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    2018-03-16 10:07:41 | El Pionero

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    Se practican actos de tortura, pero en casos excepcionales. O sea, sí, pero no siempre. De esta manera respondió la PGR a los señalamientos de la ONU sobre el caso Ayotzinapa. Lo informado por la organización fue gravísimo. La respuesta de las autoridades todavía peor.


        

    Hace un par de días, en Ginebra se escuchó esto en el Foro Internacional de Derechos Humanos: “La comunidad internacional no puede permitir que en México las víctimas de violaciones a derechos humanos sigan en aumento ni que se siga acallando la libertad de expresión y la defensa de los derechos humanos (...) A consecuencia de la guerra contra el narco, las mayores violaciones de los derechos humanos se han cometido, incluyendo crímenes contra la humanidad, en nombre de la seguridad...”, lo dijo Gael García, el actor mexicano que desde hace varios años es activista en cuestiones de Derechos Humanos. Tras su participación en este foro, le pidió a la ONU, a través de su Consejo de Derechos Humanos, intervenir en nuestro país para la creación de un mecanismo contra la impunidad, una manera de evitar que se cometan crímenes, como los revelados sobre la investigación del caso Ayotzinapa, que poco abonan al fortalecimiento del Estado de derecho y la construcción de las instituciones que se encargan de impartir justicia en nuestro país.

     

    No es la primera vez que organizaciones internacionales hacen señalamientos sobre lo que sucede en México, estos grupos han trabajado sobre nuestro país para alertar de esos pendientes que, ante la falta de autocrítica, las autoridades no atienden. Son torturas, ejecuciones extrajudiciales, detenciones, desaparecidos. Todo eso ocurre, lo sabemos. Y además de sus consecuencias en términos de justicia y derechos humanos, todo ello afecta otros sectores de la estructura del Estado. Si a las instituciones federales les cuesta trabajo mirarse en el espejo, las organizaciones han provocado que nosotros lo hagamos a través de ellas.

     

    En Eslovaquia, el primer ministro y su gabinete renunciaron tras una serie de protestas en las calles. La razón: el asesinato de un periodista. La gente salió, más de 100 mil, y pidió una reacción a su gobierno. Jan Kuciak investigaba supuestos nexos entre el crimen organizado y personajes de la esfera política en aquel país. El periodista tenía 27 años, fue ejecutado junto a su novia. Activistas y ciudadanos han convocado a una nueva manifestación para el día de hoy. Si bien las renuncias son un primer paso, lo que los ciudadanos esperan es que haya justicia y se esclarezca el crimen. Eso pasa a miles de kilómetros de aquí, donde en los últimos seis años han muerto al menos 40 periodistas y donde la PGR acepta tortura en algunos detenidos. Casos excepcionales, dijo.

     

    Hace unos días, la OCDE fue optimista con nuestro país. Mejoró su pronóstico de crecimiento del PIB para este año, del 2.2% pensado en noviembre pasado, a 2.5%; 2.8% para 2019. Aún con lo incierto de la renegociación del TLCAN, México puede crecer, pero crecería aún más si las condiciones de seguridad, derechos humanos, impartición de justicia... Estado de derecho, pues, mejoraran de la mano a los señalamientos que hacen las organizaciones internacionales.

     

    Aunque la misma OCDE sugiere que nuestro país podría mejorar también con aumentos en la recaudación de más impuestos, sobre la propiedad inmobiliaria y actividades perjudiciales para el medioambiente, por ejemplo. Pero esto, hasta hoy, no está en agenda de ningún candidato a la Presidencia. Y dudamos que alguien quiera aventarse la propuesta de crear más impuestos. Sin embargo, sí podríamos tener iniciativas enfocadas en el fortalecimiento del Estado de derecho. Si la OCDE es optimista en estas condiciones, con una mejor estructura de justicia, ¿qué tanto lo será la inversión nacional y extranjera? México es una de las economías más fuertes de Latinoamérica, pero su crecimiento estará limitado si no se resuelven esos otros pendientes que generan impunidad o aquellos otros que amenazan con abrir la jaula en la que se contiene el descontento social, como ya alguien ha advertido.

     

    ADDENDUM. Pues Jorge Márquez, oficial mayor de Segob en tiempos de Miguel Ángel Osorio Chong, mandó una carta al WSJ para replicar a las declaraciones hechas por Santiago Nieto, extitular de la Fepade, en el sentido de que lo habrían tratado de presionar y sobornar para que desistiera de investigar el caso Odebrecht. “Las imputaciones son absolutamente falsas y carecen de cualquier sustento”, escribió en su réplica. Ah, ok. Ya con eso todos quedamos convencidos.

     

    Por Yuriria Sierra/Nudo gordiano

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    Encono… (¡Qué miedo!)

    2018-04-14 08:28:07 | El Pionero

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    Sabemos que las campañas electorales son peleas rudas que requieren del contraste de biografías, ideas y propuestas.


