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  • No es el fiscal… ¡Es el Frente!

    2017-09-02 11:34:55 | El Pionero

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    Las desavenencias en el Senado y la Cámara de Diputados responden al intento de la oposición de crear un frente electoral.


        

    Enrique Peña Nieto llega a su Quinto Informe de Gobierno demostrando que está listo y armado para pelear las batallas de la guerra de 2018.

     

    No se trata de una actitud de confianza mostrada por el Presidente en las entrevistas de los últimos días ni de la imagen de fortaleza que proyecta en los promocionales del informe. 

     

    Se trata de una operación sustentada en la capacidad del gobierno y del PRI para profundizar los pleitos internos en la oposición.

     

    Una prueba del talento del partido en el poder en el divide y vencerás se ha manifestado esta semana en la Cámara de Senadores, donde el jefe de los priistas, Emilio Gamboa, confirmó su oficio para descarrilar a los potenciales adversarios en las urnas.

     

    Nos referimos al desplazamiento que sufrió este jueves en el Senado el jefe de los panistas, Fernando Herrera, hombre clave para la estrategia electoral de Ricardo Anaya, dirigente del PAN y aspirante presidencial aún no confeso.

     

    Se sabe que el líder parlamentario priista consideró imperdonable la forma en que su contraparte panista defendió a Anaya en torno a la presunta fortuna inmobiliaria que se le adjudicó en reportes de prensa.

     

    Y es que Fernando Herrera se puso a tono con el presidente del PAN, quien este lunes abrió fuego: “Se lo digo al gobierno federal: sé muy bien qué son ustedes. No les tengo miedo”.

     

    Es cierto que para el PRI es importante cuidar el nombramiento del primer titular de la futura Fiscalía General de la República y que su mejor escenario sería que éste recaiga en el procurador Raúl Cervantes.

     

    De ahí que los panistas afines a Ricardo Anaya difundan la idea de que la designación del calderonista Ernesto Cordero como presidente del Senado es para abrirle camino al #FiscalCarnal. 

     

    En ese argumento, acompañan al PAN organizaciones civiles con la advertencia de que la autonomía del fiscal se perdería si un priista toma ese cargo transexenal.

     

    Sin minimizar las preocupaciones por #FiscalCarnal, hay que subrayar que las desavenencias en el Senado y la Cámara de Diputados responden al intento de la oposición de crear un frente electoral.

     

    El gobierno federal y el PRI están determinados a atajar esa pretensión que ya encabezan las dirigencias del PAN; Alejandra Barrales en el PRD y Dante Delgado en Movimiento Ciudadano (MC).

     

    Las próximas horas serán definitorias en esas fuerzas partidistas, donde existen políticos relevantes dispuestos a descarrilar el proyecto del frente.

     

    A ese grupo pertenece el senador Ernesto Cordero, exsecretario de Hacienda de Felipe Calderón, promotor de la candidatura presidencial de Margarita Zavala y crítico de la dirigencia del PAN desde la gestión de Gustavo Madero.

     

    Así que el regreso de Cordero a la presidencia del Senado se da gracias al visto bueno del PRI, cuya respuesta a la guerra declarada por Ricardo Anaya es cambiar de interlocutores panistas.

     

    No son pocos los senadores inconformes con la dirigencia del PAN. Destacan Javier Lozano y Roberto Gil Zuarth, quienes le ayudaron a ganar las riendas del partido y ahora se sienten marginados.

     

    Y aunque hubo la oportunidad de reparar esa zanja cuando el priista Emilio Gamboa ofreció que la presidencia del Senado recayera en Gil Zuarth, la lógica de guerra de Anaya se impuso con un rotundo no.

     

    La terquedad del líder panista precipitó el regreso de Cordero a la máxima tribuna de la Cámara alta. “Si ya nos quieren destruir, mejor esperarlos allá arriba”, dijo el calderonista a sus compañeros, en alusión a los días que vienen. 

     

    Cordero contó con el apoyo de legisladores del PRD y Morena. Y es que no debe olvidarse que la jefa de los perredistas en el Senado, Dolores Padierna, es enemiga número uno del proyecto de sumar fuerzas con el PAN.

     

    Y los morenos como Miguel Barbosa y Manuel Bartlett son impugnadores públicos de un frente electoral que, de darse, restaría votos a Andrés Manuel López Obrador.

     

    Tomando en cuenta estas razones, Gamboa hilvanó una jugada espectacular que tomó por sorpresa al anayismo.

     

    En consecuencia, los diputados del PAN cerraron filas con su dirigencia y dificultaron la conformación de la Mesa Directiva, alterando el protocolo de la cada vez más deslucida entrega del informe, cuando el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, resolvió no acudir a San Lázaro.

     

    Es apenas el inicio de la tensión alrededor de un proyecto de frente electoral frágil.

     

    Y se pondrá peor porque mañana el Consejo Nacional del PRD tiene programado aprobar su política de alianzas con el PAN y MC.

     

    El plan de los diseñadores del proyecto es que los anuncios vengan en cascada en las horas siguientes.

