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  • Los ‘dreamers’ se apresuran para renovar su permiso por última vez

    2017-10-04 13:14:50 | El Pionero

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    Brian Solís fue el primero en llegar a hacer fila, a las 3:00. Desdobló su silla e intentó dormir algo usando como almohada una mochila llena de libros de texto y papeleo migratorio


        

     Para el amanecer se le habían unido en la acera decenas de otras personas, muchos vestidos con hoodies y envueltos en cobijas.

    En todo el país, miles de jóvenes migrantes no autorizados como ellos han estado haciendo fila afuera de clínicas jurídicas y apurándose a llenar todo el papeleo necesario antes de que se les acabe el tiempo para tener la oportunidad de vivir y trabajar de manera legal en Estados Unidos.

    Como Solís, quien llegó a Estados Unidos desde El Salvador cuando tenía 7 años, las otras personas formadas ahí esperan poder renovar su permiso de la Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés), que les ha concedido desde 2012 la posibilidad de obtener permisos de trabajo y aplazar su deportación cada dos años que se renueva. Pero el 5 de septiembre, el gobierno de Donald Trump anunció que desmantelará el programa y que el 5 de octubre será el último día en el que aceptará solicitudes para tramitar o renovar.

    Desde entonces, grupos defensores de migrantes y organismos sin fines de lucro se han volcado a ofrecer asesorías legales gratuitas, a apoyar con el llenado de las solicitudes y, en algunos casos, a ayudar a costear los 495 dólares necesarios para renovar el permiso.

    En Chicago, el Resurrection Project, que ha dado capacitaciones para DACA en centros e iglesias para comunidades coreanas, africanas y latinas, ha procesado unas 45 solicitudes a la semana desde el 5 de septiembre, en comparación con las dos o tres que ayudaba a tramitar previamente.

    En Houston, Catholic Charities ha ayudado a los beneficiarios de DACA a recuperar documentos perdidos por las inundaciones del huracán Harvey y ha realizado varios eventos de asesoría.

    “Las organizaciones como la nuestra han estado con el pie en el acelerador en todo momento”, dijo Amy Taylor, directora legal de Se hace camino Nueva York, que dijo se había acercado de manera masiva a los beneficiarios y había celebrado talleres en Queens y Long Island.

    En Los Ángeles, la Coalición Pro Derechos Humanos del Inmigrante (Chirla, por su sigla en inglés) organizó el contacto con abogados y ayudó a pagar los costos legales que muchas personas en la fila en la que estaba Solís dijeron no podían solventar con tan poca antelación.

    “Es el pago de todo un mes, 495 dólares”, dijo Blessing Soriano, de 21 años, quien trabaja en ventas y había llegado desde las 5:00 para asegurar un lugar en la fila.

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    Beneficiarios de DACA hacen fila en Los Ángeles para renovar su permiso. CreditChristopher Lee para The New York Times

    El gobierno de Trump, ante la amenaza de una demanda por parte de varios fiscales estatales republicanos si no eliminaba DACA, argumentó que el programa era inconstitucional al representar un abuso del poder ejecutivo (fue establecido por medio de un decreto). Anunció que desmantelaría el programa de la era de Obama, que ha beneficiado a 800.000 personas, para eliminarlo por completo hacia el 5 de marzo de 2018.

    Trump indicó que es responsabilidad del congreso encontrar una alternativa y urgió a los legisladores a hallarla antes del plazo.

    El gobierno solo permitió que los beneficiarios cuyos permisos expiran entre el 5 de septiembre y el 5 de marzo pudieran renovar por última ocasión para el periodo de dos años. Alrededor de 154.000 personas cumplen con esas características.

    El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por su sigla en inglés) dijo que desde el 5 hasta el miércoles 27 de septiembre recibió 39.400 solicitudes para renovar, más de las que usualmente recibe en un mes. Esa cifra no incluye las solicitudes presentadas antes del anuncio de la revocación de DACA ni las que han sido metidas en estos últimos días.

