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  • Cumple 50 años icónica foto de rescate en Vietnam

    2018-02-12 14:56:20 | El Pionero

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    En dicha imagen, un militar hace muecas de dolor en el piso tras ser herido en la espalda; no muy lejos suyo, un sargento levanta sus brazos, como implorando ayuda al cielo


        

    FORT CAMPBELL, Kentucky

    Dallas Brown todavía puede sentir los proyectiles que le dispararon hace 50 años los norvietnamitas que emboscaron a su batallón en la selva.

    Minutos después, cuando amainaron los disparos, Brown y sus compañeros del batallón aéreo 101 serían inmortalizados en una de las imágenes más punzantes de la guerra de Vietnam.

    Tomada el 1de abril de 1968, fue postulada al Premio Pulitzer.

    En dicha imagen, Brown hace muecas de dolor en el piso tras ser herido en la espalda; no muy lejos suyo, un sargento levanta sus brazos, como implorando ayuda al cielo.

    La toma en blanco y negro del colaborador de la Associated Press, Art Greenspon, fue publicada en la primera página por The New York Times y dio a los estadunidenses una idea cabal de las condiciones que soportaban los soldados en el que resultó el año más sangriento de la guerra.

    Cuando veo la foto ahora, me digo, ‘si sobreviví a eso, puedo sobrevivir a cualquier cosa’”, comentó Tim Wintenburg, que aparece en la foto ayudando a transportar a un compañero hacia un sector que había sido limpiado de arbustos para que aterrizara un helicóptero.

    El sargento Watson Baldwin había levantado los brazos para guiar al helicóptero que iba a llevarse a los heridos, falleció en 2005, según militares de Fort Campbell que hace poco trataron de ubicar a los soldados de la foto.

    Brown, quien vive cerca, en Nashville, y Wintenburg, de Indianápolis, se reunieron con un periodista en Fort Campbell, Kentucky, para hablar de la foto; fue la primera vez que dieron una entrevista.

    Wintenburg narró que al enterarse de que había sido reclutado en 1965, se presentó a una oficina de reclutamiento, donde le dijeron que “tenía cara de aeronauta”; a principios de 1968, tenía 20 años y estaba en el frente de combate.

    Brown tenía 18 años cuando aterrizó en Vietnam y recuerda que se sintió inspirado por la canción “La Balada de los Boinas Verdes”; lo entusiasmaron con la fuerza aérea y los dos terminaron recibiendo instrucción en Fort Campbell, sede del batallón 101.

    En la primavera de 1968, la unidad de Brown y Wintenburg incursionó en el peligroso valle A Shau en una misión de una semana de “búsqueda y destrucción”, o, en otras palabras, en la que no se tomaba prisioneros, por ello los tiroteos eran frecuentes.

    Brown recordó que el comandante de su batallón, un teniente coronel, les dijo antes de la misión:

    Si matan a alguien, reciben un premio”.

     Hasta donde yo sé, puede que hayamos tomado un puñado de prisioneros en todo el tiempo que estuvimos en Vietnam”, señaló.

    Los soldados subían por un resbaloso sendero de montaña luego de un monzón y se detuvieron para almorzar.

    Brown estaba sentado en su mochila con su fusil M-16 sobre las piernas y le pareció percibir movimiento en un barranco cercano; no había viento y estaba preparando su fusil cuando un combatiente enemigo apareció adelante suyo.

    Era muy ducho con el fusil y alcanzó a dispararle y matar al primer soldado norvietnamita, y luego a un segundo. Estaba cargando nuevamente cuando un tercer soldado enemigo le disparó a él.

    Pensé, este tipo me quiere matar”, relató y añadió que trató de buscar refugio.

    Una bala dio en la pierna de un soldado que estaba detrás suyo, cuando se acabó la emboscada, Brown transportó al soldado herido y se lastimó la espalda en el trayecto. Por ello hacía gestos de dolor cuando tomaron la foto.

    Wintenburg, que había perdido su casco, ayudó al soldado herido a llegar al sitio elevado donde iba a aterrizar el helicóptero, y miró hacia el fotógrafo.

    Art Greenspon vive actualmente en Connecticut y no quiso ser entrevistado; esgrimió que cualquier nota sobre la foto tienen que girar en torno a los soldados.

    Brown y Wintenburg pasaron un año en Vietnam y a su regreso sufrieron de ansiedad por años; hoy, 50 años después, disfrutan la oportunidad de reunirse con viejos compañeros del 101.

    Brown tiene una copia de la foto colgada en una pared de su casa y tiene muchas historias de cómo hace para convencer a amigos y parientes de que él es uno de los que está en ella.

    Por ejemplo, hace algunos años, una nieta de sus nietas y su novio, hoy su esposo, le preguntaron por ella; al verla con los ojos de ellos recordó del orgullo que siente de haber participado en ella.

    Wintenburg también se siente orgulloso y no le da vueltas al asunto.

    Hicimos lo que hicimos porque no teníamos otra opción”, afirmó.

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    Científicos transfieren recuerdos entre seres vivos

    2018-05-24 17:24:27 | El Pionero

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    Biólogos de la Universidad de California-Los Ángeles transfirieron por primera vez un recuerdo entre dos seres vivos creando una memoria artificial inyectando ARN de uno a otro


        

    CIUDAD DE MÉXICO.

    Biólogos de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA) transfirieron por primera vez un recuerdo entre dos seres vivos, en concreto, de un caracol marino a otro, creando una memoria artificial inyectando ARN de uno a otro. La investigación se publicó en 'eNeuro', la revista en línea de la Society for Neuroscience.

    El ARN, o ácido ribonucleico, fue ampliamente conocido como el 'mensajero' celular que fabrica proteínas y lleva a cabo las instrucciones del AND a otras partes de la célula. Ahora se entiende que tiene otras funciones importantes además de la codificación de proteínas, incluida la regulación de una variedad de procesos celulares implicados en el desarrollo y la enfermedad.

    Para lograr esta hazaña, los investigadores aplicaron leves descargas eléctricas a las colas de una especie de caracol marino llamado 'Aplysia'. Los caracoles recibieron cinco descargas de cola, una cada 20 minutos, y luego cinco más 24 horas después.

    Los impactos mejoraron el reflejo defensivo de retirada del caracol, una respuesta que muestra para protegerse de posibles daños. Cuando los investigadores tocaron los caracoles, encontraron que aquellos a los que se les había administrado los amortiguadores mostraban una contracción defensiva que duraba un promedio de 50 segundos, un tipo simple de aprendizaje conocido como "sensibilización". Aquellos a los que no se les había administrado los amortiguadores se contrajeron durante solo un segundo.

    Esto es lo que pasa en tu cerebro si vives en depresión constante 

    Los científicos extrajeron el ARN del sistema nervioso de los caracoles marinos que recibieron los choques de la cola el día después de la segunda serie de choques, y también de los caracoles marinos que no recibieron ningún impacto. Luego, el ARN del primer grupo (sensibilizado) se inyectó en siete caracoles marinos que no habían recibido ningún choque, y el ARN del segundo grupo se inyectó en un grupo control de otros siete caracoles que tampoco habían recibido ningún choque.

    Sorprendentemente, los científicos descubrieron que los siete que recibieron el ARN de los caracoles a los que se aplicaron los amortiguadores se comportaron como si ellos mismos hubieran recibido los golpes de cola: exhibieron una contracción defensiva que duró un promedio de aproximadamente 40 segundos. Como se esperaba, el grupo de control de caracoles no mostró la contracción prolongada. "Es como si transfiriéramos la memoria", señala el profesor de Biología y Fisiología Integradas y de Neurobiología de la UCLA David Glanzman, también autor principal del estudio y miembro del Instituto de Investigación Cerebral de la Universidad.

    A continuación, los investigadores agregaron ARN a placas de Petri que contienen neuronas extraídas de diferentes caracoles que no recibieron descargas. Algunos platos tenían ARN de caracoles marinos a los que se les había aplicado descargas eléctricas en la cola, y algunos platos contenían ARN de caracoles a los que no se les había administrado descargas. Algunos de los platos contenían neuronas sensoriales y otros contenían neuronas motoras, que en el caracol son responsables del reflejo.

    Cuando a un caracol marino se le aplican descargas eléctricas en la cola, sus neuronas sensoriales se vuelven más excitables. Curiosamente, los investigadores descubrieron que agregar ARN de los caracoles a los que se les había administrado descargas también producía una mayor excitabilidad en las neuronas sensoriales de una placa de Petri; no lo hizo en las neuronas motoras. Agregar ARN de un caracol marino al que no se le administraron descargas de cola no produjo esta mayor excitabilidad en las neuronas sensoriales. 

    APLICACIONES EN HUMANOS: ALZHEIMER O TRAUMAS

    En el campo de la neurociencia, durante mucho tiempo se ha pensado que los recuerdos se almacenan en sinapsis (cada neurona tiene varios miles de sinapsis). Pero Glanzman tiene una visión diferente, ya que cree que los recuerdos se almacenan en el núcleo de las neuronas.

    Si los recuerdos se almacenan en las sinapsis, no hay forma de que nuestro experimento haya funcionado", cuestiona Glanzman, que considera que el caracol marino es un modelo excelente para estudiar el cerebro y la memoria.

    Para Glanzman, los científicos saben más sobre la biología celular de esta forma simple de aprendizaje en este animal que cualquier otra forma de aprendizaje en cualquier otro organismo. Los procesos celulares y moleculares parecen ser muy similares entre el caracol marino y los humanos, a pesar de que el caracol tiene alrededor de 20.000 neuronas en su sistema nervioso central y se cree que los humanos tienen alrededor de 100.000 millones.

    Según indica Glanzman, es posible que en el futuro el ARN se pueda utilizar para despertar y restablecer recuerdos que han estado inactivos en las primeras etapas de la enfermedad del Alzheimer o por trastornos de estrés postraumático.

    Tanto él como sus colegas publicaron investigaciones en la revista 'eLife' en 2014, indicando que se pueden restaurar los recuerdos perdidos. A pesar de que existen muchos tipos de ARN, Glanzman pretende identificar los tipos de ARN que pueden usarse para transferir recuerdos en investigaciones futuras.

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