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  • Vírgenes en la selva

    2018-03-08 07:31:07 | Willy Gallegos Espinosa

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    Una de las mejores etapas de mi vida fue el tiempo de universitario. Ya te he contado bastantes anécdotas acerca de esos momentos, pero quedan muchas por platicarte. Personas se me acercan a preguntarme si en realidad pasaron. Contesto que sí, solo que no puedo escribir todo tal cual fue, pues les daría un ataque a mis papás al leerlo y quemaría más a los degenerados de mis amigos. Aquí te dejo algunos datos de esa época


        

    Al irme a estudiar a Chihuahua capital, mi mamá no quería que viviera solo, ni con amigos. Yo te parí y sé de lo que eres capaz, eso me dijo mi madre al enviarme a casa de su hermana Ana Lilia. Era feliz ahí: la Facultad estaba a cinco minutos, comida casera a diario, y mágicamente mi cama estaba alzada cuando regresaba de la UACH. Mi Tía no tardó mucho en mandarme a la goma. Hizo bien.

    Los iguales se atraen. Lo anterior fue al encontrarme con Chava Valdez y Marco Franco en la misma situación. Caído del cielo o de la barra de la Antigua Paz, lugar donde Benja, otro amigo, se la mantenía y a veces le hacíamos compañía, nos ofreció su home, ubicada enseguida de la Quinta Gameros, en el Paseo Bolívar. El departamento aún se encuentra arriba de un restaurant café. Afrodisiaco el lugar: antiguo, acogedor, buena ubicación y vista, y para rematar,

    un trovador tocaba todas las noches haciendo las veladas más intensas. Le permitíamos meter el carro a la cochera, ya que cada vez que había compañía femenina en la casa, cosa que sin alardear, pues hay fotos, vídeos y testimoniales, era a diario, le pedíamos ciertas canciones para ayudarnos a cerrar los asuntos en cuestión. Sin maña y sin estilo no hay chicas.

    De todo pasó en esa casa: libertinaje, borracheras, peleas, detonaciones, panchos, infidelidades, etc.

    Los tres inquilinos tuvimos que hacer un pacto, pues era demasiado el desmán que se generaba a diario. Acordamos sólo armar fiestas los jueves y viernes, para poder rendir en el trabajo y la escuela. Sobra decir que no se respetó el arreglo por las siguientes características.

    Chava cuenta con una habilidad única y hasta se podría decir que extraordinaria: es un imán para atraer gente rara. Siempre llegaba con un individuo peculiar. El Resitol, Picapiedra, Mopet, Duende, Pimpón, son algunos de los sobrenombres de esos entes curiosos con los que formaba su sequito. Nunca andaba solo. Por lo tanto, la house parecía albergue.

    Marco era una caja de pandora: lleno de sorpresas, y con frecuencia terminaba envuelto en situaciones que rayaban en lo chusco. Recuerdo que en una semana chocó un carro, pérdida total, y le robaron otro afuera del domicilio de unos chavos que conoció la noche anterior en un tugurio. Estos lo

    invitaron a bañarse, pues les platicó que en la casa se había terminado el gas. Nunca supimos si la ducha fue grupal. Prefiero no pensar en eso. Lo que no les contó fue que se terminó el gas porque él y Chava decidieron empinarse el dinero, en vez de pagar los servicios de la casa. Yo, por testarudo, no quise alivianarlos para darles una lección, y estuvimos todo un invierno sin poder disfrutar un baño caliente. Recuerdo saltar unos diez minutos para que el cuerpo entrara en calor antes de meterme a la regadera. No servía de nada.

    Y bueno, de mí no voy a revelar nada. Ya estaría que me diera un balazo en el pie solo. Use su imaginación, o pregúnteme.

    Me despido con la palabra más antigua y humilde la historia: gracias.

    Posdata: el encabezado de este ensayo no está hilado con su cuerpo. Se lo digo para que no busque lo que no existe.

    willygaez@hotmail.com

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    7 formas en las que cambia tu cuerpo cuando estás en una relación

    2018-05-25 08:09:29 | El Pionero

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    Desde sentir las clásicas mariposas en el estómago, hasta creer que vuelas por las nubes mientras recibes un beso, lo que sientes e intentas describir cuando estás enamorado, más que reacciones físicas, son metáforas propias de un poema


        

    El hecho de que este sentimiento sea relacionado directamente con el corazón cobró popularidad durante el siglo XIX con la aparición de la teoría de los humores.

