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Temporada de siega

2018-07-01 23:22:07 | El Pionero

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Lo que se siembra se cosecha. Lo anterior, por el resultado electoral de ayer.


    

A nivel federal, era algo muy cantado el triunfo de AMLO.

 Su persistencia, los años sobre años de campaña, su contacto directo con la población. Su sospechosa derrota de 2006.

Esa larga marcha hacia el poder fructificó el domingo. 

Por otro lado, el mal gobierno de Peña Nieto. Su permisidad ante la corrupción de tanto gobernador, su alianza con los tecnócratas insensibles, su lejanía frente a casos como el de Ayotzinapan, que  terminaron sumados  a sus cuentas negras.

La increíble invitación de Trump a Los Pinos.

La infamante Casa Blanca. 

La rampante inseguridad en toda la nación. 

El indetenible narcotráfico y sus trágicas consecuencias. 

Agregue usted lo que quiera.

Al final, el pueblo, hastiado, harto, enojado, se vengó utilizando la herramienta del voto. 

Lo rescatable, mejor dicho, lo formidable de la jornad: que se impuso la democracia, que no hubo ni intentos para fraguar un fraude, que  triunfaron las instituciones, que se respetó la soberana voluntad popular.

Ahora viene lo difícil, pues la campaña para el virtual presidente fue un paseo por las nubes.

Viene la cruda realidad: echarse sobre sus hombros un país tan desigual, donde conviven los hombre más ricos del mundo con los más miserables.

Donde las oportunidades no son parejas.

Donde la corrupción es endémica.

Donde triunfa el gandalla sobre el honesto.

Donde se coluden autoridades con delincuentes. 

Donde muchos niños pasan hambre.

Donde miles de  mujeres son vejadas.

Donde se arrumba al anciano.

Donde impera la ley del cochupo, de la mordida.

A eso y más deberá enfrentarse el victorioso de ayer.

Y deberá hacerlo ya, pues así como el pueblo le ha dado su confianza, así se la ha de quitar si no cumple.

Y son tantas sus promesas, que tiempo le ha de faltar para solventar las mínimas.

Un cosa es la tribuna, el aplauso, el grito, el calor del discurso, otra muy distinta la cruda realidad. 

Y como solo es imposible que gobierne, antes de su toma de posesión tendrá que deslindarse de tanto oportunista que se subió a su tren, que chapulineó de otros  partidos  al olor del triunfo. 

Entre ellos hay muchos que ni de lejos deben acompañarlo  en la gigantesca labor que le espera.

El cedazo de la honradez, de la eficiencia, del expediente limpio, deberá aplicárseles sin cortapisas ni distingos.

Si no, estaríamos hablando de lo mismo: del hartazgo que le dio el laurel de ayer.

Por lo pronto, con la manifiesta posibilidad de dominar las dos cámaras del Congreso de la Unión, también deberá lidear con la tentación de convertirse en un absolutista.

De ahí que atemperar sus ímpetus, sus ansias, su carácter, su mesianismo, son tareas impostergables.

Por el bien de México, que se olvide del pasado, del fragor de las campañas, del lenguaje pendenciero, del “si no estás conmigo estás contra mi”.

Que  tenga la grandeza  de convertirse en un presidente de y para todos, en un presidente que siente un precedente de honestidad, de eficiencia, de talento, de paciencia, de compasión, de tolerancia, de honrar el sitial que va a ocupar. 

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CUENTO. DESIERTO. GORDA. AMISTAD.FECHA. MONTONES.MENTE. SABIOS.

2018-12-12 07:11:06 | El Pionero

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Solitario, frío, helado, desierto, semi oscuro, sin que los adornos navideños alegraran el ambiente. Así se vio ayer el Palacio de Gobierno. No estaba el Gobernador y los visitantes fueron pocos.


    

Ah cómo nos encanta. Ahora salen conque los ministros de la Suprema Corte, esos ricachos señores y señoras, se confabularon con sus colegas del Tribunal Electoral, organizando un cambalache: aquéllos le dieron para atrás a la pretendida de Ley de Acción de Inconstitucionalidad para que no les rebajen sus  increíbles salarios, y éstos le dieron palo a Morena en el estado de Puebla, en un trabajo de pinza contra el Presidente. Se nos hace muy gorda Antonia para que se llegue a esos extremos, pero a la vez sabemos que en esta grilla nuestra eso y más es posible. 

Con la reunión que sostuvieron ayer el Gobernador del Estado y el virrey Loera, donde se pusieron de acuerdo sobre la manera de operar los programas federales en pro de los más necesitados, se tendió un puente de sano entendimiento, dejando atrás cacayacas y discordias. Como dijo Humprey Bogart en Casa Blanca, eso puede ser el inicio de una hermosa amistad. Ojalá dure.

A todo lo que da anda el contador Aragón cuadrando cifras para tener listo el Presupuesto de Egresos para el día 15. No es fecha perentoria, pero hay que darles chanza a los regidores para que estudien bien el asunto, que no es poca de monta: algo así como 520 millones de pesos.  

Esos cinco mil millones de pesos que según AMLO se roban anualmente los funcionarios públicos, y que al recuperarlos serían destinados a obra pública y combate a la pobreza, dudamos que existan. No dudamos que se roben eso y más, pero de ahí a que existan físicamente, hay un largo trecho. La corrupción no opera así. Opera a base de disimulos, de favores, de licitaciones a modo, de información privilegiada. Es algo intangible y no montones de dinero que puedan recuperarse, disponer de ellos y dárselos a los pobres. Así que si contaban con ellos, by. A sacarlos de otra parte.

Fuera de la jugada, como pensando en la inmortalidad del cangrejo o algo por el estilo. Así fue visto el profe Chaparro, líder estatal de Morena, que ayer estuvo aquí. Cuando le preguntaron por la profesora Loredo, coordinadora de los programas federales en la región, dijo que no sabía dónde encontrarla, que no traía su celular y que no había divisado. El frío, tal vez, le entumeció la mente. Lo que sí dijo es que siguen cerradas las afiliaciones al partido, con el fin de evitar que se sigan colando nocivos elementos. Como que cerró la puerta un poco tarde. 

La nueva en los mentideros grillos de la CDMX, es que se estaría pensando en recular y darle para adelante al aeropuerto de Texcoco. Les estaría cayendo el veinte respecto de las millonadas de dólares que tendrían que pagar, algo así como ciento ochenta mil,  por numerosos conceptos, bonos, indemnizaciones, juicios, pleitos, desconfianza de inversionistas, de ahí que al menos en la Secretaría de Hacienda habría un bloque de funcionarios proclives a dar marchan atrás. De sabios es rectificar.

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