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Inclusión laboral: ¿Dónde trabajan las personas con discapacidad?

2017-11-24 18:26:10 | El Pionero

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¿Has pensado en el número de personas con discapacidad que viven en nuestro país?, ¿Alguna vez te has preguntado en dónde están todas esas personas que pertenecen a grupos vulnerables de la sociedad? Has pensado, ¿En dónde se les dan clases?, ¿Con quienes trabajan?, ¿Que hacen en sus tiempos libres?


    

En el censo realizado en nuestro país, año 2010, las personas que tienen algún tipo de discapacidad ya sea Visual, motriz, auditiva, intelectual, mental, o múltiple, suman 5 millones 739 mil 270, lo que representa 5.1% de la población total, (INEGI 2010). Existen diferentes lugares en donde se les da una escolaridad, dónde el objetivo principal es brindar  las herramientas necesarias al alumno para que logre alcanzar su autonomía y pueda tener un desempeño acorde a las reglas sociales.

Varios servicios escolarizados que brinda gobierno son Unidad de Servicio  de Apoyo a la Escuela Regular (USAER) es una unidad interna en preescolar, primaria o secundaria, la cual se encarga de brindar la ayuda necesaria a padres de familia y maestros para que los alumnos puedan acceder al currículo escolar; también se encuentran los Centros de Atención Múltiple (CAM) los cuales son servicios escolarizados que brindan atención educativa a niños y jóvenes con discapacidad múltiple, esto quiere decir que cuentan con más de una discapacidad, el objetivo principal de este servicio es formar individuos  autónomos e independientes.

Dentro de este servicio se encuentra CAM laboral, cuya función es dotar al joven de habilidades para que pueda desempeñarse laboralmente, haciendo prácticas reales en empresas, dónde adquieran las competencias para realizar eficaz mente su trabajo.

¿Qué pasa cuando el alumno aún no se encuentra listo para acceder a las prácticas? Se tiene un grupo llamado capacitación laboral, en dónde el alumno asiste a clases regularmente en dónde se les dan todas las herramientas vivenciales, para que autorregule su comportamiento y conducta con la sociedad, y sea un miembro activo para que cuando se hayan trabajado todas las áreas de oportunidad el alumno sea competente para comenzar con una empresa.

 

Por: M.F. Karla Tarango/Colaboración 

 

 

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En busca del petróleo perdido

2018-12-11 11:11:11 | El Pionero

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En el ya muy lejano 1973, Henry Kissinger sentenció que “controla los alimentos y controlarás a la gente, controla el petróleo y controlarás a las naciones, controla el dinero y controlarás el mundo”. Hoy, casi medio siglo después, el mundo es muy diferente, pero no tanto: los alimentos, el petróleo, las finanzas siguen marcando el rumbo global, aunque ya no están tan solos.


    

El presidente López Obrador, como todo gobernante nacionalista, tiene en mente la autosuficiencia energética y petrolera como un objetivo en sí mismo. Ha acusado a las anteriores administraciones de dejar caer la producción petrolera y ha calificado como un fracaso la Reforma Energética, por lo que ha presentado un plan energético en el que se invertirá en proyectos de extracción petrolera y en la construcción y reconfiguración de refinerías. En sí mismo, el programa no es reprochable, pero en términos de eficiencia económica quizás habría que verlo desde otra óptica.

Lo cierto es que la caída de la producción petrolera, más allá de que hayan existido casos de corrupción e ineficiencia como dice el Presidente, se produjo porque se fue secando ese extraordinario yacimiento que fue Cantarell y sencillamente no había forma de reemplazarlo. La Reforma Energética es y ha sido positiva. El propio Alfonso Romo nos dijo en entrevista, durante el periodo de transición, que los contratos de la Reforma Energética eran sencillamente impecables y que no se modificarían. El presidente López Obrador no parece pensar lo mismo y ha anunciado que congelará las rondas y licitaciones de la Reforma y descalificó la misma en su discurso de inicio de mandato diciendo que con la misma sólo se habían invertido 700 millones de dólares. Es una verdad muy a medias: las inversiones por la Reforma serán de miles de millones de dólares, pero la enorme mayoría de esos grandes proyectos es de aguas profundas y tardan en madurar años, es absurdo que en meses tengan resultados.

También es verdad que México está importando gasolinas y crudo. Pero el problema es que nuestro petróleo es, casi en su totalidad, crudo pesado, difícil de refinar. Por esa razón, se envía buena parte de él a una refinería en Houston, de la que es copropietaria Pemex, para desde allí generar gasolinas que el país necesita. Nuestras refinerías, que fueron construidas en su mayoría para trabajar con crudo ligero, necesitan ser reconfiguradas para trabajar con petróleo pesado, o esperar a que los yacimientos de aguas profundas comiencen a rendir frutos. Cabe destacar que la autosuficiencia en petróleo o gasolinas no tendría por qué ser un objetivo en sí mismo en un mundo globalizado.

Estados Unidos ha avanzado en forma notable en el tema energético explotando simultáneamente todas las formas de producción de energía y cada vez con mayor intensidad sus yacimientos de gas. Para eso ha sido fundamental la tecnología del fracking o fracturación hidráulica, que ha permitido explotar yacimientos que de otra forma no hubieran sido productivos. México tiene enormes yacimientos de gas en la Cuenca de Burgos, en Tamaulipas, y en otras regiones, pero el presidente López Obrador ya ha desechado el fracking como tecnología para explotarlos, lo que nos torna dependientes de Estados Unidos, que se abastece y exporta gas, gracias a esa técnica ampliamente difundida a nivel global.

A pesar de que el nuevo director de la CFE, Manuel Bartlett, aseguró que el desarrollo del sistema de ductos de gas está paralizado y que para reemplazar las compras de gas en el exterior se lo compraremos a Pemex, la realidad indica exactamente lo contrario: el sistema de ductos ha crecido en forma geométrica en los últimos años y ha permitido abastecer de gas a zonas del Pacífico que carecían de él. El gran desafío en la actualidad es extenderlo hacia el sur del país para abastecer los grandes proyectos, como el del corredor del Istmo de Tehuantepec. Se dejó de comprar gas a Pemex porque esa empresa no tiene el gas suficiente siquiera para su propia producción. Se podría aumentar dramáticamente la fabricación de gas recurriendo al fracking, pero eso ya ha sido desechado por las autoridades. En otras palabras, estamos condenados a seguir importando gas para la CFE, para Pemex y para la industria.

La refinería de Dos Bocas y la remodelación de las refinerías existentes son inversiones enormes que, por supuesto, entusiasman a los gobiernos locales por la derrama económica que implicarán, pero son proyectos de largo plazo que para ser funcionales requieren que los demás engranajes de la industria energética también funcionen, que haya, entre muchas otras cosas, petróleo y gas suficiente como para trabajar con ellas. ¿Es buen negocio construir una refinería? Desde el punto de vista keynesiano, sí; desde la rentabilidad económica, no. Para generar trabajo e inversión, sí; para abaratar costos, no. Es mucho más barato enviar crudo a refinar a otros países, sobre todo a Estados Unidos, para que desde allí nos manden los productos refinados. Se hablará entonces de la independencia energética, pero la verdad, ése es un principio cada día más ilusorio. Por cierto, en el programa energético no se habla en absoluto de energías alternativas, ésas de las que tanto goza y puede explotar México.

Por Jorge Fernández Menéndez/Razones

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