×
  • LOCAL
  • ESTATAL
  • EL GRILLERO
  • EL PAÍS
  • DEPORTES
  • LA OPINIÓN
  • TRIBUNA
  • INSÓLITO
  • ESPECTÁCULOS
  • POLÍTICA
  • MUNDO
  • CLASIFICADO
  • CONTACTO


  • Obesidad y depresión tienen relación con daños en el cerebro

    2018-04-27 10:37:40 | El Pionero

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    Un estudio documenta cómo la obesidad y la depresión concurrentes se reflejan en el cerebro de niños y adolescentes de 9 a 17 años


        

    CIUDAD DE MÉXICO 

    Investigadores de la Universidad de Stanford, en California, realizaron un estudio que revela que la obesidad y la depresión en niños y adolescentespueden estar relacionadas con daños en el cerebro.

    Los especialistas de la Facultad de Medicina de la institución, comentaron que los hallazgos se basan en imágenes de resonancia magnética del cerebro de niños y adolescentes de 9 a 17 años, quienes tuvieron problemas depresivos y un peso saludable.

    En un comunicado, la Universidad de Stanford informó que este estudio es el primero en documentar cómo la obesidad y la depresión concurrentes se reflejan en el cerebro en este grupo de edad.   

    Los jóvenes que tenían ambas afecciones presentaban volúmenes bajos en dos de las áreas de procesamiento de recompensa del cerebro; el hipocampo y la corteza cingulada anterior.

    El profesor asistente de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento y uno de los científicos de la investigación, Manpreet Singh, sostuvo que con este análisis quieren ayudar a los niños y las familias a entender que estas afecciones son fenómenos basados en el cerebro.

    Añadió que los niños y adolescentes que tienen ambas afecciones a menudo se sienten estigmatizados y pueden dudar en seguir el tratamiento.

    "Queremos desestigmatizar estos problemas. Comprender que hay una base cerebral puede ayudar tanto a los niños como a los padres a centrarse en las soluciones", planteó.

    A su vez, la profesora también del grupo de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta, Natalie Rasgon, señaló que buscan entender la edad más temprana en que comienza esta vulnerabilidad, y también el momento más temprano en que se puede intervenir cuando se encuentra la intervención apropiada.

    "La intervención temprana es importante porque, más adelante en la vida, estas son las mismas áreas del cerebro que también serán vulnerables a los procesos neurodegenerativos. Es un doble golpe", especificó.

    Cuando la obesidad y la depresión comienzan en la infancia, tienden a persistir durante toda la vida; los jóvenes deprimidos pueden experimentar un ciclo de comer en exceso para tratar de sentirse mejor, seguido del aumento de peso, los sentimientos de depresión continua y el acoso relacionado con el peso que empeora aún más su depresión.

    La investigación que incluyó la aplicación de escáneres cerebrales, reveló anormalidades en los centros de recompensa del cerebro. "Independientemente, en la obesidad y la depresión, aparecieron las mismas redes cerebrales, y eso nos resultaba curioso. Pensamos que quizás ese era un vínculo que nos ayudaría a entender mejor por qué coexistían estos síntomas", sostuvo Singh.

    Por tanto, los investigadores reclutaron a 42 participantes jóvenes con un índice de masa corporal mayor a la media, y que reportaban síntomas depresivos de moderados a severos sin tratamiento.

    Todos los participantes del estudio recibieron referencias de tratamiento durante el análisis; pero antes de buscar tratamiento, se evaluaron con pruebas clínicas y cuestionarios estándar para determinar su nivel de depresión, su experiencia de placer y ciertos comportamientos alimentarios, como comer sin control y emocionalmente.

    También se midió su resistencia a la insulina durante el ayuno y después de consumir una dosis estándar de glucosa, el azúcar en la sangre, ya que ésta ayuda a que el azúcar pase de la sangre a las células del cuerpo, donde puede usarse como combustible.

    Cuando alguien se vuelve resistente a la insulina, la hormona funciona con menos eficacia de lo normal; la resistencia a la insulina es un marcador de la disfunción metabólica que precede a la diabetes tipo 2. Finalmente, se les sometió a una resonancia magnética cerebral para evaluar su estructura y función cerebral

    En comparación con los participantes sensibles a la insulina, aquellos con mayor resistencia a la insulina experimentaron menos placer al comer, tuvieron más desinhibición con la comida (lo que significa que eran más propensos a comer de manera desenfrenada) y también tuvieron anhedonia más generalizada, es decir, dificultad para experimentar placer.

    "Nos hemos acercado más a la comprensión de los mecanismos específicos compartidos entre estos síndromes y los marcadores neurofuncionales acordes que los acompañan", escriben los autores en el estudio.