    Hipócrates ya había ahondado en este tema concluyendo que cada estado de ánimo provenía de un órgano específico del cuerpo —el enojo, por ejemplo, proviene del hígado y es trasmitido a través de la bilis amarilla, mientras que la depresión proviene del bazo en forma de bilis negra—, atribuyéndole al corazón la capacidad de “producir amor” por medio de la sangre. En nuestros días, gracias a la ciencia, hemos sido capaces de concluir que para poder enamorarnos interviene prácticamente todo el cuerpo.

    Pero sabiendo que no sólo el corazón es responsable del desarrollo de este sentimiento, es preciso preguntarnos de qué manera intervienen nuestros diferentes órganos al momento de enamorarnos.

    Reducción del dolor

    Constantemente escuchamos que el amor es la mejor droga y, aunque a veces suena ridículo, no es una idea muy disparatada. De acuerdo con un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, las áreas del cerebro que se activan al enfrentarse a un amor apasionado son las mismas que actúan al momento de contrarrestar el dolor.

    Aumento de testosterona

    Una investigación publicada en la revista científica Psychoneuroendocrinology reveló que, contrario a lo que se piensa, los niveles de testosterona en los hombres bajan considerablemente cuando se encuentran en una relación de amor verdadero; por otro lado, en el cuerpo femenino esta hormona aumenta, presuntamente, como resultado de un incremento en la actividad sexual.

    Liberación dopamina

    Esa sensación de querer estar constantemente con tu pareja se debe a la potencia con la que trabaja este neurotransmisor. Otra de las razones por las que el amor bien puede ser considerado como una droga es que la dopamina activa la sensación de alegría en el cerebro... Además está relacionada con las adicciones.

    La mente se distrae fácilmente

    No, no es que el amor te atrofie el cerebro, no obstante, la euforia que la gente experimenta al comenzar una relación provoca que nuestra mente se concentre en aquello que está causando esa alegría exacerbada. De acuerdo con un estudio publicado en Motivation and Emotion, esto es algo que le pasa a la mayoría de las personas, es por ello que en determinados momentos sienten que estar enamorados los distrae de ciertas actividades específicas.

    Liberación de oxitocina

    Esa conexión que surge entre dos personas que se aman no se debe a un vínculo místico que los hizo encontrarse en un lugar y tiempo específicos. En realidad, se trata de una hormona secretada por la hipófisis, cuyos efectos repercuten directamente en nuestra personalidad, sobre todo al estar con nuestra pareja. La oxitocina aumenta la sensación de intimidad entre ambas partes de la relación, lo que deviene en una mayor libertad para demostrarse su amor físicamente.

    Mejora la salud de los huesos

    Mucha gente comienza a tomar medidas más saludables con sus cuerpos cuando comienzan una relación, ya sea porque quieren ser personas más sanas frente a sus parejas o para ofrecerles una relación aún más estable. Sin embargo, un estudio realizado en la Escuela de Medicina de Harvard arrojó que el simple hecho de entrar en una relación hace que, especialmente las mujeres, sean más resistentes a enfermedades óseas.

    Aumenta la frecuencia cardiaca

    Las descargas constantes de adrenalina hacen que el corazón acelere sus latidos cuando estamos al lado de la persona que amamos. Sobre todo en la primera etapa de la relación, es común que esto ocurra ya que las emociones se encuentran en su máxima potencia. El único factor de riesgo es que algunos hombres comienzan a liberar citoquinas, proteínas que intervienen en el proceso inflamatorio, lo que puede ocasionar problemas cardiacos.

    Si bien hay quienes piensan que estas investigaciones terminan completamente con la idea romántica del amor como el producto de una intervención divina, también es verdad que debemos darle cierta importancia a la manera en que funciona nuestro cuerpo para tener un conocimiento más amplio de nosotros mismos.

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