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¿Misiones a la Luna abren riesgo de exterminio o mutaciones?

2018-05-12 09:16:08 | El Pionero

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Un equipo de científicos sometió células humanas a un experimento con partículas análogas al suelo lunar. El resultado fue su muerte o peligrosas mutaciones del ADN.


    

Un grupo de estudiosos de la Universidad de Stony Brook (estado de Nueva York, EE.UU.) ha determinado hasta qué punto el suelo lunar es dañino para los tejidos humanos y de otros mamíferos: cerca de 90 % de las células pulmonares humanas y neuronas de ratón de laboratorio utilizadas en su experimento murieron al ser expuestas al contacto con partículas que forman la capa de polvo de la Luna.
 
Para estos experimentos, realizados el año pasado en la Tierra, no se utilizaron muestras de roca lunar traídas por las misiones Apolo de la NASA, sino suelos simulados, compuestos de las mismas partículas que los originales. No obstante, incluso en pequeñas cantidades, el polvo lunar es tóxico y potencialmente mortífero, reveló el estudio, cuyos resultados recoge un artículo publicado en la revista GeoHealth. 
 
La Luna no tiene atmósfera, recuerdan los científicos. Por eso su suelo es constantemente bombardeado por partículas cargadas, provenientes de las capas superiores del Sol, que proporcionan a la corteza lunar una potente carga electrostática. Y una de las consecuencias es que el polvo abunda en radicales libres.
 
 
Peor que inhalar cenizas
 
Investigaciones previas han demostrado que aspirar cenizas volcánicas, polvo de tormentas o de minas de carbón, puede causar bronquitis, sibilancias, irritación ocular y cicatrización del tejido pulmonar. Además, las partículas se acumulan en las vías respiratorias y las más pequeñas de ellas se infiltran en los alvéolos de los pulmones. El polvo puede dañar el ADN de las células, causar mutaciones y provocar cáncer.
 
Todos esos efectos conocidos han sido sometidos a prueba y medidos en este nuevo estudio. El polvo, lo suficientemente fino como para inhalarlo, mató las células cultivadas de los pulmones humanos con tanta "eficacia" que los investigadores ni siquiera pudieron estimar el daño para el ADN. Entre tanto, las neuronas de ratón no solo morían en masa, sino que también sufrían cambios genéticos significativos.
 
 
De fiebre a mutaciones
Los investigadores no están seguros de qué manera el suelo lunar simulado mata las células, pero sospechan que la culpa es de la respuesta inflamatoria que provoca dentro de ellas, o de los radicales libres que despojan los electrones de las moléculas e impiden que la célula funcione correctamente.
 
La autora principal del estudio, la genetista Rachel Caston, comentó al sitio web universitario que las futuras misiones tripuladas para explorar la Luna y "más allá" implican peligros para la salud de los astronautas, que son aún más graves "que los riesgos inmediatos del espacio en sí". Serían de la misma naturaleza que los experimentados por los tripulantes de la misión Apolo 17.
 
Después de inhalar el fino polvo durante su viaje a la Luna en 1972, el astronauta Harrison Schmitt catalogó la reacción de su organismo como "fiebre del heno lunar": tenía estornudos, ojos llorosos y dolor de garganta. Los síntomas de aquella tripulación fueron efímeros, pero los investigadores admiten que el polvo lunar podría afectar la salud a largo plazo, incluyendo mutaciones genéticas.
 

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Mexicano cierra su bar en Rusia por tener 'demasiadas fiestas'

2019-01-19 18:21:16 | El Pionero

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Carlos Rocka, un mexicano de 29 años, llegó a Rusia en junio del año pasado para asistir al Mundial y se quedó en el país para abrir su propio negocio.


    

Carlos Rocka vino a Rusia acompañado por su novia, Thaylin Méndez, en junio del año pasado y en noviembre inauguró su bar en Ekaterimburgo. Aunque la verdad es que este ya es el segundo local que abre en los Urales: su primer intento no tuvo éxito y solo estuvo abierto un mes.

Según Carlos ha contado a Nasha Gazeta, tuvieron que cerrar el primer bar debido a quejas de vecinos y restaurantes locales.

“Las fiestas duraban hasta el amanecer e incluso hasta la tarde del día siguiente, todo con ruido y júbilo, y no todo el mundo estaba contento con esto”, dijo Carlos al medio ruso.

En la aventura de abrir su propio negocio en Rusia, Carlos tuvo como cómplices a su novia y dos amigos latinoamericanos, Patricio, de Ecuador, que estudia medicina en Ekaterimburgo, y Paul, de México.

Después del primer fracaso, los amigos decidieron unirse a socios rusos y abrieron el bar Viva México a finales de noviembre. Según cuentaa Nasha Gazeta, Carlos, que trabaja para una empresa de telecomunicaciones mexicana, invirtió 2 millones de rublos en su nuevo proyecto. De momento no lo ha rentabilizado, pero el joven no desespera:

“En Ekaterimburgo faltan locales latinos, donde suene nuestra música y sirvan nuestras bebidas. Los rusos no saben divertirse, son gente demasiado conservadora”, asegura Carlos.

La idea de Carlos es darle un fuerte toque latino a su local: en este preparan burritos, quesadillas y los DJs ponen música latina. Además, el mexicano no descarta abrir locales similares en Rostov, Samara e Ivánovo.

Hasta finales de 2018 Carlos se encontraba en Rusia como turista, pero ya inició los trámites para legalizar su estancia en el país eslavo. Dice que el frío y el invierno ruso no le asustan, de hecho, está convencido de que los rusos pasarían más frío en el norte de México:

“Allí hace frío, hace viento y hay mucha criminalidad”.

 

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