     

    El equipo científico realiza un estudio longitudinal de una cohorte de niños y adolescentes, incluidos los participantes de este análisis recién terminado, para evaluar cómo se unen sus cerebros y síntomas clínicos a lo largo del tiempo.

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    7 formas en las que cambia tu cuerpo cuando estás en una relación

    2018-05-25 08:09:29 | El Pionero

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

    Desde sentir las clásicas mariposas en el estómago, hasta creer que vuelas por las nubes mientras recibes un beso, lo que sientes e intentas describir cuando estás enamorado, más que reacciones físicas, son metáforas propias de un poema


        

    El hecho de que este sentimiento sea relacionado directamente con el corazón cobró popularidad durante el siglo XIX con la aparición de la teoría de los humores.

    Hipócrates ya había ahondado en este tema concluyendo que cada estado de ánimo provenía de un órgano específico del cuerpo —el enojo, por ejemplo, proviene del hígado y es trasmitido a través de la bilis amarilla, mientras que la depresión proviene del bazo en forma de bilis negra—, atribuyéndole al corazón la capacidad de “producir amor” por medio de la sangre. En nuestros días, gracias a la ciencia, hemos sido capaces de concluir que para poder enamorarnos interviene prácticamente todo el cuerpo.

    Pero sabiendo que no sólo el corazón es responsable del desarrollo de este sentimiento, es preciso preguntarnos de qué manera intervienen nuestros diferentes órganos al momento de enamorarnos.

    Reducción del dolor

    Constantemente escuchamos que el amor es la mejor droga y, aunque a veces suena ridículo, no es una idea muy disparatada. De acuerdo con un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, las áreas del cerebro que se activan al enfrentarse a un amor apasionado son las mismas que actúan al momento de contrarrestar el dolor.

    Aumento de testosterona

    Una investigación publicada en la revista científica Psychoneuroendocrinology reveló que, contrario a lo que se piensa, los niveles de testosterona en los hombres bajan considerablemente cuando se encuentran en una relación de amor verdadero; por otro lado, en el cuerpo femenino esta hormona aumenta, presuntamente, como resultado de un incremento en la actividad sexual.

    Liberación dopamina

    Esa sensación de querer estar constantemente con tu pareja se debe a la potencia con la que trabaja este neurotransmisor. Otra de las razones por las que el amor bien puede ser considerado como una droga es que la dopamina activa la sensación de alegría en el cerebro... Además está relacionada con las adicciones.

    La mente se distrae fácilmente

    No, no es que el amor te atrofie el cerebro, no obstante, la euforia que la gente experimenta al comenzar una relación provoca que nuestra mente se concentre en aquello que está causando esa alegría exacerbada. De acuerdo con un estudio publicado en Motivation and Emotion, esto es algo que le pasa a la mayoría de las personas, es por ello que en determinados momentos sienten que estar enamorados los distrae de ciertas actividades específicas.

    Liberación de oxitocina

    Esa conexión que surge entre dos personas que se aman no se debe a un vínculo místico que los hizo encontrarse en un lugar y tiempo específicos. En realidad, se trata de una hormona secretada por la hipófisis, cuyos efectos repercuten directamente en nuestra personalidad, sobre todo al estar con nuestra pareja. La oxitocina aumenta la sensación de intimidad entre ambas partes de la relación, lo que deviene en una mayor libertad para demostrarse su amor físicamente.

    Mejora la salud de los huesos

    Mucha gente comienza a tomar medidas más saludables con sus cuerpos cuando comienzan una relación, ya sea porque quieren ser personas más sanas frente a sus parejas o para ofrecerles una relación aún más estable. Sin embargo, un estudio realizado en la Escuela de Medicina de Harvard arrojó que el simple hecho de entrar en una relación hace que, especialmente las mujeres, sean más resistentes a enfermedades óseas.

    Aumenta la frecuencia cardiaca

    Las descargas constantes de adrenalina hacen que el corazón acelere sus latidos cuando estamos al lado de la persona que amamos. Sobre todo en la primera etapa de la relación, es común que esto ocurra ya que las emociones se encuentran en su máxima potencia. El único factor de riesgo es que algunos hombres comienzan a liberar citoquinas, proteínas que intervienen en el proceso inflamatorio, lo que puede ocasionar problemas cardiacos.

    Si bien hay quienes piensan que estas investigaciones terminan completamente con la idea romántica del amor como el producto de una intervención divina, también es verdad que debemos darle cierta importancia a la manera en que funciona nuestro cuerpo para tener un conocimiento más amplio de nosotros mismos.

    Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn