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  • El Frente: una cuarta silla y un tapado

    2017-11-04 09:01:25 | El Pionero

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    Es una decisión tomada: el futuro candidato presidencial del Frente Ciudadano por México no se determinará en una elección abierta. Y será tapado hasta que el calendario del INE lo permita.


        

    El acuerdo entre las dirigencias del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano parte de un temor compartido: si el presidenciable se define mediante un voto universal, “el PRI-gobierno” meterá las manos.

     

    De manera que el pacto asumido por Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado incluye el compromiso de no ceder a las presiones que les piden una competencia abierta a la votación de los ciudadanos.

     

    Así que mientras aspirantes, como el panista Rafael Moreno Valle y el perredista Silvano Aureoles, plantean que el presidenciable sea definido con los votos de cualquier portador de una credencial de elector que desee participar, los operadores de las cúpulas del PAN, PRD y MC ya trabajan en un método mixto. Será, comentan, un procedimiento con debates, alguna modalidad de participación en Facebook y Twitter, encuestas espejo y consulta entre las estructuras partidistas.

     

    Se trata de una decisión irreductible, dicen, y que no habrá de modificarse por los ríos de tinta que sugieren al Frente marcar una diferencia con la dedocracia del PRI y de Morena. Por lo tanto, la instrucción es ir bateando las presiones internas y externas de quienes hablan de que sólo una elección abierta podría ciudadanizar al bloque opositor. 

     

    Cabe aclarar que para la troika del Frente, el pronunciamiento de Miguel Mancera a favor de un método transparente es cosa aparte y nada tiene que ver con lo que consideran un chantaje azuzado por “el PRI-gobierno”.

     

    Al igual que el presidenciable jefe de gobierno se encuentran los aspirantes panistas Luis Ernesto Derbez, Ernesto Ruffo y Juan Carlos Romero Hicks, dispuestos a participar en un proceso interno de varios componentes.

     

    Alegan los frentistas que el método mixto sería contrario al dedazo, de cara a la opinión pública y con precampañas.  Y extienden su no rotundo a la propuesta de la dirigencia de Nueva Alianza, a cargo de Luis Castro, quien condicionó su interés de sumarse al Frente a una elección de candidatos más allá de los partidos.

     

    De manera que sigue en veremos la cuarta silla que la mesa frentista podría incorporar con el comensal del PANAL, quien insiste en la necesidad de un bloque democrático que rinda honor a su nombre ciudadano.

     

    Para los dirigentes del PAN, PRD y MC esas características estarán dadas cuando organizaciones de la sociedad civil tomen su lugar en el Frente.

     

    Este lunes habrá un foro con jóvenes. La intención es que ese encuentro dé paso a una plataforma de brigadistas que harían el vínculo entre partidos y ciudadanos.

     

    Vamos a ver si ahora sí. Porque los ensayos previos se limitaron a declaraciones y desplegados de personajes afines a organizaciones civiles: Jorge Castañeda, Sergio Aguayo, Denise Dresser, Ana Laura Magaloni, Carlos Cruz y Rubén Aguilar, entre otros.

     

    Pero ese “fichaje” de potenciales candidatos a cargos de elección no satisface a organizaciones que, como Ahora de Emilio Álvarez Icaza, además de lugares en las listas, reclaman un espacio en la mesa, a fin de ser protagonistas de la ruta de un futuro gobierno de coalición. Quieren una cuarta silla en el Frente.

     

    El reparto de los cientos de candidaturas —a senadores, diputados federales y locales, gubernaturas y alcaldías— que se iniciará en las 32 entidades a partir de la siguiente semana, dará la pauta de la capacidad del PAN, PRD y MC para coexistir a nivel estatal y, simultáneamente, ciudadanizarse. Esa es la prueba que conlleva riesgos de ruptura por rivalidades partidistas, acuerdos locales e injerencias de los gobernadores.

     

    Es el caso de Morelos, donde el PAN no quiere al PRD de Graco Ramírez; el de Chiapas, porque el perredismo prefiere respaldar al PVEM de Manuel Velasco, y el de Jalisco, donde el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro de MC, teme perder apoyos hacia la gubernatura si carga con la partidocracia amarillo azul.

     

    Así que los peligros para la sobrevivencia del Frente están ahí, en ese reparto de las fichas estatales con las que se abre el juego electoral de noviembre.

     

    El desafío está ahí y no en la deliberada decisión frentista de seguir el protocolo del tapado.

     

    Por el contrario, mientras más retrasan la definición del presidenciable, mayor es el control de la expectativa en torno al Frente  como una marca de cambio contra el PRI y contra AMLO.

     

    Esa indefinición tiene en ascuas a Morena en la CDMX ante la posibilidad de que Ricardo Monreal sea candidato frentista.

     

    Es una indefinición que desgasta a los panistas aglutinados en torno a la candidata independiente Margarita Zavala y que, ante el temor de no alcanzar las firmas requeridas, oscilan entre lanzarla a la interna frentista y trabajar para el alguna vez funcionario panista José Antonio Meade, su plan B en el PRI.

     

    Es una indefinición a la que no pueden ser indiferentes ni siquiera en Los Pinos, donde el control del partido en el poder cuenta a favor de la disciplina.

     

    Porque si al final Ricardo Anaya se hace de la candidatura del Frente, el presidente Enrique Peña deberá resolver un gran dilema: ¿puede la boleta del 2018 tener dos y hasta tres panistas?

     

     Por Ivonne Melgar/Retrovisor

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    Los italianos en Jalisco

    2018-06-16 16:17:05 | El Pionero

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    Según lo escrito en el expediente de los italianos, ¿nadie sabe quién es don Ángel? ¿Es imposible dar con su paradero? ¿No hay posibilidad de conocer sus movimientos?


        

    La historia es atroz. La contamos ayer en Imagen Noticias, gracias al trabajo de Marinellys Tremamunno, corresponsal de Grupo Imagen en Italia. Habla Claudio Falletti, abogado de la familia de Antonio y Raffaele Russo y Vincenzo Cimmino, los tres italianos desaparecidos en el estado de Jalisco el 31 de enero pasado: “A través de los oficios de la investigación y de los interrogatorios de las audiencias que se llevaron a cabo en México, en febrero, un nombre quedó en evidencia y este nombre es un tal don Ángel (...) don Ángel siempre fue presentado como una figura abstracta, se podría creer que fuese un nombre para dar la culpa a alguien, pero en realidad no es así, porque del expediente de la investigación se evidencia que don Ángel existe realmente…”. ¿Y quién es don Ángel? “Un señor moreno, chaparro, fornido, de una edad aproximada de 45 a 50 años...”, así lo describe uno de los imputados en la carpeta de investigación 12320/2018 de la Fiscalía de Jalisco. “La Fiscalía mexicana jamás ha conectado las desapariciones de las tres personas, es decir, siempre ha separado la posición de Antonio Russo y Vincenzo Cimmino de aquella de Raffaele Russo. En realidad, los imputados que han sido interrogados han declarado que los tres fueron entregados a la misma persona y que los tres se encuentran, se encontrarían en el mismo lugar…”, según lo investigado por la corresponsal de Imagen.

     

    ¿Y qué fue lo qué pasó? “Uno de los policías narra que su comandante les dio la orden, a las 19 horas, de acudir a la calle Juárez, cerca de una gasolinera que se encuentra a la entrada del pueblo. Ahí les dio una segunda orden, dirigirse a la gasolinera y comprobar si había una camioneta blanca con dos personas de nacionalidad italiana a bordo. Según el relato del policía, tardaron diez minutos en localizar el vehículo saliendo de la gasolinera. Confirmaron a su comandante que se trataba de los italianos. Una nueva orden: escoltarlos a donde empieza la carretera Tecalitlán a Jilotlán, a la altura de un contenedor de basura a la salida de Jilotlán. Salió la caravana, dos policías al frente, el vehículo de los italianos y detrás de ellos la camioneta del comandante y un policía más. Cuando llegaron ahí ya los esperaba una camioneta cerrada de color vino marca Mazda, ahí el oficial escuchó a su comandante llamar a un señor por el nombre de don Ángel...”, según se anotó en el expediente. A partir de ahí, don Ángel se convirtió en personaje esencial en la investigación. Él, la figura central en el paradero de los italianos. ¿Cómo es posible que la familia no sepa nada más que lo difundido en redes? “Tenemos el derecho de saber. Yo tengo un niño de cuatro años y medio, como ya he dicho en tantas entrevistas, el niño me pide hacer una videollamada al papá (...) les ruego se hiciera en este gobierno, ahora se ha confirmado y nos deben ayudar. Tenemos el derecho de ser ayudados...”, habla Silvana Esposito, esposa de Raffaele Russo y madre de Antonio Russo en una de las varias entrevistas que ha dado a los medios de comunicación.

     

    Lo que ocurre, perdón, pero me recuerda mucho a lo que sabemos del caso Ayotzinapa, ciudadanos entregados al crimen organizado por las autoridades rebasadas en sus capacidades. Según lo escrito en el expediente de los italianos, ¿nadie sabe quién es don Ángel? ¿Es imposible dar con su paradero? ¿No hay posibilidad de conocer sus movimientos? Tres ciudadanos italianos le fueron entregados; han pasado casi cinco meses sin que sepamos nada de ellos, ¿en verdad las autoridades están imposibilitadas para conocer las operaciones de grupos criminales de ciertas regiones del país? Tanto en el caso de los 43 estudiantes, por su magnitud, como en el caso de los italianos, por los recursos que su familia ha invertido en su búsqueda, podemos darnos una idea de la manera en que actúa el crimen organizado. ¿Cuántos casos como estos desconocemos? Hace unos días vimos a un alcalde huir, literalmente, antes de la elección. El de Nadadores, Coahuila, encontrado en Tijuana. Antes de él, hemos contado a más de 114 políticos asesinados desde septiembre. ¿Qué dice eso de nuestro país? ¿Cómo podemos simular tranquilidad? ¿Cómo podemos estar en una campaña electoral que dista mucho de hablar, de plantear respuestas a estos problemas?

     

    Yuriria Sierra/Nudo gordiano

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