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¿Por qué se fue, por qué partió?

2018-05-20 09:46:41 | El Pionero

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“¿Por qué se fue, por qué partió, por qué el señor nos las quitó?”, es lo que se preguntan los seguidores de la excandidata presidencial Margarita Zavala.


    

Aunque la otrora panista dio a conocer su verdá: La inequidad en la contienda electoral la orilló a tomar esa decisión, el imaginario colectivo tuvo sus propias teorías.

 

1. Estaba en quiebra, ya no le alcanzaba el dinero. Una campaña presidencial requiere de mucho dinero, el cual se obtiene del financiamiento público, de los propios recursos o el de los simpatizantes. Zavala renunció al dinero público para costear su campaña, así que sólo le quedaban dos opciones: Romper el cochinito o pasar la charola a sus amigos millonarios. Pero, el horno no está para bollos. ¿Realmente alguien invertiría en una candidata que sólo tiene un promedio de 3 puntos de preferencia electoral?

 

2. Renunció antes del debate porque no quería ser una vez más la gran perdedora o la protagonista de los memes en redes sociales. En el primer debate, la exprimera dama supo que esto de la contienda electoral no era “enchílame otra”, que se requiere preparación y experiencia. En definitiva, ella no es lo que se llama una maestra de la oratoria, mostró deficiencias dialécticas que, afortunadamente y con entrenamiento, se pueden pulir.

 

Un segundo debate, que tiene además un componente técnico, hubiera podido ser terrible para ella. Nadie la va a extrañar en el debate, y ella aplicó la de Juan Gabriel ¿pero qué necesidad? ¿Para qué tanto problema?

 

3. Al no tener forma de ganar ni avanzar, Margarita declinaría por José Antonio Meade o Ricardo Anaya. Aunque la expanista ha dicho que no, que para nada, que eso no está en sus planes, también reconoció que en política nada está dicho y que incluso podría regresar al PAN. Así que todo puede suceder. Ya renunció a un partido, se hizo candidata independiente y dejó la contienda presidencial. Mañana puede aparecer en otra campaña política o en el concurso de señorita primavera.

 

Pero tampoco se puede descartar que se guarde para después de las elecciones, que sus tres puntos se conviertan en un partido político o que pueda ser una voz prudente y sensata después de las elecciones, donde seguramente habrá más que un plato roto.

 

La gran pregunta es si hizo bien Margarita en renunciar a la campaña electoral. La respuesta es sí, porque esa era la única opción de no perder la Presidencia (si no estás en la contienda, no la puedes perder); porque logró que le pasara lo que a los difuntos: Casi todos hablaron bien de ella y hasta dijeron que la extrañarían; porque, finalmente, consiguió que mucha gente se enterara que era candidata —aunque un poco tarde—; porque, por primera vez, logró ser nota de ocho columnas y sus cinco minutos de fama se extendieron a una semana completa, en la que fue tema de conversación, trendic topic en redes sociales y la candidata más deseada para obtener sus declaraciones.

 

También porque ya no era necesario el desgaste que estaba teniendo. Más vale decir aquí corrió que aquí quedó (políticamente hablando), flaca, ojerosa, cansada y sin ilusiones y con un muy bajo capital político.

 

¿Hizo mal? La respuesta también es sí, porque, aunque no quiso presumir de ello, era la única mujer en la contienda presidencial; porque de plano el único independiente que queda es El Bronco y porque mostró improvisación. ¿De verdad no sabía a lo que se enfrentaría? ¿No leyó las letras chiquitas del contrato?

 

Margarita Zavala, además, tuvo un error de cálculo. Decidió dar su anuncio en un medio de comunicación, en medio de una entrevista grupal, perdiendo la oportunidad de dar un mensaje poderoso, profundo y más (mucho más) pensado.

 

 Vianney Esquinca/La inmaculada percepción

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La libretita de los rencores de Andrés

2019-02-17 20:44:23 | El Pionero

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Las conferencias mañaneras se han convertido no sólo en la herramienta más importante (por no decir que la única) de comunicación del Gobierno Federal, sino también en la hoguera en la que un día sí, y, al otro, también, se queman reputaciones de hombres, mujeres, quimeras, instituciones, empresas y lo que llegue al escritorio del Presidente.


    

A pesar de que en sus mensajes Andrés Manuel López Obrador habla de amor, paz y perdón, la verdad es que tiene su libretita de los rencores en la que aparecen sus enemigos.

Sobre todas las cosas, los adversarios número uno del Presidente son el neoliberalismo y la mafia de poder, pero, de ahí en adelante ha ido sumando nombres. Por ejemplo, los de la “mafia de la ciencia” del Conacyt, quienes, según el mandatario, tenían sueldos elevadísimos y se sienten desplazados por los nuevos cuadros que han llegado.

También están en esta lista con tres espantosas X el Inai, que, según el Presidente, “negó la apertura del caso Odebrecht en mucho tiempo”; la Cofece, porque, a juicio del mandatario, existe un conflicto de interés, ya que un exfuncionario de la Comisión fue contratado por Fox y Disney para fusionarse. También se ha ido contra la CRE porque dio contratos para la construcción de gasoductos a las empresas Carso, IEnova y TransCanada.

Hablando de compañías, también ha sido mencionadas Iberdrola y Grupo Modelo. La primera por conflicto de interés y la segunda porque unos exaccionistas demandaron la devolución del ISR.

En la libretita se encuentran también: José Córdoba Montoya, Jesús Reyes Heroles, Carlos Ruiz Sacristán, Luis Téllez, Alfredo Elías Ayub, Georgina Kessel, Jordy Herrera, Alejandro Fleming y Felipe Calderón a quienes acusó de contratarse para empresas privadas—transnacionales—malvadas después de haber pisado el gobierno mexicano.

Por cierto, no están enlistados los actuales funcionarios de Morena que estuvieron trabajando o como consejeros de empresas privadas—transnacionales—malvadas, pero que ahora están en la administración pública.

Entre los nuevos enemigos, están las estancias infantiles por ser parte de la “concepción neoliberal de privatizarlo todo” y, también, los padres de familia que no asumen su responsabilidad de cuidar a sus chilpayates.

La última adquisición de la lista fue este viernes cuando se la juró al presidente de la CRE, Guillermo García Alcocer, quien osó cuestionar los perfiles que Presidencia estaba mandando para ocupar una posición en la Comisión. Así pues, el lunes, nuevamente el Presidente hará uso de su fuerza de Estado para combatir a quien se opone.

A todos estos adversarios—enemigos—integrantes de la libretita de los rencores, no les hace nada legalmente, pero no importa ¿qué puede ser peor que el linchamiento social?

Hay otros que han entrado y salido de la libretita (por el momento) los ministros de la SCJN, a quienes acusó de ganar 600 mil pesos, pero cuando éstos se bajaron un 25% su sueldo los reconoció y dijo que eran una buena decisión. Igualmente, se fue en contra de los empresarios que se opusieron a la cancelación del Aeropuerto Internacional de Toluca, pero luego decidió que era positivo tenerlos de su lado.

Los dos que ya salieron definitivamente de esa lista negra son el crimen organizado y el presidente Enrique Peña Nieto. A ninguno de los dos los toca ni con el pétalo de una rosa.

Con el ritmo que trae, el Presidente seguramente necesitará varias libretitas para apuntar a quienes considera sus enemigos. Por eso, las empresas y funcionarios se levantan todas las mañanas preguntándose “¿seré yo, señor?” el que sea ventilado en las conferencias matutinas.

Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

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