     

    Y, según reportes del PRI —cortesía de sus infiltrados en la oposición— el fortalecimiento del frente con organizaciones como Ahora, de Emilio Álvarez, depende del veto que PAN y PRD logren ponerle al #FiscalCarnal. 

     

    De acuerdo con esa versión, el jefe capitalino, Miguel Mancera, tendría un rol protagónico en el éxito de ese plan todavía en el papel, pero que ya se tropezó en el Senado con la astucia del general Gamboa.

     

    Ivonne Melgar/Retrovisor

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    ¿Y el PAN?

    2018-07-21 08:06:20 | El Pionero

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    Los panistas que durante la campaña veían con recelo el andar de Ricardo Anaya, muy difícilmente lo dejarán maniobrar como lo hizo los últimos dos años. Menos aún con los resultados de la elección en la mano


        

    Morena está tratando de procesar la victoria y empezar a organizar lo que será su próximo gobierno (y gobiernos locales), bancadas y hasta su primer escándalo (bueno, multa) poselectoral. El Revolucionario Institucional ya cambió a su dirigencia y anuncia que pronto tendrán asamblea. El PES y Nueva Alianza ya están en proceso de liquidación tras perder el registro. El tiempo avanza y la vida de los partidos de reestructura toma nuevo rumbo. Otros desaparecen. Pero, ¿y Acción Nacional? ¿Qué pasa con el partido que sacó por primera vez al PRI de Los Pinos? ¿Qué sucede al interior de aquella organización política que ocupó por dos sexenios la Presidencia? ¿Cuál es el futuro del blanquiazul tras la elección de un 1 de julio que los dejó, sino en la lona, sí sumamente lastimados?

     

    Ya hay manos levantadas rumbo a la renovación de la dirigencia nacional, ahora que Damián Zepeda ocupará un curul. Marko Cortés ya dijo que va. Jorge Luis Preciado, también. Roberto Gil Zuarth se encuentra “analizando” si su futuro está como líder del partido en el que ha militado toda su vida. No faltarán más voluntarios. Sin embargo, la incógnita a resolver antes de que se decida la nueva presidencia es, ¿cuál será el papel de Ricardo Anaya en el proceso?

     

    El candidato de Por México al Frente, obtuvo 22.27% de los votos. Si se analiza por estado, sólo ganó en Guanajuato. Ni en Querétaro, de donde es originario. Vamos, ni en la casilla donde votó.

     

    La expectativa era demasiado alta, o al menos eso se encargo de decirnos durante su campaña.

     

    El discurso enfocado en el futuro y los avances tecnológicos no bastaron para dar batalla a un López Obrador que, sabemos, se llevó más del 50% del pastel. Y tal vez a esto se debe su silencio. Tras aceptar su derrota aquel domingo 1 de julio por la noche, reapareció sólo en una fotografía junto a su hija en sus redes sociales. Tiempos de estar en familia, dijo. Más allá de eso, no ha dado señales sobre su futuro.

     

    De José Antonio Meade, sabemos, hay trascendidos sobre su posible nominación para dirigir el Banco de México; pero de Anaya no hay nada. Ni una pista. Acaso sólo la culpa que reparten panistas sobre la derrota, culpa que recae en el excandidato.

     

    El próximo 4 de agosto se realizará el Comité Ejecutivo Nacional. Según adelantaron los panistas, ahí delinearán el proceso para designar a su nuevo dirigente.

     

    Tal como lo hizo el PRI, anuncian que van a “reflexionar” los resultados en las urnas y sus causas. El próximo líder blanquiazul saldrá de las urnas, como en otras tantas ocasiones, excepto, tal vez, cuando Anaya llegó.

     

    La tradición panista dicta que son los militantes con al menos 12 meses de antigüedad quienes deben votar; pero recordemos que cuando Anaya llegó a la presidencia de partido, primero lo logró cuando Gustavo Madero pidió licencia para encabezar la lista de diputados plurinominales en 2015; después “ganó” con el 81% de los votos. Y cuando se hizo candidato presidencial... bueno, sabemos esa historia.

     

    El saldo de estos procesos llegó con las urnas. La derrota de Anaya es irrefutable. El joven político reaparecerá el 4 de agosto. Entonces sabremos cuánto y sobre qué reflexionó.

     

    Lo que es seguro, es que los panistas que durante la campaña veían con recelo el andar de Anaya, muy difícilmente lo dejarán maniobrar como lo hizo los últimos dos años. Menos aún con los resultados de la elección en la mano. Porque no sólo se trata de la dirigencia, sino también de su papel como oposición.

     

    Serán segunda fuerza en el Congreso y están obligados a reestructurarse como un contrapeso suficiente para no opacarse por la mayoría de Morena y sus aliados.

     

    Después de unas horas de conocer las tendencias en la votación del 1 de julio, uno de estos panistas que podrían contender por la dirigencia del partido, escribía en Twitter que no habían entendido que el electorado lo que quería era creer. Después de la “reflexión” de sus miembros, veremos si, ahora sí, ya lo entendieron.

    Por Yuriria Sierra/Nudo gordiano

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