×
  • LOCAL
  • ESTATAL
  • EL GRILLERO
  • EL PAÍS
  • DEPORTES
  • LA OPINIÓN
  • TRIBUNA
  • INSÓLITO
  • ESPECTÁCULOS
  • POLÍTICA
  • MUNDO
  • CLASIFICADO
  • CONTACTO


  • #VotoPcD18

    2018-05-05 07:47:48 | El Pionero

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    Tema olvidado en la agenda; no es el único, pero sí el primero por el que fueron cuestionados directamente los candidatos a la Presidencia. ¿Cómo se puede ofrecer un país horizontal, sin que éste garantice que todos los sectores de su población tengan el escenario apropiado para desarrollarse? Pensar en una sociedad desde todas sus perspectivas es también una obligación de cada candidato, si a lo que aspira es a gobernar para todos.


        

    Un ejemplo: ¿Qué ofrecen los candidatos en materia de personas con discapacidad? Para resolver esta incógnita, Katia D’Artigues y Bárbara Anderson, a través de su asociación Yo También, A.C., enviaron a cada candidato varias preguntas, las mismas para todos, con la intención de conocer su visión respecto a este tema, más allá de lo que escriben en sus respectivas plataformas: ¿Cuál es la principal problemática en torno a la discapacidad? ¿Está su campaña abierta para PcD? ¿Sus eventos y reuniones son accesibles para personas con discapacidad motriz en entradas y cuentan con baños accesibles? ¿Tienen servicios de intérpretes de Lengua de Señas Mexicana? ¿Ha hecho alguna publicación de sus propuestas en macrotipos, braille y lectura fácil? ¿Hay en su equipo de campaña alguna persona con discapacidad (PcD)? ¿Incorporaría en su futuro gabinete a alguna PcD? ¿Contempla algún plan para impulsar que las PcD tengan trabajos, carreras y comiencen sus propios negocios sin discriminación? ¿Cuál es su relación más cercana con una PcD? ¿Cómo lo ha vivido y cuáles son las barreras a las que se ha enfrentado o visto que se enfrentan?, son algunas de las preguntas que les fueron hechas a los candidatos. Contestaron cuatro de cinco. Jaime Rodríguez Calderón no respondió el cuestionario. De los que sí, notamos que los cuatro tienen un diagnóstico, unos más completos que otros, pero que no hacen congruencia con las acciones que, desde ya, están tomando para revertir la carencia de accesos y oportunidades de las PcD.

     

    “El principal problema es que no hay una política de Estado, con medidas efectivas de inclusión, que garantice los derechos de las personas con discapacidad...”, respondió Ricardo Anaya; “La principal problemática respecto a la inclusión de las personas con discapacidad en el país es la prevalencia de barreras que impiden o limitan el acceso con equidad a los derechos humanos fundamentales por parte de un porcentaje significativo de este grupo social, barreras que no sólo son de carácter físico o de acceso a la información y la libre comunicación, sino también producto de actitudes y prejuicios que discriminan a las personas con discapacidad...”, asegura José Antonio Meade; “Vivir con alguna discapacidad representa enormes dificultades y obstáculos: Desde las barreras físicas hasta las culturales e institucionales, las cuales impiden el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad, tal y como lo establece la Constitución...”, dice Andrés Manuel López Obrador; “La falta de inclusión, el estigma, la increíble desinformación con respecto a la discapacidad refleja la falta de cultura al respecto. Asimismo, la poca perspectiva de derechos que existe sobre las personas con discapacidad...”, afirma Margarita Zavala.

     

    Sin embargo, ¿de qué sirve que tengan claridad, algunos más que otros, si no le dan salida a las soluciones desde ahora que están en campaña? Anaya, AMLO y Meade tienen a dos, sólo a dos, PcD dentro de su equipo de trabajo. Margarita asegura que en su equipo también hay, pero no dice cuántas ni qué hacen. Los cuatro prometen que, de ganar la elección, podrían incluir a PcD en puestos de alto nivel. Promesa, como las otras tantas que han hecho a lo largo de la campaña. Este dato es relevante porque, por ejemplo, al inicio, los spots en televisión de los candidatos sólo estaban subtitulados, no había intérprete de lengua de señas. Ahora ya todos lo tienen, pero lo resolvieron por las críticas, no por convicción, de lo contrario desde un inicio lo habrían hecho. Hoy, los candidatos confiesan que procuran que sus eventos tengan intérprete, que sean accesibles, que haya comunicación en braille; pero todos trabajan sobre la marcha.

