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  • Juárez es Juárez

    2017-08-09 20:15:11 | Fernando Herrera Martínez

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    En Cd. Juárez hay una división intensa en el PRI, hasta ahora nadie se ha preocupado por entrarle a la situación y tratar de que haya alguna manera de que los grupos políticos tricolores se junten para intentar hacer algo frente a la adversidad política que se vive por estos día


        

    Enrique Serrano tiene un liderazgo reconocido pero se ha topado con la resistencia de quienes antes eran su gente; por ejemplo, el actual síndico, de pronto le dio por empujar a una persona para que buscara la alcaldía, y, luego, más adelante se calentó él mismo y se metió de lleno a pelear la candidatura.

    Lo anterior le generó animadversiones con líderes en el estado que revisan la política con la seriedad que conlleva y que este tipo de actitudes, desde luego amenazan los proyectos que se están construyendo, por lo que se ven obligados a ponerle freno a los que se avorazan, como el caso de este síndico. Ya se le mandó recado acerca de que las cosas, en el partido, al que pertenece, no se hacen así, y, menos empujando gente y jugando al mismo tiempo, no son épocas de andar con jueguitos en la política como si todos estuvieran tontitos.

    Una de la opiniones más importantes en Juárez, obvio, es la del ex candidato a gobernador Enrique Serrano, pero, aunque su voz es importante, la verdad es que la propia sociedad está empujando por Adriana Terrazas para que sea la aspirante del PRI a buscar la recuperación de la presidencia municipal, que con los escándalos de la Juárez iluminado, y los líos de la policía municipal, Cabada está muy desgastado, por lo que si el PAN va con De La Vega, podría ir por unos tres distritos locales, uno federal, Morena con Joaquín Cosío –alias, cochiloco- sólo aspiraría a ir por un buen de votos para cooperar con los plurinominales y meterse al congreso local, y, con todo ello, propiciar una buena oportunidad para que el PRI vaya por cinco distritos locales, tres federales y, con ello, Adriana se cuele derechito a la presidencia municipal, dejando al güero Montes de la Constructora Roma y a Muñoz, el de los Smart, colgados de la brocha y bien gastados.

    La verdad es que no han medido las ambiciones y el famoso Juárez Iluminado podría ser la tumba política de lo que ellos creían era un excelente proyecto, mandando al más visto de los Cabada al frente, aunque, no necesariamente, el más apreciado, ni el más simpático, porque a don Armando carece del don de gentes de sus tres hermanos y su señor padre. Armando es soberbio, patarato, petulante y engreído, lo cual no es característica familiar, sino un rasgo muy propio que ha cultivado por verse, a diario, en la tele y creer que es un divo.

    Ayer escribía que Caballo Lozoya ha hecho lo que nadie, y es cierto, basta ir a Parral para darse cuenta, de inmediato, lo que la gente opina, y dígase lo que se diga, inclusive las pésimas opiniones de algunos sobre Lozoya, la neta es que la gente, la sociedad parralense lo ve con muy buenos ojos, algo tiene ese palado que lo ha mantenido en la opinión positiva de los parralenses.

    Por otro lado, y hablando, o escribiendo de gente del PRI que logró ganar la elección tenemos al chato Aves, en Jiménez, pese a una primera opinión negativa de su administración, nos dicen los jimenenses bien nacidos que ha venido trabajando aceptablemente, por lo que podría aspirar a la reelección sin ningún problema, ojalá el Chato entienda que el trato a la gente que lo visita debe ser diferente del que su gente otorga, y atender él personalmente a las personas que viajan hasta su remoto municipio sólo a verlo, para que cualquier pelado los despache con cajas destempladas.

     

     

    fernandoherrera1956@hotmail.com

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    El mexicano promedio bebe 371 botellas de refresco al año

    2018-02-21 11:19:01 | El Pionero

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    El libre comercio está enfermando y volviendo obesos a los ciudadanos de otros países


        

    CIUDAD DE MÉXICO. 

    El presidente Donald Trump es como un reloj descompuesto: está equivocado la mayor parte del tiempo, pero cada cierto tiempo, está en lo correcto. Sin embargo, incluso en esos casos, suele estar en lo correcto por las razones equivocadas. Esto es cierto con respecto a su última declaración sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, o NAFTA.

    Ahora que los representantes comerciales de los Estados Unidos, México y Canadá han estado renegociando el tratado, Trump lo ha desacreditado repetidamente. "Veo la carnicería que el TLCAN ha causado; veo la carnicería", dijo Trump. La carnicería que ve, sin embargo, es una del tipo equivocado: el TLCAN no ha perjudicado a la manufactura estadunidense, más bien ha hecho que la gente se enferme más.

    En general, el TLCAN ha sido beneficioso económicamente para los Estados Unidos. Creó una cadena de suministro regional que garantiza la competitividad de E.U., cuadriplicó el comercio a nivel regional y bajó los precios para los consumidores estadunidenses. Es cierto que el TLCAN causa la pérdida de 15 mil empleos anualmente, pero el mayor factor de pérdida de empleos ha sido la tecnología, la cual ha aumentado la productividad de fabricación pero ha costado el sustento de muchos. Sin embargo, las pérdidas son sólo la mitad de la ecuación. El TLCAN también ha generado ganancias: 188 mil empleos en Estados Unidos cada año son respaldados por las ventas a México.

    Al otro lado de la frontera, el TLCAN también le ha brindado algunos beneficios económicos a México. Un aumento del cuádruple en la inversión extranjera directa de E.U. le ha permitido a México convertirse en un centro de fabricación de automóviles. México es ahora la decimoquinta economía más grande del mundo.

    Pero el TLCAN también ha tenido efectos mucho más oscuros en México. Hoy, México tiene la segunda tasa más alta de obesidad en el mundo, sólo superada por los Estados Unidos. Siete de cada diez mexicanos tienen sobrepeso y tres de cada diez son clínicamente obesos. Junto con la epidemia de obesidad han proliferado otras enfermedades devastadoras para la salud. La diabetes tipo 2 es ahora la principal causa de muerte en México, y el gobierno gasta miles de millones de dólares tan sólo en enfrentar la enfermedad y sus complicaciones. En un país con altos costos de salud que se deben cubrir del bolsillo propio, muchos van a la quiebra tratando de cubrir sus gastos médicos.

    La razón principal de que esto haya sucedido es un cambio drástico en la dieta mexicana. La ingesta energética de grasa en México ha aumentado rápidamente. En la década posterior a la aprobación del TLCAN, la proporción de calorías que los mexicanos consumían derivadas de las bebidas carbonatadas aumentó un cuarenta por ciento. El mexicano promedio bebe la asombrosa cantidad de 371 botellas de 350 mL de refresco por año, el total más alto del mundo, según la firma de investigación de mercado Euromonitor.

    ¿Qué ha llevado a esta crisis, a la cual el gobierno mexicano ha llamado una emergencia nacional? El TLCAN abrió los mercados, lo que permitió a los EU exportar comida rápida y procesada, rica en calorías y baja en nutrientes. La liberalización del comercio ha permitido a las empresas transnacionales inundar el mercado mexicano, modificando la dieta y la salud de los mexicanos para mal. La comida barata con jarabe de maíz y alto contenido en fructosa se ha vuelto algo común en los entornos urbanos. La publicidad global de alimentos entró con fuerza a México, saturando las ondas hertzianas. Como resultado, el mercado de consumidores de refrescos de más rápido crecimiento está conformado por niños y adultos jóvenes.

    El TLCAN ha modificado fundamentalmente los sistemas alimentarios y de salud mexicanos, alterando la disponibilidad y el atractivo de los alimentos. Al abrir las puertas a la inversión extranjera, la "McDonaldización" de la dieta mexicana ha cosechado una terrible epidemia de obesidad y desnutrición.

    El resultado ha sido una carga abrumadora de enfermedades crónicas y no transmisibles en el sistema de salud de México. Desde 1990, las muertes en México por causas como el sarampión, la diarrea y las muertes infantiles han disminuido, mientras que las enfermedades relacionadas con la dieta como la diabetes, la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares han aumentado rápidamente. Hoy en día, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares representan el 36 por ciento de todas las muertes en México.

    Existen enormes efectos colaterales de la liberación del comercio, que causan verdaderos trastornos sociales y económicos. El TLCAN ha causado este tipo de trastornos en México, Canadá y Estados Unidos. La crisis mexicana de salud relacionada con la dieta resultante del TLCAN es sólo un ejemplo. Por cuestiones medioambientales, los acuerdos comerciales permiten a los países ocultar los contaminantes de los productos manufacturados en el extranjero. Para el acceso a medicamentos, las disposiciones de propiedad intelectual permiten a las compañías farmacéuticas cobrar precios más elevados e impedir así su accesibilidad. En cuanto al campo, las granjas familiares han sido diezmadas.

    No hay dudas de que el TLCAN ha traído consigo beneficios económicos que han contribuido a una economía regional más coherente y a la creación de puestos de trabajo; pero ignorar los efectos de la liberalización comercial en la salud es muy riesgoso. Durante las negociaciones del TLCAN por parte de los representantes de Estados Unidos, Canadá y México, su definición de llegar a un "buen acuerdo" debería incluir disposiciones para prevenir crisis derivadas de las externalidades del TLCAN.

    El 29 de enero, se cerró la sexta ronda de conversaciones del TLCAN. Al actualizar el acuerdo, los tres países deben tener estructuras formales para monitorear, prevenir y actuar cuando los efectos secundarios de la liberación comercial comiencen a afectar nuestros cuerpos y nos provoquen enfermedades. Si no lo hacen, estos efectos secundarios negativos eclipsarán todos los beneficios del TLCAN, y esa es la verdadera carnicería.

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