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  • Ocho pecados que no debes cometer en tu lugar de trabajo

    2017-07-13 15:11:45 | El Pionero

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    Se supone que debemos llegar a tiempo al trabajo, respetar a nuestros compañeros y cumplir con las fechas de entregas de trabajos asignados. Pero hay otra serie de cosas que no debemos hacer en el trabajo si queremos tener éxito.


        

    1. Discutir mucho

     

    Una cosa es ocasionalmente expresar tu desacuerdo con la manera con que las situaciones laborales están siendo manejadas, pero si tomas por costumbre quejarte con tus compañeros, deberías reconsiderar lo que estás haciendo.

    Primero que todo, a nadie le gusta alguien que pelee siempre, pero sobre todo, entre más te quejes en la oficina, mayores son tus posibilidades de decir algo que te pueda meter en problemas. Si estás teniendo dificultades en tu trabajo o teniendo problemas con algún colega, háblalo con un compañero o un terapeuta y mantente tranquilo mientras trabajas.

    2. Ofrecerte como voluntario todo el tiempo

    Ir más allá del llamado del deber es una buena manera de ponerte en el radar de tu jefe y posiblemente lograr un avance en tu carrera. Pero una cosa que no debes hacer es ser esa persona que constantemente se ofrece como voluntario y asume más trabajo del que debe, incluso el de los demás.

    No solamente estás en riesgo de que otros se aprovechen de ti, sino que potencialmente podrás esforzarte más de lo que debes y tu rendimiento global puede sufrir.

    3. Vístete apropiadamente

    Muchas empresas en estos días adoptan un código de vestir casual, y aunque pueda ser bueno tanto para tu comodidad como para tu billetera, también puede abrir las puertas a decisiones desafortunadas.

    No importa qué tan relajado pueda parecer el ambiente en tu oficina, no cometas el error de usar ropa demasiado reveladora, rasgada o muy sencilla. Evita camisetas potencialmente ofensivas con lenguaje o eslóganes inapropiados.

    Tienes muchas oportunidades de expresarte fuera del trabajo, y aunque una cosa sea cambiar tu traje formal por jeans, otra cosa es usar una prenda que exponga descaradamente tu vientre

    4. Hablar de política

    La mayoría de los entornos de oficina se prestan para conversaciones no relacionadas con el trabajo de vez en cuando.

    Pero aunque está bien discutir tus planes del fin de semana o tener alguna conversación sobre deportes, llevar conversaciones políticas al lugar de trabajo es una mala idea. No solo se pueden convertir en temas personales, sino que las discusiones alrededor de ellas pueden ponerse calientes y lo último que quieres crear es un ambiente pesado donde no puedas verte frente a frente con tus compañeros.

     

    5. Esparcir rumores

    A nadie le gustan los chismosos, pero esa no es la única razón para no esparcir rumores o hablar mal de tus compañeros, incluso si es “justificable”. Bajo las circunstancias equivocadas, podrías terminar violando algún código de recursos humanos. Si realmente quieres hablar de un chisme, busca un amigo de tu confianza y convérsenlo fuera de la oficina.

    6. Gastar mucho tiempo en llamadas personales, redes sociales o en algo que no esté relacionado con el trabajo

    Incluso si trabajas en una oficina bulliciosa y llena de trabajo, existe una gran posibilidad de que alguien esté registrando tus hábitos laborales. Puede ser tu jefe o alguno de tus compañeros los que te estén vigilando y viendo si gastas mucho tiempo chateando o hablando por teléfono.

    Además, nunca sabes qué información esté siendo rastreada por tu empresa, así que si estás usando la red local o el internet de tu empresa, ten cuidado con los comportamientos que te puedan meter en peligro.

    7. Llegar enfermo con virus contagiosos

    Muchas compañías no distinguen entre vacaciones y días libres por enfermedad, lo que significa que si hay mal clima, debes arreglártelas para llegar a la oficina y reservar tu tiempo libre para algo más divertido que pasar la enfermedad.

    Pero aunque esté bien llegar en algunos casos con un resfriado menor, si estás ardiendo en fiebre, tosiendo hasta morir o experimentando algún tipo de enfermedad digestiva seria, hazle el favor a tus compañeros de quedarte en casa. En cualquier caso explícale a tu jefe que estás bien pero que eres portador de gérmenes, y que preferirías tener el permiso para hacer tu trabajo desde casa ese día.

     

    8. Robar la comida de tus compañeros de trabajo

    Esto no se debería ni siquiera mencionar, pero de todos los pecados que se puedan cometer en un lugar de trabajo, quizás no hay uno más indignante u ofensivo que ir hasta el refrigerador comunal cuando nadie está mirando y tomar la comida que no es tuya.