    “Como cuestión práctica no son solo 800.000 las personas afectadas por lo que pueda suceder”.

    JUEZ NICHOLAS GARAUFIS

    Varios grupos de defensoría y estados gobernados por demócratas presentaron una demanda en contra de la revocatoria bajo el argumento de que viola la Constitución de Estados Unidos y de que es particularmente hostil contra los mexicanos –que representan unas tres cuartas partes de los beneficiarios– y otros grupos de ascendencia latina.

    El juez Nicholas Garaufis, de la Corte de Distrito Federal de Brooklyn y quien está a cargo de deliberar sobre dos demandas a favor de DACA, dijo el martes que el gobierno de Trump “no tenía corazón” por haber rechazado un pedido suyo para que se extendiera la fecha límite de este 5 de octubre.

    “Como cuestión práctica no son solo 800.000 las personas afectadas por lo que pueda suceder aquí”, dijo el juez Garaufis, en referencia a las familias de los beneficiados. “Es inaceptable con toda franqueza para mí como ser humano en Estados Unidos. Supongo que es de celebrar que nací en Paterson, Nueva Jersey, en vez de en Ciudad de México”.

    Un abogado del Departamento de Justicia respondió que el 5 de octubre era una “fecha límite apropiada” para desacelerar las solicitudes “eficiente y rápidamente”.

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    Voluntarios de una iglesia en Chicago ayudan a beneficiarios de DACA a llenar sus solicitudes para la renovación. CreditJoshua Lott/Reuters

    Cuando los beneficiados por DACA solicitan renovar su permiso es necesario que aprueben una revisión de antecedentes –usualmente son rechazados quienes han cometido delitos graves–, que actualicen su información y provean detalles sobre su situación financiera. La tercera pregunta del formulario les pide que justifiquen su “necesidad económica para trabajar”.

    Las solicitudes son enviadas por correo a una de las tres cajas de correo habilitadas por USCIS, en Arizona, Illinois o Texas; el destino depende de en qué estado reside el solicitante. Los casos son revisados en un centro de la agencia en Nebraska y los solicitantes después reciben una notificación para acudir a las oficinas cercanas a su zona para la toma de huellas dactilares y de fotografías. En total, una aprobación tarda aproximadamente tres meses.

    La revocatoria del programa ha sido condenada por diversas empresas, grupos religiosos y políticos de ambos partidos. Donantes en todo Estados Unidos han contribuido millones de dólares para ayudar con el pago de las tarifas de renovación.

    El grupo Mission Asset Fund, con sede en San Francisco, ha recaudado aproximadamente cuatro millones de dólares para costear las tarifas de unos 6000 solicitantes en todo Estados Unidos, a quienes les ha enviado los cheques por el servicio exprés del correo; los cheques ya van dirigidos al Departamento de Seguridad Nacional, que cobija USCIS. En Rhode Island, varios grupos filantrópicos, empresas y el gobierno estatal unieron fuerzas para pagar los montos de todos los solicitantes de esa entidad y en el estado de Washington un donante anónimo dio 125.000 dólares. En Texas, Unbound Philanthropy subsidió las renovaciones de todos los solicitantes afectados por el huracán Harvey.

    Los consulados mexicanos también han asistido a quienes no pueden costear las tarifas.

    El presidente Trump, quien ha llegado a enaltecer a los llamados dreamers, como se conoce a los beneficiarios de DACA, le dejó la tarea a los legisladores para que protejan a los jóvenes indocumentados con alguna medida que también refuerce la aplicación de temas de seguridad fronteriza. Sin embargo, si el congreso no toma cartas en el asunto, las consecuencias de la cancelación del programa cambiarán el trayecto de vida de miles de personas.

    Paula Romano, cuyo permiso expira el 18 de marzo, teme perder el sueldo de 73.000 dólares que gana como gerente de una oficina de una empresa de gestión de campos petrolíferos en Nuevo México.

    Durante años fue parte de una economía informal en el sector de servicios alimentarios. Gracias a DACA pudo conseguir un mejor empleo hace cinco años, y después fue ascendida y pudo ahorrar lo suficiente como para pagar el anticipo de una casa propia. “Pude alcanzar a la clase media”, dijo, “y ahora solo siento el peso de la incertidumbre”.

    El permiso de José Magón caduca el 6 de marzo, justo un día después de la fecha límite. “Quería continuar mi educación y ahora no sé qué pasará”, dijo el joven de 17 años que vive en Maryland.

    Algunos de los migrantes no se dan cuenta de que no cumplen con los requisitos para renovar hasta después de visitar las clínicas y sitios de apoyo.

    “Mucha gente sin elegibilidad viene y lloran mucho”, dijo Kathy Khommarath, abogada de Chirla, el grupo en Los Ángeles.

    Y los que sí son elegibles quieren estar al pendiente de hasta los aspectos más mínimos, por lo que hicieron fila horas antes de que abrieran las puertas.

    “Quería asegurarme que iba a entrar y poder hacer todo, antes de irme a clase de cálculo y al trabajo”, dijo Solís, de 20 años, quien maneja el inventario y gestiona los turnos en un restaurante al mismo tiempo que va a clases en un centro de estudios superiores, en espera de poder aprovechar los créditos cursados y transferirse a la Universidad del Sur de California.

    Hacia las 10:00, Blessing Soriano, quien temía no poder pagar la tarifa por ser todo su sueldo mensual, salió de las oficinas con una sonrisa. Había terminado su solicitud y planeaba festejar con una cena en un restaurante Olive Garden.

    “Siento como que me quité de la espalda el peso del mundo entero”, dijo. “Y ahora puedo ir a trabajar feliz, aunque esté cansada”.

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    Luis Miguel, nos nos dejes así

    2018-07-16 08:49:55 | El Pionero

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    Netflix se despide de uno de los grandes éxitos del año: la primera temporada de la serie sobre la vida del cantante. Así ha sido el último capítulo y el culebrón que ha mantenido en vilo a México cada domingo


        

    Hacía demasiados años que Luis Miguel no estaba tan presente en la vida mexicana como en estos últimos cuatro meses. La serie sobre la vida del cantante ha sobrevivido a domingos de debates electorales en prime time, unas elecciones presidenciales y hasta un Mundial. Ha marcado los temas de conversación de cualquier sobremesa y ha conseguido que en las discotecas pinchen, después de un tema de Daddy Yankee, su himno: Culpable o no, una balada de 1988. Este domingo se ha terminado la primera temporada de la serie y con ella se escapa —de momento— uno de los culebrones que ha mantenido en vilo a México y parte de Iberoamérica cada domingo.

    Así como Luis Rey se ha convertido en El villano de México, Marcela Basteri (su madre) y su desaparición han sido desde el pasado 22 de abril el dolor de cabeza de millones de espectadores. El artista había prometido contar "la única verdad" sobre su vida privada y puede que no hubiera un episodio más siniestro que la explicación de por qué su madre lo abandonó y cuál fue su destino. Los capítulos pasaban y la paciencia del público se iba agotando. Hasta ahora.

    En 1986 Marcela viaja a la casa que tenía el matrimonio en Madrid para ver a su hijo. Luis Rey le había prometido que se encontraría con él después de meses sin verse. Pero lo que su marido quería realmente era solo una cosa: una firma para conseguir un contrato millonario con una discográfica. Luis Miguel no está ahí y pronto se da cuenta de que su expareja, un manipulador, machista y violento, le había vuelto a mentir. Rey cierra la puerta con llave. Marcela no volvió a salir de ahí.

    En este capítulo 13, Luis Miguel, contra todo pronóstico, viaja a un hospital de Madrid para ver a su padre en 1992. Y el último episodio se une así con el primero: se está muriendo. Mencionan que la enfermedad que consume a Luis Rey "tiene mala fama", es probable que fuera sida. Y su hijo abandona la gira más importante de su carrera, cruza el Atlántico, y se aferra a la cama de hospital no por el amor a su padre, no porque le haya perdonado: sabe que él es el único que conoce la verdad sobre lo que le sucedió a su madre. Esta escena es la más impactante de toda la serie. 

