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OJOS. MANOS. ENJUNDIA. CHUSCO. SUEÑOS. FIESTA. TORMENTO.

2018-06-13 06:23:06 | El Pionero

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El ambiente en el Rotario se espesó. De pronto, de un segundo a otro, la audiencia clavó los ojos y aguzó los oídos hacia cuatro de los siete debatientes, hacia Gaby Franco, Eliseo Compeán, Yazmín Botello y Roberto González.


    

Los otros tres, las otras tres, pasaron a simples testigos presenciales, casi a invitadas de piedra.

 Hasta ese instante, a  casi una hora de iniciado el encuentro organizado por la Asamblea Municipal del IEE entre los aspirantes a la Presidencia Municipal, había transcurrido entre el bostezo y el tedio entre los cerca de 200 asistentes.

Poco interés les mereció los historiales de cada uno, recitado por cada uno en tono declamatorio, como si de un cuento familiar se tratara.El sonido, deficiente, tampoco ayudaba a su propósito. La raza quería acción.

 El deseo morboso de oler sangre de políticos campeó por el amplio salón de baile acondicionado para el caso, con una pantalla anunciando el tiempo que tenía cada aspirante para soltar sus rollos.

 El tedio y el bostezo súbitamente se transformaron en atención y en  ganas de que se hicieran ganas.

 Y vieran que se les cumplió el malsano deseo: Gaby, Eliseo, Yazmín y Roberto se lanzaron todos contra todos, aunque quizá lo más correcto sea decir que a momentos le echaban montón al panista, al que el faltaban manos para sacar y exhibir, sacar y exhibir cartelones y papeles para defender sus dichos y defenderse del fuego graneado de que lo hacían blanco.

 Yazmín, de Morena, quien en una obvia estrategia se identificaba por su apellido, Botello, y no por su nombre, se convirtió  en una pantera, y  utilizando sus manos cuales aspas de molino de viento para amacizar sus decires, lo acusó de esto y de aquello, ante la sonrisa complacida de su padre, quien desde la sexta fila le clavaba sus ojos amorosos y se moría de ganas de pararse a aplaudirle.

 Pero las palmas estuvieron expresamente prohibidas por los organizadores, entre ellos un joven vestido de mesero, con pantalón negro y camisa, blanca, con un chongo en la nuca, con corbata oscura y piocha recortada.

Al avance del show también la haría de mensajero entre los asesores con sus  los candidatos, auxiliado por una chica de falda corta, pierna torneada, escote inquietante y sonrisa coqueta. Lo mejor de la tarde, a no dudar. 

Gaby Franco no le fue a la saga. A menor volumen de voz que la morenista, pero hábil para el énfasis oportuno y el ademán femenino pero firme, también se le lanzó al cuello, ante el beneplácito del respetable, a esa altura ya francamente metido de lleno en tratraca. Contestó al tú por tú, argumentó, contra atacó, se defendió, cumplió a cabalidad, pues, con la escencia del coloquio en desarrollo: un debate es un pleito y a eso se atuvo. 

Roberto el independiente, el único de los siete que no leyó una línea, pues todo lo llevó grabado en su disco duro, igual le entró a la tómbola contra el azul, aunque le faltó la enjundia de la vez anterior, pues no alzó la voz ni sacó toda la artillería que creíamos llevaba en el chimeco.

Tan feroz se puso el asunto que hasta los colegas, adecuadamente ubicados en un piso a desnivel por la diligente Chata, otra de las coordinadoras, y su grupo de guapas edecanes, guardaron comedida compostura, olvidando el chacoteo que desde el inicio habían armado dos de ellos, Darío Ogaz y Elías Salas, quien de pintor que es, mutó a comunicador.

Con la cuarteta de peleoneros dueños del escenario, las otras tres participantes, Arcelia Bojórquez, del Panal, Marlén Vidañas, del PRD, y Norma Elena Lozano, del Verde, leían sus ofertas por mero compromiso, resignadas a actuar de relleno. Si acaso, Marlén se salvó, no por sus elocuencias y propuestas, sino por su hermoso nombre.

Aparte de lo chusco, de lo anecdótico, como cuando Compeán le dijo a Yazmín, Botella, en vez de Botello, como cuando él y Gaby se pusieron a discutir precisamente de botellas, lo serio y trascendente giró en torno a la zona metropolitana y su utilidad para Delicias, el compromiso de cuajar el viejo proyecto de dotar a la ciudad de drenaje pluvial, los proyectos de construir velatorios en colonias y barrios de la periferia, la resucitada que le dieron a la quimera del Centro de Convenciones, salvo eso, lo demás fue lo de menos.

Que seguridad pública, desburocratizar la administración municipal, reducir el gasto corriente, atraer inversiones, portarse bien, ser honestos y angelicales, fueron lugares comunes que se repiten elección tras elección sin que se plasmen en la realidad, quedándose en sueños y falsos propósitos característicos de los debates.