    Tiempos desesperantes pueden requerir medidas desesperantes, pero si estás demasiado agobiado como para ir a comprar un sándwich en la esquina, pídele a uno de tus compañeros que lo haga y mantente lejos de la comida de otras personas.

    Incluso si eres un empleado estrella, estos ocho hábitos pueden meterte en problemas en tu trabajo. Si en verdad quieres tener éxito profesional, asegúrate de no cometer estos ocho errores a toda costa en tu entorno laboral.

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    Historias comunes

    2017-09-04 09:06:09 | Fernando Herrera Martínez

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    Siempre se ha sabido que los abogados de gobierno, independientemente del orden del que se trate, federal, estatal y municipal, porque están mal pagados, mal preparados y tienen exceso de trabajo


        

    El respaldo de un ministerio público es el agente investigador, si éste hace bien su trabajo, entregará un expediente sólido y defendible, incluso, ganable; de lo contrario, el ministerio público sólo hará los trámites ante los juzgados para ser derrotado. Históricamente, en nuestro país, los expedientes están mal armados, con una base indagatoria mal hecha, en donde el rigor del proceso para hacerse de pruebas no es respetado ni los derechos de los probables responsables, por lo que, aunque los capturen, terminan saliendo libres, por la mala actuación de la representación social.

    El dinero público no es suficiente para llevar a cabo un buen proceso de armado de expedientes contra alguien, siempre ha sido un problema para el país, la pésima actuación de toda la cadena que conforma la procuración de justicia.

    En cambio, quien enfrenta problemas con la justicia, si carece de dinero, sólo tiene que esperar el tiempo necesario para que brinquen los errores y los jueces los dejen libres, pero, teniendo dinero, se puede hacer lo que sea, hasta exhibir a los policías investigadores, ministerios públicos y sus jefes. Es algo con lo que la sociedad ha aprendido a vivir, algunos le han denominado la puerta giratoria, en donde los delincuentes entran para volver a salir, a salvo el tiempo que tardan unos u otros.

    En asuntos de los políticos también se ha sabido siempre que hay impunidad, que es más el ruido que las nueces, que entre ellos se protegen, al menos, en el tiempo del llamado partido hegemónico. A salvo, casos emblemáticos como el de Salinas De Gortari contra Joaquín, “la quina” a quien se le cobró a muy alto precio su traición y apoyo a Cuauhtémoc Cárdenas, o, el anterior, de Díaz Serrano, que pagó por el sexenio del perro, y por su pretensión de ser presidente. Recientemente, la Maestra Elva Esther Gordillo pagó, y sigue pagando, la indisciplina con el actual gobierno, amén de los apoyos dados a Fox y Calderón respectivamente.

    Esos asuntos fueron cobrados con altos intereses, por la gravedad de las ofensas al sistema o nomenclatura. De los escándalos más sonados de políticos caídos en desgracia está el del exgobernador Mario Villanueva Madrid, de Quintana Roo, que ha pasado 20 años en la cárcel, a partir de su captura, luego de huir, siendo gobernador. Andrés Granier de Tabasco, Jesús Reyna de Michoacán, Flavino Ríos de Veracruz. Luego hay dos amparados pero sujetos a proceso, Rodrigo Medina de Nuevo León y Reynoso de Aguascalientes. Antes, con Calderón, Pablo Salazar Mendiguchía pasó 17 meses en la cárcel en el sexenio, Narciso Agúndez sólo 203 días.

    Ahora, en la pluralidad de los partidos que cogobiernan el país, han entrado a la cárcel asuntos muy sonados de corrupción, como el Padrés de Sonora, que con una huelga de hambre consiguió que sacarán a su hijo de Almoloya, a otra cárcel menos dura y luego fuese liberado absuelto de cargos, dejando claro que él paga, pero que el sistema libra a su familia. Lo estamos viviendo con Duarte, el de Veracruz, en donde sólo él fue arrestado en Guatemala, extraditado, y con una huelga de hambre, paró las intenciones de arrestar a su esposa. Sigue en prisión, al igual que Padrés, pero uno y otro están peleando con ese sistema débil en el armado de expedientes y defensa de casos. Actualmente, están siendo investigados o perseguidos César Duarte de Chihuahua, Fidel Herrera de Veracruz y Gabino Cué de Oaxaca. Tomás Yarrinton está arrestado en Italia y será extraditado a USA y después a México. Roberto Borge está preso en Panamá y México quiere traerlo extraditado, veremos qué pasa. En medio de todo este entramado de impunidad, corruptelas, traiciones, investigados, perseguidos y presos, el abogado de Duarte, el de Chihuahua, Aguilar Zincer, demuestra, una vez más, la debilidad del armado de los expedientes punitivos por empleados de gobierno, al ganarles una partida en la larga lucha que les espera, por lo pronto, ya le entregaron algunas propiedades. Con la pena para el estado y sus autoridades.

     

     

    fernandoherrera1956@hotmail.com

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