     

    Gran iniciativa la de Katia y Bárbara, porque servirá para tener el tema en agenda y para recordar a los candidatos en campaña, y a quien resulte ganador, cuáles fueron sus promesas. Mismas que no podrán atenderse a menos que demuestren un compromiso real, que vaya más allá del diagnóstico, sino que también llegue a la práctica. Y es que éste es uno de los varios temas ausentes en la campaña. Ya hablaremos del resto.

     

    ADDENDUM: Nos cuentan que el primer debate por la gubernatura de Yucatán fue concluyente, ya que Mauricio Vila Dosal, candidato de Acción Nacional, demostró su experiencia y obtuvo una buena ventaja. Desmintió, con cuatro contundentes pruebas, las acusaciones de Joaquín Díaz Mena, el candidato de Morena. Por ahora lleva algunos puntos de ventaja en las encuestas y logró plantear efectivamente sus propuestas.

    Yuriria Sierra/Nudo gordiano

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    ¿Cuál quieres escuchar primero?

    2018-07-15 11:07:43 | El Pionero

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    El miércoles 11 de julio, el virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo una reunión con quienes serán los legisladores federales en el próximo Congreso. Ahí les leyó la cartilla y les planteó la docena de reformas de ley que, respetuosamente a fuerzas, deberán discutir y en su caso aprobar. Esto se suma a las propuestas que había venido haciendo después de ganar la elección.


        

    Pero como suele pasar, todas las medidas que cambian el statu quo implican noticias buenas y malas. ¿Cuál quiere escuchar primero el amable lector?

     

    La buena: Dentro de su plan de austeridad, ningún funcionario de los tres Poderes de la Unión podrá ganar más de lo que percibe el Presidente de la República, esto es alrededor de 260 mil pesos mensuales. La mala: Es muy probable que los mejores cuadros del gobierno, al no ver ningún incentivo de trabajar de lunes a domingo, sin horarios específicos de entrada y de salida y con enormes responsabilidades, se vayan a la iniciativa privada donde, seguramente, ganarán muchos más. Los que se queden, o saben que tendrán un hueso o podrían buscar “complementos” de su sueldo en otros lados. La peor: Difícilmente, aceptarán bajarse el sueldo los jueces o ministros, por lo que se vendría una lluvia de amparos. El problema no debería haber sido el sueldo, sino la forma en que lo devengaban.

     

    La buena: Se reducirá la burocracia, eliminándose subsecretarías, direcciones, delegaciones en los estados y otros organismos. La mala: Se quedarán sin empleo cientos de personas.

     

    La buena: Habrá una descentralización de las dependencias del gobierno federal, lo que garantiza atención en distintas zonas del país. La mala: ¿Qué culpa tienen las familias de los funcionarios y trabajadores que van a tener que cambiarse? O las propias ciudades como Mérida, Chetumal, Ciudad del Carmen o León, por mencionar algunas, que verán trastocada su propia tranquilidad, ¿van a darle apoyo a todas las familias que se van a cambiar?, ¿de dónde saldrán los recursos? 

     

    La buena: Se va aumentar el salario mínimo. La mala: Sólo en la zona fronteriza del norte del país.

     

    La buena: Le quitará la pensión a los expresidentes. La mala: No se ha hablado de los pequeños ejércitos que cuidan no sólo a los expresidentes, sino también a toda su familia, ni tampoco en la reducción del personal de apoyo administrativo que también es pagado con dinero público.

     

    La buena: Se discutirán a conciencia los 10 decretos de reserva de agua que firmó el presidente Enrique Peña Nieto. La mala: López Obrador ya los calificó a priori como “privatización del agua”, aun cuando organizaciones sociales, académicos y expertos señalaron que no se privatizaba, sino al contrario, se protegía.

     

    La buena: Se establecerá el mecanismo de consulta para la revocación del mandato y se eliminarán trabas en los referéndum populares. La mala: ¿Se pondrá a referéndum los derechos ya ganados?, ¿se utilizará la democracia participativa sólo en casos que le convenga al gobierno?

     

    Hay otras medidas que son buenas sin ningún pero, como la eliminación del fuero para todos los funcionarios, incluyendo al Presidente de la República. Al fin se acabará la impunidad. Hay también otras malas que no tienen nada bueno, como es la modificación o revocación de leyes de la Reforma Educativa.

     

    Habrá quien diga que para resolver los grandes males del país, tiene que haber grandes sacrificios, pero habría que cuidar que los sacrificados no sean las personas que ni la deben ni la temen, y que sólo quieren hacer su trabajo en paz.

     

    Por Vianney Esquinca/La inmaculada percepción

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn