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  • La muerte: el fin de la vida

    2017-10-28 09:43:36 | El Pionero

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    En unos días, los mexicanos rendiremos tributo a los muertos. El culto a la muerte ha sido motivo de temor o tristeza, de burla, de honor y respeto, y, sobre todo, desde hace cientos de años, la muerte es motivo de culto en nuestro país.


        

    Desde el principio de los tiempos, los humanos hemos tratado de encontrar explicaciones lógicas de lo que ocurre entre la vida y la muerte. El culto a la muerte se ha dado en todas las religiones a lo largo de la humanidad. En el caso de México, el culto a los muertos alimenta nuestra vida ritual. Entender por qué festejar a la muerte es algo que define nuestra identidad como cultura y sociedad. Para hablar sobre la muerte, la primera condición es saber lo que es la vida, esa vida que vivimos y de la que todos hablamos, pero que a veces no estamos conscientes de ella. La vida tiene muchas definiciones. Diríamos que la vida es el espíritu, la vida es la verdad, la vida es el amor, la vida es el principio y muchas otras cosas más, pero de la que estamos hablando aquí diríamos que es el tiempo de duración entre el nacimiento y la muerte física, desde el momento que nacemos físicamente hasta el momento que ese cuerpo físico que salió del vientre de cada madre detiene sus funciones físico-vitales y, por lo tanto, no puede ejecutar actividades con él.

     

    Hace apenas un siglo, la mayoría de las personas fallecían al poco tiempo de sufrir una lesión traumática o de contraer una infección grave. Otras personas tenían poca esperanza de vida cuando se les diagnosticaba alguna grave enfermedad. En la actualidad ya no se contempla la muerte como una parte intrínseca de la vida, sino como un acontecimiento que se puede aplazar gracias al avance tecnológico de la medicina. Hoy es posible mantener una actividad cardiaca y ventiladora artificial en cuidados intensivos en una persona cuyo corazón ha dejado de latir y que no es capaz de respirar por sí misma, por lo cual esto demuestra que no ha fallecido.

     

    El tipo de muerte más importante para el ser humano es sin duda la muerte humana, sobre todo la de sus seres queridos. Afligirse es un proceso normal que tiene lugar ante la muerte esperada. Los expertos señalan que es típico que el moribundo experimente cinco fases emocionales, con frecuencia en el orden siguiente: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. No es nada fácil prepararse para la muerte y son muchos los altibajos emocionales que se producen durante el proceso. Sin embargo, algunas personas lo asimilan como un momento para recapacitar y de crecimiento espiritual. A veces, las familias alcanzan una sensación de paz una vez hablado y aclarado los rencores.

     

    La otra cuestión que surge acerca de la muerte humana y tal vez la más interesante es: ¿Qué ocurre a los seres humanos tras la muerte? Realmente lo que se preguntan es qué ocurre con las facultades mentales de la persona que ha fallecido. Unos creen que se conservan gracias al espíritu que impelía a su mente, elevando su estado de conciencia a realidades aún mayores, otros creen en la migración del alma de un ser humano tras su muerte a un plano físicamente inalcanzable.

     

    En la mitología azteca, Mictecacíhuatl es la reina del Mictlán, la región de los muertos. Ella, junto a su rey, les da la bienvenida a todos aquéllos que mueren por causas naturales. Pero antes de llegar a ella, los difuntos, ya sean nobles, plebeyos o ricos, deben atravesar un largo y doloroso viaje por el Camino de los Muertos. Una vez que terminen su trayectoria se encontrarán con los reyes del Mictlán, quienes les permitirán disfrutar del descanso eterno.

     

    Nuestro Día de Muertos es conocido en el extranjero, causando sensación y extrañeza por la manera en que recordamos y celebramos a nuestros seres queridos que han abandonado el plano terrenal. Lo más interesante es que esa fecha no remite a una ausencia, sino a una presencia viva que ha trascendido a la eternidad; la muerte es una metáfora de la vida que se materializa en el altar ofrecido: quienes hoy ofrendan a sus muertos serán en el futuro invitados a la fiesta.

     

    De hecho, las festividades inician el 28 de octubre, que es cuando se recuerdan a las personas que murieron en algún accidente; el 30 de octubre se recuerdan a los bebés que murieron antes de ser bautizados; el 31 de octubre se celebra a los niños menores de 12 años; el 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos y se recuerda a quienes fallecieron por causas naturales o enfermedades; y el 2 de noviembre, después de las 12 del día —según las creencias es cuando las almas de los difuntos se van— se recogen las ofrendas y se levantan los altares. También se cree que las almas de los niños regresan de visita el día 1 de noviembre, y que las almas de los adultos regresan el día 2.

     

    La muerte, deceso, fallecimiento o expiración, es al fin y al cabo el fin de la vida. Rindamos culto a la muerte, desde cada una de nuestras religiones o culturas, pero, sobre todo, ¡celebremos la vida!

     

    Carolina Gómez Vinales

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    El agua y el aceite sí se mezclan

    2017-12-10 09:13:18 | El Pionero

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    El Frente demostró que haberse repartido los bienes de forma anticipada y haber afinado los detalles del contrato prenupcial fueron suficientes para que ese arroz se cociera.


        

    Y para sorpresa de propios y extraños se concretó oficialmente la coalición electoral entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. El antes Frente Ciudadano por México, desde ayer tiene otro nombre. Le quitaron lo ciudadano y lo dejaron como: “Por México al Frente”, que fácilmente puede confundirse con “Al Frente por México”, “México al Frente”, “El Frente de México”, “Todo de Frente” o “Voy de Frente y no me quito”.

     

    No se puede regatear que tras mucha sospecha, escepticismo y dudas razonables, estos partidos rompieron la regla de la física de que el agua y el aceite no se mezclan. Por el contrario, dieron una prueba irrefutable que los polos opuestos se atraen, que el pragmatismo venció una vez más a la ideología, que más vale decir aquí pactó, que aquí quedó en tercer lugar y que el interés tiene pies partidistas.

     

    ¿Qué puede surgir de este matrimonio por interés? La respuesta es de pronóstico reservado, pero las apuestas serán más cautelosas porque el Frente demostró que haberse repartido los bienes de forma anticipada y haber afinado los detalles del contrato prenupcial fueron suficientes para que ese arroz se cociera.

     

    Eso sí, para que la coalición fuera posible, el PRD tuvo que renunciar a que de sus filas saliera el candidato presidencial. No podía ser de otra manera, las cifras no le daban. Si bien Miguel Ángel Mancera ha demostrado que puede ser un buen candidato, no se puede decir lo mismo de su gestión como jefe de Gobierno. ¿Cómo podía ser el abanderado del Frente cuando en la propia ciudad que gobierna tiene tan baja aprobación? ¿Cómo abanderar un esfuerzo político si en la CDMX Morena ha ido creciendo, aprovechándose de su mal desempeño como gobernante?

     

    También hay que reconocer el trabajo del presidente de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, quien, como fiel Sancho, salió a defender a su Quijote Anaya cuando Mancera hizo un movimiento inesperado diciendo que quería ir por la grande. Además, debe agradecérsele a Alejandra Barrales, quien fungió como punching bag de las tribus perredistas que estaban decididas a dinamitar al Frente.

     

    Pero entonces queda Ricardo Anaya, de quien se da por un hecho que será el candidato panista. Pero, ¿qué tiene el queretano? No basta ser inteligencia para ganar. Carlos Castillo Peraza fue un panista brillante, pero llevó al PAN al sótano de las preferencias en las elecciones de 1997 para jefe de Gobierno del Distrito Federal. Tampoco es suficiente haber vencido a sus enemigos políticos internos. Cuando Arturo Montiel ganó la candidatura del PRI en 2005, sus “amigos” de partido no se lo perdonaron y filtraron a los medios las numerosas propiedades de Montiel y los negocios millonarios de sus hijos. Lo que pasó después es historia, pero deja claro que dejar heridos en el camino tiene un costo.

     

    Anaya tiene todavía en la espalda el escándalo de enriquecimiento personal y de su familia. Aunque el panista se ha dedicado a señalar que todo es parte de una campaña orquestada desde el gobierno, también ha quedado claro que es tan vulnerable como cualquier otro político. Además, Anaya no se caracteriza por su carisma, y ése no se puede desarrollar ni adquirir de la noche a la mañana.

     

    ¿Qué pasará entonces? La oficialización de la candidatura presidencial de Anaya al frente del Frente; los pleitos de las tribus al interior del PRD para repartirse las candidaturas que les tocan, pero, sobre todo, la Jefatura de la Ciudad de México y la última última última definición sobre el futuro de Miguel Ángel Mancera, porque aunque ayer dijo que se quedaba en el gobierno capitalino, esto apenas comienza y todo puede suceder.

     

    Vianney Esquinca/La inmaculada percepción

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