Afuera fue la fiesta, la música, el baile, la pachanga de las porras, los desfiles, los tambores, el folclor, los cánticos de victoria, el desmadre clásico del fin de estos ejercicios de nuestra democracia, en cuyo nombre tantos desmadres se cometen.

¿Y el debate presidencial? Por favor, nada que ver con la emoción y la garra del nuestro. Lo mismo de siempre: López Obrador y su remedio para todo, el combate a la corrupción, Anaya negando sus tranzas documentadas, Meade sin dar el estirón, el Bronco y sus zuatadas, gracias a las cuales no nos fuimos a dormir antes de que se terminara ese tercer tormento chino que nos recetaron. Afortunadamente fue el último. 

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CARRO. FLOR. LIBROS. BAILE. MODA. EVA. CICLOS.

2019-01-22 07:04:53 | El Pionero

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Veremos y diremos si la desconocida que le dieron al moreno Omar Holguín al desaparecer la oficina donde trabajaba en el Congreso del Estado no perjudica a algunos delicienses que habían encontrado acomodo


    

De ser así, qué poco les habría durado el gusto. Unas cuantas quincenas. Y ni hablar. A apuntar la mira hacia las delegaciones y, de no haber lugar, a emigrar en busca de mejores aires. No sería la primera vez que alguien deje su tierra en busca de superiores horizontes. Cuando el PAN ganó la presidencia de la República y Francisco Barrio y otros se acomodaron en el entonces Distrito Federal, los aviones iban y venían llenos de burócratas y funcionarios chihuahuenses que se colgaron del carro de la revolución. Así pues, a ensayar el tiplecito chilango. 

Quien dijo que la corrupción en México es algo cultural no andaba errado: tantos siglos de existencia como país, otros tantos de lidiar con este lastre. Hasta el puro tuétano. Desde mero arriba hasta mero abajo. Todos los niveles de gobierno están más que infiltrados por este vicio nacional de robar y robar. Roban en la federación, en los Estados, en los municipios. En todas parte lo hacen. Y no nada más en el gobierno. El cáncer abarca la sociedad en general. Los empresarios también encajan la uña y también corrompen.Ante este panorama, seis años se antojan, de hecho son muy pocos para borrar el mal. AMLO ha dicho que es su principal objetivo, acabar con la corrupción durante su sexenio. Ahora sí que ni yendo a bailar a Chalma. El asunto es de décadas, de generaciones. Por lo tanto, a tomar las cosas con calma y dar pasos seguros, firmes, todos hacia adelante, nada de flaquezas, de tibiezas, ni de ceder, ni claudicar. Que de aquí en adelante sea una cruzada de permanente, de vida, para siempre. Que lo que ha iniciado este presidente lo continúen los siguientes como una política de estado. Que no sea, pues , flor de un día, una moda pasajera. Para siempre. Sólo así. 

Mañana habrá un interesante café literario en la sede local de los Derechos Humanos. Profesores de la Zona 17 han organizado un acto cultural para padres y madres de familia de jardines de niños de la región. Habrá lectura y rifas de libros, entrevistas con escritores, entre otros números encaminados a fomentar el gusto por las letras impresas. Buen ejercicio.

El senador Cruz Pérez Cuéllar cumple años el fin de semana y lo celebrará a lo grande. La pachanga será en un salón d ella capital del Estado, donde habrá comida, bebida, música de mariachi y banda, baile y lo que vaya saliendo conforme se caliente el ambiente. Ya rolan las invitaciones. El invitado especial será otro senador, Ricardo Monreal, líder moreno en la Cámara Alta del Congreso de la Unión. No, pues como decimos en la Loma de Pérez, hay quir. 

Según se divulgó ayer mediante redes y páginas digitales, una camioneta misteriosa recorría varios barrios, entre otros el Fraccionamiento Imperial, con un cargamento de rateros que entraban a las casas y salían ricos: joyas y dinero cambiaban de dueño en cuestión de minutos. Pudo ser, ojalá que haya sido, una fake new de las que andan tan de moda. 

Gran, inolvidable día el de ayer para la querida colega y amiga Evangelina Fuentes, quien después de 28 años de trabajo diario y profesional, se retiró de los afanes periodísticos. Deja una gran escuela, deja una estela de recuerdos y conquistas a través de su talento y vocación. Como esto no es gripa para que se quite, sino una vocación de vida, en cuanto descanse un poco regresará. Por lo pronto, felicidades y nuestro más vehemente deseo de que su nueva etapa sea feliz y siga sembrando la buena semilla.

Con el cambio de delegado en el ISSSTE, empezaron los reacomodos de personal, algo natural en estos casos: mayo no es eterno. Tiene  que ver con nosotros porque algunos paisanos que entraron cuando Reyes Baeza era  el director nacional, están desocupando sus oficinas.Ciclos de la vida.  

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