por que no lo son, ayúdate aceptando que necesitas ayuda, no es un camino que tengas que recorrer solo, acepta la ayuda de los que te quieren y busca la ayuda de los que saben.

 

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Si tienes entre 22 y 38 años, formas parte de la "generación agotada"

2019-06-24 16:55:43 | El Pionero

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El cansancio mental adquirido de nuestros padres o amigos al posponer actividades genera un agotamiento físico


    

¿Qué? ¡Claro que no! o tal vez... Un estudio del Departamento de Instalaciones de Colorado, Estados Unidos, afirma que aquellos que tienen entre 22 y 38 años de edad, podrían pertenecer a la generación agotada.  

¿Y qué significa esto? Si siempre estás cansado y con sueño, quizá padezcas de los síntomas de esta generación, lo que quiere decir que has adecuado tu mente al cansancio, aún cuando no cumplas con trabajos físicos pesados.

Cansancio mental

Se trata del letargo mental. En la investigación se explica que es desde el colegio cuando comenzamos a posponer actividades que realizamos de último minuto sólo porque vemos que otros lo hacen. Ello ocasiona el agotamiento de tu mente, que deriva en el cansancio de tu cuerpo. 

Es la mente, entonces, la que envía esas señales a las que estás acostumbrado, y es aquí donde se habla también de un tema de educación, ya que son las conductas aprendidas las que te llevan a faltar al trabajo por flojera, en lugar de volverte una persona proactiva.

Cambia los patrones 

Una de las maneras, señala el reporte, de romper con dichos patrones, es madrugar, pues el cuerpo se acostumbra a realizar cada vez más actividades, sobre todo si estas se combinan con el ejercicio físico. 

Otro tip es desayunar fruta porque aporta energía a través de su glucosa, y no procrastinar ningún asunto, sino irlos resolviendo conforme aparezcan para así mantener el cerebro ocupado.

Y por último pero no menos importante, de hecho es el punto más relevante de todos: se recomienda realizar alguna actividad que no tenga nada que ver con el trabajo, sino contigo. Busca un hobby que estimule tus neuronas, te haga parte de un grupo y desarrolle al mismo tiempo tu parte espiritual a fin de que el estrés no se apodere de ti. 

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