    —¿Por qué me niegas algo que yo sé que tú sabes?, ¿sabes el daño que me hace esto a mí?

    Le suplica destrozado Luis Miguel a su padre. Luis Rey está a pocos minutos de morirse. El personaje más odiado, pero también el más respetado por una interpretación única del actor español Óscar Jaenada, se despide en este episodio y con él se esfuma también uno de los pilares de la serie. Un papel que había conseguido seducir a los espectadores hasta tal punto de que en cada rincón de México imitaran su acento gaditano y su "coño, Mickey". Con los pómulos afilados por la extrema delgadez, ojeras malva y voz de ultratumba se dirige por última vez a su hijo. Cualquier espectador cree haber llegado al momento culmen, al segundo exacto donde quería que le llevara la serie 12 capítulos atrás. Rey se quita la mascarilla de oxígeno y le responde, por fin.

    —Tú ya sabes dónde está.

    Muere. Luis Rey se ha muerto. Al capítulo le quedan cinco minutos y todavía no se sabe nada de la madre de Luis Miguel. Su hijo escupe lo que opinan en ese momento muchos espectadores: "¡Hijo de puta!". 

    Hugo López, su máganer y hombre más cercano al cantante, intenta calmarlo. Saca de su maletín una carpeta y, de repente, ese gesto levanta la trama que parecía haberse hecho añicos un minuto antes: "Pensé que te lo diría tu padre". Es un informe del Mossad, la agencia de investigación israelí que habían contratado para la búsqueda

    —Encontraron a tu madre.

    Luis Miguel, interpretado por Diego Boneta, llora incrédulo. Nunca abren la carpeta. No desvelan si está viva o muerta, si se volverán a ver. Tendrán que emitir una segunda temporada —Netflix no lo ha confirmado— para desvelar de una vez el misterio ante una parte del público que se ha sentido decepcionada por este final. Y la banda sonora del episodio los acompaña: No me puedes dejar así.

    De la pantalla a los escenarios

    La ficción ha llegado a su fin este domingo. Pero mientras Luis Miguel: la serieconseguía todo; el cantante real estaba cosechando también los mayores beneficios de taquilla que había tenido en los últimos años, con una gira por México, España y Estados Unidos. Un trampolín perfecto, han llegado a comentar muchos críticos, para un artista en la cuerda floja —demandas millonarias, años sin sacar un solo éxito, cancelaciones de conciertos—.

    Incluso las nuevas generaciones, alérgicas a los boleros, se acercan ahora a él como el Elvis latino al que todavía pueden ver sobre un escenario. Habrá que esperar a que se diluya el furor de la serie para comprobar si el artista es capaz de no volver a defraudar a un público entregado como en su mejor época. 

    ISSABELA CAMIL Y MICHELLE SALAS

    El episodio final de esta primera temporada también toca dos puntos importantes en la vida del cantante. Uno es su reconciliación con quien fuera su primera pareja estable —después de una relación adolescente con la fotógrafa Mariana Yazbek—, Issabela Camil. Y otro, la hija que tuvo cuando era muy joven con la modelo Stephanie Salas, Michelle Sallas, que ahora tiene 28 años.

    La serie, producida y supervisada por el cantante, muestra en una escena del final cómo Luis Miguel le pide a Camil matrimonio. No se lo dice tal cual, pero le da a entender que quisiera que formaran una familia. Ella decide pensárselo. Acaba de conocer la noticia de que tiene una hija secreta y él está a punto de enterrar a su padre.

    Aunque la serie muestra que Luis Miguel reconoce a Michelle como su hija en 1992, cuando ella apenas tenía dos años, siempre lo negó públicamente hasta que cumplió la mayoría de edad, en 2008. 

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