        

    Pero quienes vivimos la transición de las campañas del seguro candidato ganador del PRI hacia la competencia entre dos o más partidos, estamos en condiciones de advertir que la incertidumbre de hoy va más allá de los votos.

     

    Se trata de un clima de encono que polariza todas las pistas del juego y que contamina a los competidores, árbitros y jueces.

     

    Encono, ése es el término que califica el ánimo de un proceso que esta semana dejó al descubierto el riesgoso antagonismo entre los consejeros del INE, que preside Lorenzo Córdova, y los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que encabeza Janine Otálora.

     

    El problema no son las supuestas trampas cometidas por Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, y su sorpresiva habilitación como candidato presidencial cuando transcurría el día 11 de la campaña.

     

    El problema es el encono que marca ya la relación entre consejeros y magistrados y lo que desata: Enredadas sospechas telenoveleras de que el trabajo del INE será descarrilado por las impugnaciones del TRIFE hasta telarañosos pronósticos de fraude que serían disfrazados de elecciones anuladas. 

     

    ¿O qué es entonces lo que transpiramos la noche del lunes 9 de abril, durante la sesión en que los magistrados José Luis Vargas, Indalfer Infante, Mónica Soto y Felipe Fuentes revivieron la candidatura de El Bronco, bajo el argumento de que el INE incurrió en errores?

     

    La escena quedará para el registro de las desavenencias electorales: La presidenta del Tribunal, Janine Otálora, y los magistrados Reyes Rodríguez y Felipe de la Mata tomaron distancia con argumentos contrarios a quienes asumieron el costo de herir al árbitro electoral.

     

    El hecho queda y no es poca cosa: El TRIFE votó dividido y dividido quedó por una resolución que dañó al INE y esa podría ser una pauta que caracterice la calificación de la elección presidencial.

     

    Hubo más: El presidente del INE acató, pero ventiló sus inconformidades.

     

    Es una pauta que genera miedo porque extiende la incertidumbre más allá del conteo de los votos.

     

    Y nos advierte del poder de la judicialización del proceso, misma que resulta inevitable y necesaria, como bien lo mostró la otra resolución del TRIFE de esta semana, la que el jueves 12 determinó que la PGR violentó las condiciones de equidad de la contienda presidencial al difundir el video del candidato del Frente, Ricardo Anaya, cuando acudió a esa dependencia ante las denuncias no probadas de lavado de dinero que de ahí salieron para efectos mediáticos.

     

    En ese caso, los magistrados del Tribunal confirmaron los criterios que semanas atrás aplicaron los consejeros del INE al instruir al encargado del despacho de la PGR, Alberto Elías Beltrán, que retirara de sus plataformas informativas ese video.

     

    Pero la Procuraduría se inconformó y acudió al TRIFE para alegar que el INE estaba equivocado.

     

    Sin embargo, ante la evidencia del uso de la institución para golpear al candidato opositor, los magistrados dieron la razón a los consejeros.

     

    Paradójicamente, cuando el Tribunal anunciaba esa decisión a favor de Ricardo Anaya, el equipo de la campaña del candidato del PRI, José Antonio Meade, daba una conferencia para pedirle a la PGR que continúe por la ruta que tanto el árbitro como el juez electoral han sancionado.

     

    Y es que ahí también priva el encono, particularmente en el principal vocero de Meade, el expanista Javier Lozano, quien fuera promotor de Anaya cuando buscó la presidencia del PAN en 2015.

     

    Pero ahora convertido en el crítico mayor del candidato frentista, el senador Lozano ha tomado la causa de impugnar a su exdirigente con un caso que no termina de tomar forma judicial.

     

    Dirán los analistas de los hechos en frío que no hay nada personal y que se trata de una simple estrategia en la pelea por el segundo lugar de la contienda. 

     

    Lo cierto es que no sólo ahí se respira el encono.

     

    También ese jueves, en la pista de Andrés Manuel López Obrador atestiguamos una escena que pintó de cuerpo entero el momento, cuando declaró a la prensa que deliberadamente abandonó el hotel donde desayunaba en Nayarit para no toparse con Miguel Mancera.

     

    Sin ocultar el malestar, rompiendo su autoimpuesta consigna de “amor y paz”, el puntero en las encuestas dijo que no quería toparse con personas que le caen mal.

     

    Y aunque Mancera no tuvo oportunidad de saludar al candidato, con quien hace seis años compartió campaña, sí estuvo a cuatro mesas de distancia de su exjefe Marcelo Ebrard.

     

    Ninguno, sin embargo, cedió. Ni Mancera, coordinador del proyecto de coalición del Frente, cuya tarea es dialogar con todas las fuerzas para concretar ese propósito.

     

    Ni Ebrard, etiquetado como uno de los mejores operadores de acuerdos de Morena. 

     

    Pero la política brilla por su ausencia cuando el encono se impone.

     

    Sí, el encono, ese pantano de sentimientos que el diccionario de la REA define como “animadversión, rencor arraigado en el ánimo”.

     

    Y la lista sigue...

     

    Por: Ivonne Melgar/Retrovisor

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