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Niño vive 6 semanas con el 'cerebro descubierto' por accidente el 19S

2018-05-16 10:39:43 | El Pionero

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Debido al sismo del 19S una teja se desprendió de un techo y se le incrustó en la cabeza; pasó 6 semanas en terapia intensiva y fue sometido a 3 cirugías… al niño Erik Antonio la vida le dio otra oportunidad


    

CIUDAD DE MÉXICO

Erik Antonio a sus 11 años, la vida le dio una segunda oportunidad. El 19 de septiembre del 2017, Erik salió de su casa en Jojutla, Morelos para dirigirse a su escuela, sin imaginar que ese día, su vida cambiaría inesperadamente. El sismo de 7.1 en la escala de Richter afecto diversas viviendas que se fueron colapsando a su alrededor, una teja de una de esas viviendas se incrusto en su cabeza.

La lesión provocada fue una fractura craneoencefálica que le dañó el cerebro, lo que le provocó una parálisis del lado derecho del cuerpo, más tarde el habla. Lo servicios de emergencia del estado lo llevaron a un hospital general donde lo operaron de inmediato con la finalidad de extraerle el pedazo de teja.

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Fueron horas de angustia para Ana María García Cazales, madre de Erik. Conforme pasaban los minutos y los días el panorama de su salud no parecía alentador; las oraciones para el pequeño no se hicieron esperar, familiares y amigos pedían un milagro, un milagro para que se pudiera recuperar. La lesión le había dejado al descubierto el cerebro.

Seis largas semanas en terapia intensiva, el apoyo de los médicos del estado de Morelos, le dieron un pequeño empujón a la vida de Erik Antonio para comenzar a tener una recuperación que la misma ciencia no tenía contemplada.

 

Erik Antonio saluda a los médicos Navales, el Neurocirujano, Alfonso Vega y Neurocirujano Pediatra, Enrique de Obieta Cruz
 

Las oraciones y las lágrimas de Ana María, habían tenido resultado, Erik comenzaba a tener leves movimientos en su cuerpo y fue recuperando el habla paulatinamente, eso sirvió para que fuera dado de alta. Felices partieron al hogar, sin pensar que semanas después, una hernia se formó en su cabeza que lo llevó a una segunda operación.

Nuevamente la fuerza del corazón del niño lo sacó a flote, un trabajo de rehabilitación le ayudaría a tener mayor movilidad motriz y recuperaría totalmente el habla, de acuerdo a lo estimado por los médicos.

Las constantes visitas al médico, obligaron a que se le realizaran nuevamente diversos estudios, los cuales determinaron una tercera cirugía con la intención de conseguir que su cerebro alcanzara el ambiente adecuado, pero no se sabía si la podría soportar.

 

Erik Antonio en compañía de su mamá durante su etapa de recuperación
 

La cirugía era considerada de alto riesgo, eran decisiones que se manejaban con la cabeza fría, una cirugía que podría costarle la vida a Erik de tan solo 11 años. Fueron días de debate médico, de propuestas y opciones, la más votada fue pedir el apoyo de la Secretaría de Marina-Armada de México para que sus Neurocirujanos Navales hicieran la intervención en el Hospital General Naval de Alta Especialidad, en la ciudad de México.

La atención y la experiencia del Capitán de Fragata Alfonso Vega, Médico Neurocirujano Naval, fue crucial para que el pequeño Erik saliera en perfecto estado de la operación.

La cirugía consiste en cubrir nuevamente esa parte del cerebro que se encuentra desprotegida y expuesta a la presión atmosférica. La operación en la que nosotros ayudamos a Erik, se llama craneopatía, evidentemente después de que se hace la cirugía al quedar un hueco en el cráneo el cerebro queda desprotegido, el cerebro es una estructura que se encuentra en una caja cerrada y que requiere de situaciones fisiológicas específicas y una de esas es la presión intracraneal”.

 

La evolución de Erik Antonio es satisfactoria, en la imagen, al lado de sus padres recibiendo el parte médico

Una operación de tres horas en la que el Capitán de Fragata Alfonso Vega, fue apoyado con la experiencia y atenciones del también Capitán de fragata, Enrique de Obieta Cruz, Médico Neurocirujano Pediatra, quien se identificó de inmediato con su paciente.

Con Erik desde que lo conocí, hubo una empatía, es un niño muy agradable que ha madurado mucho y entonces créame que fue una satisfacción poder colaborar en su recuperación”.

Una cirugía que tiene las complicaciones de poder tocar un vaso sanguíneo del cerebro y poder desencadenar una hemorragia que no se pudiera contener, como lo menciona el Médico Neurocirujano Pediatra, Enrique de Obieta Cruz.

Afortunadamente fue una cirugía que técnicamente, no fue tan compleja, afortunadamente tenía una buena separación el cerebro de la piel y logramos cubrir el defecto craneal con la malla de titanio”.

 

Erik Antonio al momento de abandonar el hospital donde permaneció 6 semanas en terapia intensiva

Hoy Erik Antonio ya se encuentra en su hogar con una segunda oportunidad para vivir, una oportunidad de la cual colaboraron dos integrantes navales quienes lo esperarán cada 15 días para examinarlo hasta que lo puedan dar de alta.

Por su parte, los médicos Navales Neurocirujano, Alfonso Vega y Neurocirujano Pediatra, Enrique de Obieta Cruz, recorren los pasillos del Hospital General Naval de Alta Especialidad saludando a sus pacientes, quienes los observan con admiración.

 

Erik Antonio agradece a la vida una segunda oportunidad

 

Hoy estos elementos de la Marina, son dos héroes para toda una familia que semanas antes, habían perdido por momentos la fe de que su pequeño Erik ya no realizara una de las cosas que más le gusta, estudiar matemáticas.

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Sirven cajas de tráiler para refugio de migrantes

2018-11-18 19:49:37 | El Pionero

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Irapuato. – Un pequeño bache en la carretera provocó el brinco brusco que despertó a algunos de los casi 100 centroamericanos que pidieron "aventón" en la caja de un tráiler en su camino hacia Estados Unidos.


    

Adormilado y deslumbrado por la luz que ingresaba por una de las dos puertas, un hombre de aproximadamente 60 años pregunta a su compañero, ¿cuánto falta para llegar a Guanajuato?

 

Y es que el calor generado por el sol de mediodía y los más de 100 cuerpos aglutinados en la larga caja de madera y aluminio, se reflejan en los cabellos húmedos y los bostezos de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos.

 

A ello se suma el aroma de la misma caja del tráiler y el sudor acumulado de los migrantes, todos varones, quienes han tenido que caminar durante semanas como parte de la caravana.

 

El sonido del motor se percibe más fuerte cuando todos van callados, dormitando o con la mirada fija a la zona de luz que permite la entrada de oxígeno.

 

Cuando tenía 36 años, Mario Fuentes, ahora de 41, mantuvo un romance con la novia de un "mara", no lo supo en un principio, pues de haberlo hecho jamás se hubiera metido con ella, asegura.

 

Aunque una vez descubierto pudo aclarar la situación por la amistad que su hermano sostenía con el integrante de agrupación delictiva, su local de comidas fue incendiado.

 

Las cosas se habían calmado hasta que el hermano de Mario tuvo un conflicto con su amigo de "la mara" y los viejos rencores reaparecieron.

 

"Fueron a buscar a mi mamá, le dijeron que me tenía que andar con cuidado o íbamos a amanecer quemados", comenta con timidez ante el silencio de sus compañeros.

 

"Mi mamá no tiene la culpa y para que no le hagan nada me quería salir, y ya esto fue una oportunidad", dijo el salvadoreño.

 

"México es bonito, pero hay que llegar a Estados Unidos", dijo Wilber Villalobos, quien también se anima a hablar tras levantarse para estirar y sacudir las piernas.

 

En su opinión, "los maras" no son el problema, sino las autoridades corruptas y la policía que se deja sobornar ante cualquier situación en El Salvador.

 

"De ellos sí te tienes que cuidar", comentó el hombre que ya había intentado cruzar la frontera de Estados Unidos hace 10 años, pero fue deportado.

 

"Ahora es diferente, tienen que abrir la frontera, la abren el 15 de diciembre, eso me han dicho", confió al acariciar la barba que no ha podido rasurar desde hace unas semanas y que cubre su rostro, además de llevar una gorra que le regaló un partido político mexicano.

 

El tráiler se frena y se abren ambas puertas: "Hasta aquí llegamos", dice el chofer, por lo que el pequeño grupo de la segunda caravana migrante tendrá que seguir a pie hasta obtener un nuevo raite.

 

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